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Solange Grabenheimer, era una  joven de 21 años cuando  apareció asesinada en su PH de la localidad de Florida, su mejor amiga (Lucila Fend) es la principal sospechosa del crimen.

Así encontraron el cadáver:

Lucila (24) fue sometida a una batería de estudios psicológicos con el fin de determinar si su perfil es compatible con el de una homicida.El estudio psicológico lo realizó el perito Mariano Castex. El resultado fue que Frend tiene “personalidad psicopática”.

Según el driario «3.minutouno.com»,  la psicóloga forense Patricia Martínez Llenas, integrante del equipo de Castex,detallo que: “las personalidades psicopáticas, los psicópatas, tienen un tipo de temperamento agresivo, impulsivo o en cortocircuito, y son más proclives a cometer conductas delictivas

“Al no haber un conflicto intrapsíquico, al no haber una conciencia moral que  defina lo que es lícito y lo que no, esa persona no se cuestiona lo que hace.Cualquier otra persona al tener un prblema se siente mal, siente angustia. El psicópata en cambio actúa descargando toda la tensión interna en el mundo exterior”, explicó.

Al no haber una conciencia interna moral, leyes o una internalización de normas éticas, esa persona puede “llegar a matar sin pensar que está haciendo algo malo, porque dentro de su cabeza está bien”.

Según Martínez Llenas, un problema amoroso puede disparar al psicópata a descargar su tensión en forma violenta, porque el conflicto ocurre entre el mundo externo, entre «la realidad», y su mundo interno pulsional e inconciente, lo que en psicología se conoce como ‘ello’, la parte más primitiva de las pulsiones agresivas y sexuales.

“Una personalidad así actúa de acuerdo a lo que va sintiendo. Cuando siente rabia, celos o bronca por la persona amada, actúa con pulsiones agresivas y destructivas. No tiene moral, no tiene culpa, acciona y reacciona según sus propias apetencias. Va a poner agresión en el afuera y llegar a una actitud criminal causando lesiones, tanto leves como moderadas o graves”.

Martínez Llenas también explicó que la legislación considera al psicópata imputable y responsable de sus actos, “consideración en eterno debate, ya que una personalidad como tal presenta evidentes trastornos” y por eso “se torna riguroso en extremo hacer un estudio cabal y profundo, caso por caso”.

Pero por otro lado el sitio de noticias  Infobae.com afirma que los peritos dicen que Lucila Fend no es una asesina. Las pruebas psicológicas y psiquiátricas apuntan que la muchacha no tiene perfil psicópata. Esto esta explicado brevemente sin dar nombres de los psicológos ni ningún otro dato. La familia de la víctima expresa que Lucila pudo haberse preparado para realizar los test y así fingir en sus respuestas. La abogada defensora de la familia dijo: la chica parece haber estado preparada para los tests y tiene el perfil de una psicópata». «Además, los peritos oficiales no tomaron en cuenta varios aspectos de la causa que son clave para el análisis del perfil de la imputada, como la pelea que tuvo con un ex novio», agregó . En tanto, fuentes judiciales indicaron a Télam que al fiscal de la causa, Alejandro Guevara, le llamó la atención que Lucila se negara a realizar el Test de Relaciones Objetables (TRO) de Phillipson, en el que los peritos podrían haber ahondado en las relación interpersonal de la imputada y la víctima y en el que se podría haber determinado si Lucila mintió durante los peritajes.

Según el informe presentado por la psicóloga de parte de la querella, Patricia Inés Martínez Llenas, -al que Télam tuvo acceso- «se observa en la peritada un perfil de fingimiento, donde no quiere mostrar aspectos de sí que puedan comprometerla en el presente proceso penal».

«Se muestra reticente, desconfiada, a la defensiva, tratando de mostrar un aspecto virtuoso de sí misma. Para esto último se vale de recursos histriónicos -teatralidad- lo que muestra también una tendencia manipulatoria, egocéntrica y dominante», agrega en su informe Martínez Llenas.  Si bien, según fuentes judiciales, la perito oficial de la Asesoría Pericial de San Isidro, Florencia Grinspun, y la psicóloga de parte de la defensa, Ana María Cabanillas, llegaron a la conclusión de que Lucila no presenta alteraciones morbosas de su personalidad y que su perfil no es el de una psicópata, Martínez Llenas llegó a conclusiones diferentes.

