Posts etiquetados ‘Asesinos seriales’

Cada asesino en serie tiene la suya. Aquí un cuadro con las excusas que los asesinos en serie más famosos arrojaron en sus encuentros con la justicia. ¿Cuál sería la tuya?

psicologia forense

frase dexter

Adam LanzaAdam Lanza, el asesino.
La ciudad estadounidense de Newtown, en el estado de Connecticut, no podrá olvidar la tragedia que sufrió el 14 de diciembre de 2012. Armado con dos pistolas y un rifle semiautomático, Adam Lanza, de 20 años, entró a una escuela local y abrió fuego, dejando a 26 personas muertas, incluidos 20 niños, antes de suicidarse. Posteriormente la Policía halló sin vida a la madre del atacante en su casa.

El atacante, tenía al morir cientos de balas sin usar en múltiples cargadores de 30 municiones cada uno, para el fusil semiautomático y las dos pistolas que portaba, aunque sólo empleó una de estas últimas para suicidarse.
El arma empleada era un Bushmaster AR-15, una versión semiautomática -un tiro por cada vez que se presiona el disparador- del fusil de asalto M-16 automático, utilizado por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.

De acuerdo con la versión oficial de las autoridades locales, el viernes a primera hora de la mañana, Lanza, de apenas 20 años, llegó a la habitación de su madre y le disparó en la cabeza en varias ocasiones.

Después el joven subió al automóvil de su progenitora con tres armas que esta había comprado legalmente como coleccionista: el fusil AR-15 y dos pistolas, también semiautomáticas, una Glock y una Sig Sauer.

Al entrar a la escuela Sandy Hook, Lanza empezó a disparar a quemarropa en el pasillo y dos aulas con su rifle, y en su ataque perecieron la directora del centro y la psicóloga, que trataron de impedirle el paso, otras cuatro profesoras y un total de 16 pequeños de seis años y cuatro de siete, todos ellos con al menos tres balazos cada uno.

El asesino se suicidó cuando se percató de la llegada de la policía al centro educacional.

La tragedia en Connecticut supera la sucedida en 1999 en la Columbine High School, de Denver, Colorado, cuando dos estudiantes asesinaron a 12 jóvenes y a un profesor antes de suicidarse.

En Estados Unidos hay en manos privadas cerca de 300 millones de armas de fuego, lo que muchos norteamericanos reconocen como un derecho amparado por la Constitución, y defendido a ultranza por grupos conservadores como la Asociación Nacional del Rifle, que se opone a cualquier tipo de regulación al respecto.

El gobernador no habló de los motivos del ataque y un policía dijo que no han encontrado cartas o diarios que pudieran darles alguna pista.

Mientras el presidente Barack Obama preparaba una visita a la ciudad para reunirse en privado con familias de las víctimas, un grupo de agentes federales decidió recorrer decenas de tiendas de armas y campos de tiro en Connecticut en busca de pistas que arrojen luz sobre la vida del autor de la matanza.

Hay varias interrogantes para la policía: ¿Por qué su madre, una divorciada adinerada, tenía un alijo de armas de grueso calibre en la casa? ¿Qué experiencia tenía Lanza con esas armas? Y, por encima de todo, ¿qué fue lo que lo llevó a matar a niños de 6 y 7 años? Todas las víctimas fueron muertas con tiros de un rifle, y algunas con disparos a corta distancia.

Al parecer todas fueron atacadas con más de un disparo, informó el jefe del servicio forense, el médico H. Wayne Carver. De los 20 infantes, ocho eran varones y 12 eran niñas.

A la pregunta de si los niños habían sufrido, Carver respondió: “Si acaso, no mucho tiempo”. Sobre cuántos tiros fueron hechos, contestó: “Yo tendría suerte si pudiera decir cuántos encontré”. Los padres identificaron a los niños mediante fotografías para evitarles alguna conmoción, explicó Carver. Los detalles terribles sobre los últimos momentos de los pequeños inocentes surgieron cuando las autoridades divulgaron sus nombres y edades.

Los más pequeños tenían entre 6 y 7 años, y la víctima de mayor edad tenía 56. Entre los muertos está la directora Dawn Hochsprung, que de acuerdo a las autoridades intentó someter al atacante.

La tragedia sumió en duelo a Newtown y colocó a la pintoresca localidad de 27.000 habitantes entre el mapa de las ciudades afectadas por las masacres que en los últimos años han revivido el debate nacional sobre el control de las armas sin lograr grandes cambios.

El sábado, Peter Lanza, padre del atacante, dijo en un comunicado que su familia está angustiada. “Nuestra familia está de luto con los afectados por esta enorme tragedia. No hay palabras para expresar el pesar en nuestros corazones”, afirmó.

“Al igual que muchos de ustedes, estamos entristecidos, pero luchando para dar sentido a lo ocurrido”.

Las autoridades informaron que Adam Lanza no tenía antecedentes penales. Se cree que padecía algún desorden de personalidad, dijo un oficial que no quiso ser identificado por no estar autorizado a hablar del tema. Otro policía, también anónimo, dijo que el joven fue diagnosticado con Asperger, una forma leve de autismo.

La gente que padece este desorden casi siempre es muy inteligente y aunque pueden frustrarse fácilmente, no hay evidencia de vínculos entre el Asperger y el comportamiento violento, de acuerdo con expertos.

El relato de un chico de nueve años que se salvó gracias a la reacción de su maestra de música:   http://www.lanacion.com.ar/1537960-estabamos-encerrados-y-el-gritaba-dejenme-entrar

Las caras e historias detrás de la matanza en una escuela en EE.UU:

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El autor de la masacre de Connecticut padecía el Síndrome de Asperger-:

Adam Lanza, el joven de 20 años que el viernes pasado mató a su madre y a 20 niños y seis adultos en una escuela primaria de Newtown, en Connecticut, tenía Asperger, según ha revelado este lunes un amigo de la familia.

“Era claramente un chico atormentado”, ha relatado a la cadena NBC Russell Hanoman, un amigo de la madre de Lanza, Nancy, que conocía en persona al joven. “Sabíamos que tenía Asperger, Nancy me lo mencionó en varias ocasiones. Era muy tranquilo, muy retraído, como suelen ser la mayoría de los chicos con Asperger“, ha afirmado.

Otros amigos de la madre coinciden que en Adam era un chico tímido y que su madre vivía dedicada a él. “Era una madre muy entregada a sus dos hijos. Siempre estaba disponible para Adam y sus necesidades. Para ella, claramente, él era lo primero”, recuerda Ellen Adriani, otra amiga de la madre.

Nancy “era muy consciente de cómo reaccionar ante él”. “Por ejemplo, una vez que estaba enfermo y no quería que ella entrara en la habitación, se quedó fuera de la habitación toda la noche en la alfombra y él cada cierto tiempo preguntaba ‘¿estás ahí?’ y ella le respondía ‘sí, estoy aquí'”.

Por otra parte, sus amigos aseguran que las armas eran un hobby para Nancy y no una obsesión. Las cuatro armas recuperadas en el lugar de la masacre, incluido un fusil de asalto Bushmaster AR-15, pertenecían a ella.

Disparar solo era una de sus aficiones y “comenzó a practicar tiro hace unos años”, ha explicado a la NBC John Tambascio, propietario de un restaurante que solía frecuentar Nancy. “Era una madre soltera criando a dos chicos que vivía sola en una casa cerca del bosque. No veo nada raro en ello”, ha defendido.

Según sus amigos, Nancy llevaba a sus hijos en algunas ocasiones a un campo de tiro, pero solo con fines de seguridad y para educarles en el uso adecuado de las armas. “Nos dijo que quería introducirles en el mundo de las armas para enseñarles, especialmente a Adam, un sentido de responsabilidad”, recuerda Hanoman, que asegura que a Adam “le gustaba cuidar (las armas) y le hacía sentir una especie de orgullo”.

Adam Lanza, el joven de 20 años que el viernes pasado mató a su madre y a 20 niños y seis adultos en una escuela primaria de Newtown, en Connecticut, tenía Asperger, según ha revelado este lunes un amigo de la familia.

“Era claramente un chico atormentado”, ha relatado a la cadena NBC Russell Hanoman, un amigo de la madre de Lanza, Nancy, que conocía en persona al joven. “Sabíamos que tenía Asperger, Nancy me lo mencionó en varias ocasiones. Era muy tranquilo, muy retraído, como suelen ser la mayoría de los chicos con Asperger“, ha afirmado.

Otros amigos de la madre coinciden que en Adam era un chico tímido y que su madre vivía dedicada a él. “Era una madre muy entregada a sus dos hijos. Siempre estaba disponible para Adam y sus necesidades. Para ella, claramente, él era lo primero”, recuerda Ellen Adriani, otra amiga de la madre.

Nancy “era muy consciente de cómo reaccionar ante él”. “Por ejemplo, una vez que estaba enfermo y no quería que ella entrara en la habitación, se quedó fuera de la habitación toda la noche en la alfombra y él cada cierto tiempo preguntaba ‘¿estás ahí?’ y ella le respondía ‘sí, estoy aquí'”.

Por otra parte, sus amigos aseguran que las armas eran un hobby para Nancy y no una obsesión. Las cuatro armas recuperadas en el lugar de la masacre, incluido un fusil de asalto Bushmaster AR-15, pertenecían a ella.

Disparar solo era una de sus aficiones y “comenzó a practicar tiro hace unos años”, ha explicado a la NBC John Tambascio, propietario de un restaurante que solía frecuentar Nancy. “Era una madre soltera criando a dos chicos que vivía sola en una casa cerca del bosque. No veo nada raro en ello”, ha defendido.

Según sus amigos, Nancy llevaba a sus hijos en algunas ocasiones a un campo de tiro, pero solo con fines de seguridad y para educarles en el uso adecuado de las armas. “Nos dijo que quería introducirles en el mundo de las armas para enseñarles, especialmente a Adam, un sentido de responsabilidad”, recuerda Hanoman, que asegura que a Adam “le gustaba cuidar (las armas) y le hacía sentir una especie de orgullo”.

PADRES DIVORCIADOS

Por otra parte, según informa este lunes el ‘Washington Post’, los padres de Adam Lanza se divorciaron en 2009 tras 28 años de matrimonio porque su relación “se había roto irremediablemente”, según los registros judiciales.

Cuando se produjo el divorcio, en septiembre de 2009, Nancy no tenía ingresos así que su exmarido, Peter Lanza, que ganaba 445.000 dólares como ejecutivo en General Electric, accedió a pasarle 240.000 dólares al año, que ante el aumento del coste de vida, en 2012 iban a ser 289.800 dólares.

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Madre de asesino de niños se alistaba para el fin del mundo:

Washington.- La madre del asesino de 20 niños en un colegio de nivel primaria  Nancy Lanza, “se preparaba para el fin del mundo”, según su excuñada Marsha Lanza.

“Se trata de una “prepper”. Siempre hablaba de eso”, dijo la señora a un medio internacional, rescata el diario ABC, término que describe a una persona que se alista para sobrevivir el apocalipsis o una hecatombe.

Por su parte, Russ Hanoman describió a su amiga como una mujer “responsable y preocupada a las cuestiones de seguridad”, luego de ser consultada por la gran cantidad de armas que poseía.