«Puede decirse que en la personalidad de la peritada podrían expresarse, dependiendo del nivel de estrés psicológico por el que atraviese, pasajes al acto psicopáticos que puedan involucrarla en situaciones que no pudo prever», dice la perito de la querella.

En sus conclusiones, Martínez Llenas define la personalidad de la chica como «narcisista, manipuladora, con tendencia a minimizar situaciones que puedan comprometerla, con falta de sentimiento de culpabilidad y con un predominio de mecanismos de proyección, negación y disociación».

En otro tramo de su informe, la experta de la querella hace referencia a la hipótesis que mencionó Lucila cuando se le preguntó qué pensaba respecto al crimen de su amiga Solange.

«Creo que fue una venganza contra el padre, tiene negocios turbios en Warnes, es impulsivo, le pegó a ella, a la madre. Tiene narcotraficantes que lo rodean, tiene matones que trabajan para él. Para mí hubo alguien siguiéndola, Sol se sentía muy ansiosa, muy nerviosa, ella sabía que la seguían», dijo Lucila en las entrevistas.

«Se puede observar en el relato de Lucila la creación de una hipótesis criminal donde el culpable estaría ligado al entorno del padre de la víctima… Se puede relevar el uso del mecanismo de defensa de proyección, que consiste en colocar lo ‘malo’ fuera de sí, en un otro…, siendo esto la modalidad defensiva más típica de las personalidades paranoides y psicopáticas», considera.

Entonces, la pregunta es: ¿Lucila es o no psicópata?

El informe de Martínez Llenas decía que Lucila tiene rasgos psicopáticos, algo opuesto a lo que concluyó la pericia oficial y Cabanillas. Cuando el juez Oscar Zapata le preguntó por qué con los mismos test la perito de la querella llegó a conclusiones opuestas, Cabanillas contestó que pudo haber una «pérdida de la objetividad».
 También aseguró que Lucila no presentó signos de «máscara u ocultamiento» y dijo que «jamás» se puede preparar a una persona para este tipo de test.

Según las ultimas noticias:

La autopsia psicológica apunta a un crimen pasional de autoría femenina:

La autopsia psicologica fue realizada a la víctima. Este estudio psicológico relaciona el comportamiento y los factores emocionales de Solange en los días previos  a la fecha en la que falleció.

«Las evidencias nos llevan a sospechar que Solange estaba inserta en una ambiente rodeado de secreto y misterio, vinculado a cuestiones íntimas y no explícitas, ya sea en cuanto a su entorno familiar, como a su sexualidad», dijo la licenciada Sandra Musumeci en su informe al que tuvo acceso Télam.

«Su preocupación apuntaba a descubrir su propia personalidad, a la búsqueda de nuevos intereses y proyectos y a reordenar su escala de valores. Generando esto una serie de cambios actitudinales que ocasionaron diversas situaciones conflictivas con su entorno, especialmente con su compañera de convivencia (Lucila Frend)», agregó.Según la perito, «el motivo no parece el lucro, es muy probable que los motivos hayan sido pasionales o para silenciarla, quizás provocados o impulsados por la dificultad y resistencia del agresor para aceptar las opiniones y los cambios que Solange».
«Resultaría poco probable que el/los autor/res hayan sido de sexo masculino, por la dinámica de los métodos utilizados no se puede descartar el sexo femenino», concluyó Musumeci.