Nancy Lanza fue la primera persona que su hijo Adam Lanza batió el pasado 14 de diciembre.

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¿Por qué suceden tantas masacres en EE.UU?

Desquiciados hay en todas el mundo. Pero ¿por qué suceden estas masacres con tanta frecuencia en los Estados Unidos? La respuesta puede tener aristas sociales, legales y hasta psicológicas, pero indudablemente hay un elemento esencial: en ese país cualquier persona tiene un arsenal en el ropero.

La masacre de hoy, una de las más sangrientas de la historia de EE.UU. país, reaviva el debate sobre el control de armas. En un país de alrededor de 300 millones de habitantes, existen 270 millones de armas pequeñas, según la Small Arms Survey. Es decir, casi una por persona. Además, para cometer una matanza como la de la escuela, donde se asesina a mucha gente en muy poco tiempo, se necesitan fusiles automáticos o semiautomáticos para disparar ráfagas sin recargar el arma. Estos modelos son muy fáciles de comprar. Se venden hasta en los supermercados.

Algunos estados tienen más controles, pero en la mayoría, sobre todo en los del medio oeste, se requiere solo un informe de ausencia de antecedentes penales, un trámite que puede hacer incluso el vendedor, en el momento, por teléfono.

Los estadounidenses compran armas para cazar o por seguridad personal, pero tenerlas en casa es parte del ser nacional, en un país de cowboys. Por eso el derecho a portarlas está plasmado en la Segunda Enmienda de la Constitución. Y pocos políticos se atreven a ponerle límites.

Algunos más arriesgados, como Barack Obama, esbozan una tibia oposición a que se compren tan libremente, pero nunca ha sido demasiado fervoroso al respecto. Los republicanos sencillamente ponen el grito en el cielo. Y el poderoso lobby de armas traba cualquier tipo de control.

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Fuentes:

http://www.generaccion.com/noticia/176800/masacre-connecticut-madre-asesino-ninos-se-alistaba-fin-mundo

http://actualidad.rt.com/themes/view/81341-masacre-connecticut

http://www.clarin.com/mundo/suceden-masacres-EEUU_0_828517338.html

http://www.laprensagrafica.com/Autor-de-masacre-en-Connecticut-tenia-problemas-de-personalidad

 

 

 

El fue el asesino en serie norteamericano más temible de los años 70: THEODORE ROBERT “TED” BUNDY.

Para cometer sus crímenes, Bundy apelaba a la bondad de sus víctimas. Paseaba por los campus universitarios con muletas o con el brazo en cabestrillo, y dejaba que sus libros se cayeran al suelo a la vista de alguna chica. Ellas no podían negarle ayuda a un sujeto que inspiraba confianza y ternura, y le acompañaban hasta su coche. Entonces Bundy las golpeaba con una palanca e iniciaba la pesadilla.

Más de una treintena de brutales crímenes- Las autoridades policiales jamás pudieron determinar el número exacto de mujeres que sucumbieron a las atrocidades de Bundy en los 70. Ese secreto se lo llevó a la tumba, aunque confesó cerca de treinta asesinatos, siempre de mujeres con larga melena peinada con raya al medio. Ese era el ‘look’ de Stephanie Brooks, el primer amor de un Bundy con el que que rompería tras un año de relación.

Los expedientes de aquellos casos evidenciaban escabrosas violaciones, descuartizamientos y prácticas necrófilas. Cuando todavía vivía en Washington, Bundy se deshacía de los cadáveres en los frondosos bosques a las afueras de Seattle. Sin embargo, regresaba a la escena del crimen con frecuencia enfermiza. Pudo comprobarse que en ocasiones se llevaba a casa cabezas decapitadas para aplicarles maquillaje.

Quiéres saber cómo pensaba este criminal… pues déjate impresionar por estas frases:

“Me gustaba matar, me quería matar”

“Quiero dominar la vida y la muerte”

“Yo soy el desgraciado con más sangre fría que jamás hayan conocido”

“Aprender lo necesario para matar y hacerse cargo de los detalles, es como cambiar una llanta… La primera vez tienes cuidado, pero a la vez 30, no puedes recordar donde dejaste la llave de las tuercas”

“A veces me siento como un vampiro”

“La fantasía que acompaña y genera la expectativa que precede al crimen, siempre es más estimulante que el período inmediatamente posterior al crimen en sí mismo”

“Todos nos volvemos un poco locos a veces”

“”Cuando trabajas duro para hacer algo bien, luego no quieres olvidarlo”

Bundy fue condenado a muerte en 1980, una sentencia que su madre lamentaba: “Mi educación cristiana me dice que arrebatar la vida del prójimo es deleznable bajo cualquier circunstancia. Y no creo que el Estado de Florida esté por encima de las leyes de Dios”. Louise todavía confiaba en la inocencia de su hijo, que no le confesó la verdad hasta la noche antes de su ejecución.

Fuentes consultadas:

http://id.tudiscovery.com/frases-inolvidables-de-ted-bundy-dementes-t2-jueves-10-pm/

http://tejiendoelmundo.wordpress.com/2009/02/10/asesinos-en-serio-ted-bundy-un-psicopata-atractivo/

 

 

Es Juárez tierra fertil para asesinos seriales: especialistas

Para la Fiscalía General del Estado (FGE) el perfil del agente de Tránsito detenido y acusado de dos asesinatos, encaja en el de un homicida serial.

Arturo Sandoval Figón, vocero de la dependencia, dijo que debido a ello se investiga si cometió por lo menos otros dos homicidios de mujeres.

Explicó que ya se trabaja en la elaboración de pruebas periciales en más de un caso para acreditarle la autoría material a Filiberto Sena Ibarra, elemento de Vialidad asignado a los retenes antiebrios.

En torno al tema, expertos consideraron ayer que el entorno social violento y las carencias afectivas, económicas y sociales que prevalecen aquí, hacen que Juárez sea tierra fértil para que asesinos seriales y feminicidas, surjan y operen.

El portavoz de la Fiscalía dijo que en el caso del tránsito, uno de los elementos que se considera en asesinatos similares a los dos primeros que se le adjudican, es que violentaba sexualmente a sus víctimas y posteriormente las asfixiaba.

Se ha encontrado que tanto los homicidios que ya se esclarecieron como los que se investigan, fueron cometidos en domingo y entre las 6 y 8 de la mañana.

Indicó que por lo menos en los dos casos ya judicializados se cuenta con los elementos suficientes para ir a un juicio oral y buscar una condena de entre 25 a 40 años por cada uno.

La FGE estableció que hay indicios que incriminan al agente vial en la muerte de Magali Paola Picón Landeros, de 20 años de edad, cuyo cadáver fue localizado a las 9:15 de la mañana del 8 de enero en Volcán de Agua y Paseo de San Isidro, de la colonia Parajes de San Isidro.

El otro asesinato en el que también se tienen pruebas contra Sena Ibarra corresponde al de Estrella Guadalupe Ramírez Hernández, de 25 años. Su cadáver fue localizado el 18 de diciembre de 2011 en una casa en la calle De los Palacios 9012-3 del fraccionamiento Colonial del Sur.

El hallazgo del cadáver lo realizó el esposo de la víctima al salir de la cárcel municipal, donde estuvo detenido unas horas por presentar tercer grado de ebriedad en un retén de Tránsito.

El hombre narró que había sido separado de su esposa al ser detenido por agentes viales. Comentó que mientras era sometido, observó que su esposa dialogaba con el oficial que lo infraccionó, quien resultó ser Filiberto Sena Ibarra, y posteriormente tuvo conocimiento de que Esrella Guadalupe tomó un taxi para trasladarse a su hogar.

Finalmente refirió que una vez que obtuvo su libertad se fue a su casa y fue cuando encontró a su pareja sin vida en su casa.

Una boleta de infracción con el número 3971974 elaborada por el agente Sena Ibarra, lo vinculó al asesinato.

‘Ambiente propicio para el delito’

Especialistas en salud mental, sociólogos y forenses, consideraron que las condiciones locales pueden fomentar la aparición de homicidas seriales.

Para Laurencio Barraza Limón, sociólogo del Consejo Ciudadano A.C., “cuando se carece de un árbitro que regule la convivencia, una ciudad como Juárez se convierte en un caldo de cultivo perfecto para cualquier persona que tiene un interés delictivo”.

Dijo que en una reconstrucción del feminicidio en serie, al asesino la impunidad le deja el mensaje de que no hay problema si dañas, lastimas y “dejas por ahí” a una mujer.

José Alonso Olivas Ávila, catedrático investigador de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y especialista en Psicología Forense con posgrado en la Universidad de Granada, España, señala que las investigaciones sobre la evidencia a nivel ministerial deben ser realizadas por las mismas personas para que no se pierdan hilaciones y vínculos entre casos.

Aunque refiere que los homicidas seriales son aislados, con las técnicas, estrategias y el personal adecuado en la escena del crimen, se puede determinar un mismo modus operandi.

“La metodología es importante para que no se confunda una acción grupal, de delincuencia organizada, con un asesino en serie”, acentuó.

Consideró que los homicidios esclarecidos por la Fiscalía estatal fueron develados por errores del homicida, que dejó evidencias.

“El homicida serial se va especializando. Quizá la primera vez anduvo drogado o alcoholizado y dejó evidencias que después recuerda e incluso trata de corregir. Esas torpezas pueden frenar su carrera delictiva, pero si no, se convierten en criminales que no dejan rasgos, a menos que se a deliberadamente como mensaje”, expresó.

La patología

Lo complicado para Barraza Limón en el caso del agente de Tránsito que asesinó a dos mujeres recientemente, es que la autoridad haya sido burlada por éste al aprobar los exámenes de confianza que incluyen tests psicológicos y psicométricos.

Desde el punto de vista clínico, Alberto Duarte Díaz, coordinador de Psicometrías de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, asegura que esto es posible basado en la inteligencia del agente derivada de una psicopatía clínica grave.

Expuso que la desintegración familiar en Juárez es un factor que puede influenciar estas conductas, aunque aclaró que el psicópata no se hace, nace, y tampoco siente culpa.

No obstante, destacó que los multihomicidas se dan en todas las sociedades y en todas las culturas. Fuente:  (Staff/El Diario)

Helen Morrison
Título original: My Life Among the Serial Killers
Año de publicación: 2004
Editorial: Océano
Colección:
Traducción: Gemma Deza Guil
Edición: abril 2005
ISBN: 978-84-494-1913-3
Precio: 24 EUR

Descripción del libro:
En esta obra, la doctora Morrison narra sus vivencias con algunos de los asesinos en serie más famosos de todo el mundo: Richard Macek, el asesino con cara de niño; Ed Gein, el verdadero Norman Bates (Psicosis, 1960); John Wayne Gacy, el payaso asesino; Peter Sutcliffe, el destripador de Yorkshire; Bobby Joe Long, el Hannibal Lecter de Florida; Robert Berdella, el carnicero de Kansas City; Michael Lee Lockhart, el asesino itinerante; el matrimonio Fred y Rosemary West, los verdugos de la Casa de los horrores; Marcelo Costa de Andrade, el redentor de ángeles, y Gary Ridgway, el asesino del río Green, entre otros. A lo largo de su investigación la doctora Morrison nos desvela el estremecedor perfil de estos asesinos en serie. Sus descubrimientos rompen todos los esquemas.

La escritora reduce en detalles a los asesinatos y extrae varias conclusiones que caracterizan a un asesino en serie, algunas son:

* Los asesinos en serie no son psicópatas. Tienen un sistema de actuación demasiado caótico y desorganizado. Según la psiquiatra el psicópata o sociópata presenta un cuadro clínico mucho más coherente y además puede ser tratado y curado, mientras que no existe tratamiento ni cura para el asesino en serie.

* No son asesinos sexuales. Su método y finalidad no es obtener placer sexual. Aunque abusen, violen, sodomicen y torturen a sus víctimas, antes, durante o después de la muerte de las mismas, esto (siempre según la autora) no les produce ningún placer sexual.

* No son asesinos por el entorno social y/o familiar. No en todos los casos existen antecedentes de maltratos físicos y psicológicos familiares. En la mayoría de los casos existe una vida conyugal estable en la que no se ataca ni a la mujer ni a los hijos. La clase social suele ser media, sin excesivos problemas económicos.

* No son asesinos culturales. El fenómeno del asesino en serie no es exclusivo de Norteamérica o del sistema occidental o de la época actual. Se produce en todos los países, en todas las culturas y en todas las épocas.

* No son retrasados mentales. El cociente intelectual de estos fenómenos suele estar por encima de la media.

* No son asesinos con finalidad. Carecen de ningún motivo para matar. La autora no ha encontrado realmente ninguna causa en ninguno de los casos que ha tratado. Sus víctimas, aunque puedan tener sexos, edades y rasgos físicos comunes, son escogidas con total y absoluta aleatoriedad. Y los compara con los asesinos de masas que, por lo visto, si tienen una causa concreta para subirse a una azotea con un fusil semiautomático y tirotear a los pobres transeúntes que pasean en una plaza.

La autora piensa que la razón ha de ser genética. El matar se reduce a un impulso incontrolable causado por el mal funcionamiento de una enzima del sistema límbico que inhibe las reacciones violentas del ser humano. O sea, aquéllos que no segreguen esta enzima o no lo hagan en cantidades suficientes, serían automáticamente asesinos en serie. Entonces, se trataría de una enfermedad tan aleatoria como el síndrome de down.

La teoría a la que se adscribe la psiquiatra es la de del asesino genético. Sin descartar del todo la teoría del gen asesino (XXY) se muestra más partidaria del reciente descubrimiento de una enzima en el sistema límbico que inhibe las reacciones violentas a las que por instinto de supervivencia estamos condenados. Los humanos normales matamos mas bien poco (es un decir) debido al control de esta enzima. Los que carecen de ella o apenas producen cantidades suficientes podrían ser nuestros famosos asesinos en serie.

Ted Bundy (Theodore Robert Cowell Bundy),nacio el 24 /11/1946, en Burlington, Vermont y fue condenado a morir en la silla eléctrica el 24 de Enero de 1989 en Florida.  Los analistas estiman que el número de sus víctimas podría rondar las cien mujeres, muy lejos de los números oficiales de alrededor de treinta y seis.

Biografía:

Hijo biológico de un veterano de la fuerza area, a quién nunca conoció, y de Louise Cowell, vivió sus primeros catorce años en casa de sus abuelos maternos. Tiempo en el que creyó que sus abuelos eran sus padres y que su madre era su hermana mayor.

Luego, conoció a Johnnie Culpepper Bundy, un cocinero del ejército del que Ted posteriormente adoptó el apellido, y se casó con él en mayo de 1951. El matrimonio tuvo cuatro hijos, pero Ted nunca creó un lazo afectivo con el marido de su madre.

Fue un estudiante aplicado y con buenas notas en la Universidad de Washington y en la Universidad de Puget Sound (Tacoma). Trabajó en varios lugares sin durar mucho tiempo en ellos.

Durante la primavera de (1967) se enamoró de Stephanie Brooks, una hermosa e inteligente joven de familia acomodada. Leslie fue el sueño hecho realidad de Bundy, pero dos años después ella se graduó en Psicología y finalizó la relación por considerar que su pareja era indiscreta y carecía de objetivos claros en la vida. Bundy nunca superó la ruptura y se obsesionó con Leslie manteniendo contacto a través de cartas para, así, intentar reconquistarla.

Abandonó los estudios durante un tiempo y después regresó a la Universidad de Washington para matricularse en Derecho. Fue considerado un estudiante brillante y estimado entre sus profesores. Paralelamente inició una relación de 5 años con Meg Anders quién era divorciada y tenía una hija pequeña. Sin embargo, Meg desconocía que su novio había estado saliendo con una chica de California con la que seguía escribiéndose cartas.

Durante 19691972 todo fue bien: envió solicitudes de admisión a escuelas de Derecho y estuvo involucrado en actividades comunitarias. Incluso obtuvo una condecoración de la policía de Seattle por salvar a un niño de tres años de morir ahogado, también se relacionó con figuras importantes del Partido Republicano de los Estados Unidos. Todo cambió en 1973 cuando se reencontró con Leslie, con quién sostuvo una relación que duró entre el verano e invierno de ese mismo año. Al final Bundy la abandonó sin que ella volviera a saber nunca más de él.

Antes de comenzar a asesinar perpetró una serie de hurtos en casas ajenas y comercios mientras estaba ebrio.

El 4 de enero de 1974 entró en el cuarto de la universitaria Joni Lenz, de 18 años, la golpeó con una palanca metálica y la violó con una pata de la cama. Al día siguiente, la chica fue hallada malherida y sobrevivió con daño cerebral permanente. Bundy contaba con 27 años.

Veintisiete días después atacó a la estudiante en Psicología de la Universidad de Washington Lynda Ann Healy, de 21 años. Bundy entró en su dormitorio, la dejó inconsciente con un golpe y la sacó de la escuela. Nadie notó la ausencia de la joven hasta el día siguiente. La policía no estableció ninguna conexión entre las dos agresiones y tampoco se hicieron mayores pruebas ni estudios de la escena del crimen. Los restos de Lynda Ann fueron descubiertos un año después en una montaña cercana.

Durante la primavera y verano de 1974 desaparecieron varias universitarias. Se calcula que fueron ocho víctimas a las que atacó de noche, hasta que comenzó a hacerlo de día. La policía había iniciado una investigación y contaba con descripciones acerca de un hombre que solicitaba ayuda a chicas que jamás volvían a ser vistas. El individuo tenía la particularidad de ir cargado con libros y llevar un brazo enyesado o en cabestrillo. También hubo testigos que observaron a un hombre que solía tener “problemas” para arrancar su Volkswagen el cual había sido visto rondando el sitio donde desaparecieron dos de las jóvenes asesinadas.

El 9 de febrero de 1974, Carol Valenzuela, de 20 años, desapareció de Vancouver (Canadá). Su cadáver no fue descubierto hasta el mes de octubre junto a otro cuerpo sin identificar.

El 11 de febrero de 1974, desapareció Nancy Wilcox, de 16 años. Su cuerpo nunca fue hallado.

El 12 de marzo de 1974 Donna Mason, de 19 años, fue vista por última vez mientras iba a un concierto de jazz del campus.

El 17 de abril, Susan Rancourt de 18 años, caminaba por los jardines del Central Washington State College cuando desapareció.

Un mes más tarde desapareció Roberta Parks, de 20 años, quién había quedado con unas amigas para tomar café, nunca llegó. Parks se encontró con un hombre aparentemente lesionado que le pidió ayuda para subir unas cosas a su auto. Jamás fue vista de nuevo.

El 1 de junio de 1974, Brenda Ball, de 22 años, salió de la Taverna Flame en Burien (Washington) después de comentar a sus amigos que iba a buscar a alguien que la llevara a Sun City (California). La última vez que la vieron estaba hablando con un hombre con el brazo en un cabestrillo. Diecinueve días más tarde se descubrió que Brenda nunca llegó a su destino.

El 11 de junio de 1974 Georgann Hawkins, de 18 años, perteneciente a la fraternidad Kappa Alpha Theta de Seattle, desapareció después de despedirse de su novio e ir a buscar unos libros para un examen de castellano. Su compañera de habitación y la encargada del dormitorio reportaron su desaparición a la mañana siguiente.

El 14 de julio, la universitaria Janice Ott dejó una nota a su compañera de habitación avisándole que se iba en bicicleta al parque Lake Sammamish. Allí se le vio conversar con un hombre que tenía el brazo enyesado y le pedía ayuda para cargar libros en su auto. Días después volvió al mismo parque y secuestró a Denise Naslund, la cual pasaba el día con su novio y amigos. Los restos de Janice y Denise fueron encontrados en agosto de 1974 en el mismo lago Sammamish.

Bundy despistaba a la policía porque sabía como alterar su aspecto físico. Se cambiaba el peinado, se dejaba crecer barba y bigote o se los afeitaba. También cambió de residencia y se mudó a Midvale (Utah), donde el 30 de agosto de 1974 se matriculó como estudiante en la Facultad de Leyes en la Universidad de Utah.

El 18 de octubre de 1974 asesinó a Melissa Smith, la hija del sheriff local. La secuestró mientras ella iba a pasar la noche en casa de una amiga. Su cadáver fue encontrado nueve días después en Summit Park.

El 30 de octubre desapareció Laura Aimee, de 17 años, cuando volvía de una fiesta de Halloween. Su cadáver fue encontrado en los montes Wasatch mostrando signos de haber sido golpeada en la cabeza con una cuña de metal y violada.

La policía inició una investigación y descubrió similitudes en el modus operandi con algunos asesinatos ocurridos en Washington. Entre ambas comisarías elaboraron un retrato hablado del posible aspecto que tendría el asesino.

Bundy cometió su primer error el 8 de noviembre de 1974, cuando se acercó a Carol DeRonch en el Fashion Place Mall en Murray, Utah. Haciéndose pasar por un oficial de policía le informó que habían intentado robar su coche. DeRonch subió al auto de Bundy bajo la creencia errónea de que iban a una comisaría para presentar un informe. Después de detener abruptamente el coche Bundy sacó una pistola y le esposó una muñeca. Ella luchó y consiguió apartarse antes de que Bundy pudiera fijar el otro extremo de las esposas. Ella lo golpeó en la cara y salió corriendo. Consiguió que un motorista que pasaba la llevara a la policía.

En la comisaría, Carol narró lo sucedido y así se obtuvo la descripción del hombre, del vehículo y el tipo de sangre del atacante.

Esa misma noche (8 de noviembre), Debby Kent, de 17 años, desapareció del aparcamiento del instituto Viewmont, donde había acudido junto a sus padres a ver una obra de teatro. Los familiares preocupados por la tardanza de Debby llamaron a la policía que tras una búsqueda por el estacionamiento encontraron la llave de un par de esposas. La llave pertenecía a las esposas con las que, horas antes, se había presentado Carol DaRonch en la estación de policía.

La directora de la obra de teatro, Jean Graham, declaró que durante la actuación un hombre de aspecto parecido al del sospechoso le había solicitado que lo acompañara al aparcamiento para identificar un vehículo, pero ella se había negado porque estaba ocupada con la obra.

Casi un mes después de ocurridos los hechos, un hombre llamó a la policía para reportar que la noche de la desaparición de Debby había visto salir precipitadamente un Volkswagen de color claro del estacionamiento de la escuela.

El 12 de enero de 1975, Caryn Campbell, de 23 años, acompañó a su prometido, el doctor Raymond Gadowski, a un seminario en Aspen (Colorado). Mientras descansaban en el salón del hotel ella regresó a la habitación para buscar una revista. El doctor Gadowski y sus hijos decidieron ir a buscarla al ver que no regresaba, pero no la encontraron. A media mañana se dio parte a la policía de su desaparición.

Un mes después un trabajador encontró el cadáver de Caryn en un banco de nieve a varios kilómetros del hotel. Había sido violada y brutalmente golpeada. No se encontró evidencia alguna del atacante.

El 1 de marzo de 1975 fue descubierto un cráneo en una zona boscosa de las montañas Taylor. Pertenecía a Brenda Ball. La policía realizó una amplia búsqueda por los alrededores y tres días después encontraron partes de los cuerpos de Lynda Healy, Susan Rancourt y Roberta Parks. Posteriormente se hallaron otros restos que fueron identificados como pertenecientes a Donna Mason.

El descubrimiento de algunas de las víctimas no detuvo a Bundy.

El 15 de marzo de ese mismo año secuestró a Julie Cunningham, de 26 años, cuando se dirigía a una taberna en Vail (Colorado). Su cuerpo no ha sido hallado.

El 6 de abril de 1975 tras discutir con su marido, Denise Oliverson, de 25 años, decidió ir a visitar a sus padres en Grand Junction (Colorado). Denise no regresó aquella tarde, pero tampoco llegó a casa de sus padres. Desapareció y su cuerpo aún no ha sido encontrado.

Nueve días más tarde, Melanie Cooley, de 18 años, desapareció cuando regresaba del instituto. Un trabajador de caminos descubrió su cadáver el 23 de abril. La chica había sido golpeada con una barra, sus manos atadas a la espalda mientras una funda de almohada estaba fuertemente anudada alrededor de su cuello.

El 1 de julio de 1975, Shelley Robertson, de 24 años, decidió viajar por el país practicando autostop. Sus amigos no se preocuparon demasiado cuando pasaron varios días sin verla. Hubo testigos que la vieron en una gasolinera hablando con un hombre que conducía un viejo camión. El 21 de agosto su cadáver fue descubierto por dos estudiantes en el pozo de una mina cercana a Georgetown.

Debido al retrato hablado del asesino, una amiga cercana de Meg Anders lo reconoció como Ted Bundy. Meg Anders también llamó de manera anónima a la policía sugiriendo que su novio podría tener algo que ver con las muertes. A pesar de que se facilitaron fotos recientes de Bundy a la policía, los testigos fallaron al hacer la correspondiente identificación. La policía desechó esa pista para enfocarse en otros informes. La atención hacia Ted Bundy se disipó hasta algunos años más tarde.

Bundy adoptó la estrategia de trasladarse de un estado a otro para evitar que la policía descubriera sus patrones. Con el pasar del tiempo sus ataques se volvieron cada vez más erráticos y temerarios. Algunas de sus víctimas se convirtieron en testigos, lo que más tarde harían posible el enjuiciamiento de Bundy.

El 16 de agosto de 1975 un patrullero detuvo un Volkswagen para comprobar su matrícula. El sospechoso se dio a la fuga siendo detenido poco después. En el auto se encontró una palanca de metal, esposas, cinta y otros objetos que dieron inicio a una investigación a gran escala entorno a un hombre: Theodore Robert Bundy.

El 23 de febrero de 1976 comenzó el juicio contra Ted Bundy por secuestro agravado. Tenía 29 años y entró en la sala con la confianza de que no existían pruebas suficientes en contra él. Sin embargo, Carol DaRonch le señaló como el hombre que intentó secuestrarla y amenazó con matarla. Él negó conocerla, pero carecía de coartada. El 30 de junio de 1976 fue sentenciado a una condena de 15 años de prisión con posibilidad de libertad condicional.

En prisión, los médicos le efectuaron pruebas psicológicas y toxicológicas concluyendo que no era psicótico ni drogadicto o alcohólico y que tampoco sufría algún tipo de daño cerebral. Los resultados de las pruebas permitieron seguir preparando procesos en su contra.

Las pruebas periciales del Volkswagen determinaron que las muestras de pelo encontradas eran de Melissa Smith y de Caryn Campbell. Exámenes posteriores revelaron que las contusiones cerebrales en ambos cuerpos podían haber sido ocasionadas por la palanca encontrada en el coche de Bundy. La policía de Colorado levantó cargos por asesinato el 22 de octubre de 1976. En abril de 1977 fue trasladado a la prisión del condado de Garfield.

El 14 de enero de 1977 el edificio de la fraternidad Chi Omega estaba semivacío cuando Nita Neary volvió en la madrugada. Le extrañó que la puerta estuviera abierta y decidió esconderse. Vio salir del edificio a un hombre con una gorra azul y una carpeta envuelta en un trapo. Creyendo que habían asaltado la fraternidad fue en busca de su compañera Karen Chandler, a la que encontró tambaleándose por el pasillo herida gravemente. Kathy Kleiner fue hallada con vida, aunque malherida, en su cuarto.

La policía encontró el cadáver de Lisa Levy, la cual había sido golpeada en la cabeza, y brutalmente violada. También estaba el cadáver de Margaret Bowman, estrangulada mientras dormía con un golpe en la cabeza que le destrozo el cráneo. El resto de las chicas no pudieron aportar más pistas salvo el testimonio de Nita Neary.

No lejos de allí, Bundy atacó a Cheryl Thomas que sobrevivió a una golpiza brutal. Su cráneo fue fracturado en cinco lugares, la mandíbula rota, y un hombro dislocado. La joven sufrió pérdida permanente de la audición con problemas de equilibrio. En la escena del crimen se encontraron evidencias corporales, como cabello y sangre, del autor.

El 9 de febrero de 1978 secuestró a Kimberly Leach, de 12 años, en Lake City. Su amiga Priscila narró a la policía que la había visto subirse a una camioneta blanca con un hombre del que no pudo aportar más datos. Ocho semanas después se encontró, en Florida, el cuerpo de Kimberly.

Tras el asesinato de Leach, Bundy por alguna razón regresó a su apartamento de Tallahassee, al parecer se deshizo de la furgoneta blanca y casi fue detenido cuando intentaba robar otro vehículo. Escapó cuando el oficial lo dejó solo mientras revisaba las placas del coche robado. De regreso a su apartamento limpió el lugar de huellas, robó un VW y finalmente dejó Tallahassee. Después de algunos encontronazos con los empleados del hotel en relación con sus tarjetas de crédito (eran robadas y habían sido denunciadas), Bundy terminó en Pensacola, Florida, donde las placas del auto robado fueron reconocidas por un oficial de patrulla que lo detuvo, después de una corta persecución y de una breve lucha fue detenido de nuevo.

El 17 de enero de 1989, obtuvo la fecha definitiva: Iba a ser ejecutado una semana después. Bundy no había terminado su lucha para evitar la muerte y trató de mantener sus confesiones como cebo para, así, obtener más tiempo. Él y sus abogados pidieron una prórroga de tres años para que confesara los demás asesinatos. También trató de coaccionar a los familiares de sus víctimas para que solicitaran a la corte que le otorgaran más tiempo para poder confesar. A pesar de no conocerse el paradero de muchas de las víctimas, todas las familias se negaron.

Bundy celebró una maratón de entrevistas y confesiones durante sus últimos días aunque nunca estuvo dispuesto a admitir todo, especialmente los asesinatos de algunas de las víctimas más jóvenes. En su último día llamó a su madre y rechazó su última comida. Fue electrocutado el 24 de enero de 1989 y declarado muerto a las 07:16 de la mañana.

Patología:
En diciembre de 1987, Bundy fue examinado durante siete horas por Dorothy Otnow Lewis, profesora de la New York University Medical Center. Lewis lo diagnosticó como un maníaco-depresivo cuyos delitos ocurrían normalmente durante los episodios depresivos.Bundy le explicó con detalle su infancia, en especial su relación con sus abuelos maternos, Samuel y Eleanor Cowell. Según Bundy, su abuelo Samuel Cowell era un diácono de su iglesia. La descripción estableció a su abuelo como un tirano abusador, Bundy lo describió como un racista que odiaba a los negros, los italianos, los católicos y los judíos. Además, declaró que su abuelo torturaba animales, golpeando al perro de la familia y maltratando los gatos de los vecinos. También le dijo a Lewis que su abuelo mantenía una gran colección de pornografía en su invernadero, donde, según sus familiares, Bundy y un primo se colaban a mirar durante horas. También dijo que Samuel Cowell montó en rabia violenta cuando el tema del padre del muchacho era tocado por familiares que solían expresar escepticismo ante la historia que daba.Bundy describió a su abuela como una mujer tímida y obediente, que ingresaba de forma esporádica a los hospitales para someterse a tratamiento por depresión.Hacia el final de su vida, Bundy dijo que se convirtió en agorafóbica.

Julia, la tía de Bundy, recordó un incidente perturbador que tuvo con su joven sobrino. Después de recostarse para tomar una siesta, Julia se despertó rodeada de cuchillos de cocina de la familia Cowell. El pequeño Ted, de tan sólo tres años de edad, estaba al pie de la cama sonriéndole.

Bundy usó tarjetas de crédito robadas para comprar más de 30 pares de calcetines, mientras se escondió en la Florida;. Él mismo se consideraba como fetichista de los pies.

En la entrevista con Dobson, antes de su ejecución, Bundy dijo que la pornografía violenta desempeñó un importante papel en sus crímenes sexuales. Según Bundy, cuando era un niño encontró “fuera de casa, en el supermercado local, en una farmacia, pornografía suave… Y de vez en cuando encontraba libros pornográficos con contenido más explicíto…” [7] Bundy dijo, “Sucedió en etapas, poco a poco, mi experiencia con la pornografía en general, pero con la pornografía que presenta un nivel alto de violencia sexual, una vez que te vuelves adicto a ella, —y esto lo veo como una especie de adicción igual que otros tipos de adicción— comienzas a buscar todo tipo de material con cosas más potentes, más explícitas, más gráficas. Hasta llegar a un punto en el que la pornografía va tan lejos que comienzas a preguntarte como sería hacerlo en realidad”

Algunos investigadores creen que la permanente insistencia de Bundy de que la pornografía fue un factor contribuyente en sus crímenes fue otro intento de manipulación. Una vana esperanza de impedir su ejecución diciéndole a Dobson lo que quería oír.

En una carta escrita poco antes de su fuga de la cárcel de Glenwood Springs, Bundy manifestó “He conocido a personas que irradian vulnerabilidad… Sus expresiones faciales dicen: Tengo miedo de ti. Estas personas invitan al abuso… Esperando ser lastimadas, ¿sutilmente lo fomentan?”

En una entrevista de 1980, hablando de la justificación en las acciones de un asesino en serie, Bundy dijo: “¿Que es uno menos? ¿Qué significa una persona menos en la faz del planeta?”

Cuando los detectives de Florida pidieron a Bundy que les dijera en dónde había dejado el cuerpo de Kimberly Leach para darle paz a la familia, él supuestamente replicó: “Pero si yo soy el hijo de puta más duro que jamás han conocido.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Ted_Bundy