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La revista Para Ti logró entrevistar a Lucila Frend:

–¿Esa noche volviste a ver a Sol?
–Volvió de lo de Santi, muy alterada, a eso de las 22.30. Nerviosa me contó que había tenido un altercado con Esther, la mucama de su novio. Aparentemente, dos meses antes, esta mujer, de unos 50 años, lo había acosado. Sol la habría enfrentado y Esther la habría zamarreado en la cocina, le habría tirado del pelo y le habría gritado: “Me querés cag… el laburo. ¡Te voy a matar!”. Fue una situación bastante violenta. Sol tenía mucho miedo. Yo le pregunté si esta mujer conocía la dirección de casa, me respondió que no e intenté tranquilizarla. Sol estaba molesta porque sentía que Santi no reaccionaba, que no hablaba con sus padres para contarles la situación. Al poco rato, más tranquila, se quedó mirando la tele. Yo me fui a dormir a eso de las 12. No escuché nada durante toda la noche. Me desperté a eso de las 7 y, desde mi cuarto, vi que Sol estaba durmiendo en su cama. Yo me levantaba a eso de las 7 mientras que Sol se ponía el despertador a las 10.30. Mi cuarto estaba en diagonal al de Sol, un poco más abajo. Sé que ella estaba durmiendo.

–¿Hubo algo que te llamara la atención?
–En ese momento, no. No vi nada raro. Pero dos días antes de salir de casa, vi en la puerta a un tipo rarísimo. Me miraba de una manera tan extraña que se me erizó la piel. Enseguida se metió en la obra en construcción de al lado. Nunca más lo vi. Otra cosa que me resultó llamativa fue que, diez días antes del crimen, Sol estaba muy nerviosa. También lo notaron las otras chicas del grupo de amigas. Después me enteré, por la causa, que ella había recibido un mensaje de texto amenazador en su celular. Decía: “Sabemos dónde estás. Te estamos siguiendo”. Pero a mí no me contó nada.

–El 10 de enero te levantaste como todos los días, te cambiaste, viste que Sol dormía y te fuiste a trabajar. ¿Cómo siguió el día?
–Vivíamos hablándonos por teléfono todo el tiempo… Cuando pasó lo de Sol, me pregunté cómo iba a seguir viviendo sin los llamados que recibía de ella a diario (se pone a llorar). Eran cientos de charlas y comidas compartidas con ella. ¡No tienen derecho a decir que como Sol se enojó conmigo porque yo era desordenada, la maté! Es ridículo… Sabía que la noche anterior ella había estado mal por el episodio en la casa de Santi y la llamé primero a casa. No me atendió nadie, ni siquiera el contestador. La llamé al celular y tampoco tuve respuesta. Y cuando me comuniqué al local de su papá, donde ella trabajaba, me contestaron que estaría por ahí a la tarde. En ese momento, pensé: “Salió de casa apurada, se olvidó el celular. Después la llamo”. Y me tranquilicé.

–¿Y no te llamó la atención que no pudieras dejar mensaje en tu casa al no responder el contestador?
–La verdad, no. El teléfono sonaba, había tono, pero nadie respondía. Ya a la noche me fui a lo de papá, porque había una cena familiar. Estuve un rato y me fui al cumpleaños de Valeria. Antes de eso, intenté comunicarme con Sol porque habíamos quedado en encontrarnos. Como seguí sin obtener respuesta, me fui sola. Cuando llegué al cumpleaños, Valeria me contó preocupada que no había hablado en todo el día con Sol. Era algo muy raro, porque ellas también eran íntimas amigas y se suponía que Sol la llamaría temprano para saludarla. Comencé a alterarme. Llamé a Santi y tampoco sabía nada. Entonces, arreglamos con Santi para encontrarnos en la puerta de casa. Mientras íbamos hacia casa, Vale y yo retroalimentamos nuestro nerviosismo.

–¿Qué pensabas que le había pasado a Sol en ese momento?

–Sentía que algo estaba mal, pero nunca pensé que la iba a encontrar muerta. Vale estaba tan nerviosa que quería pedirle al hombre de vigilancia de la garita o al remisero que nos acompañara hasta casa. Le dije que no era necesario. Cuando llegó Santi, entré en la casa con él. Valeria prefirió quedarse afuera. Apenas entramos en casa, escuché el sonido del despertador. Miré hacia el teléfono –es lo primero que buscaba cada vez que entraba en casa para saber si había mensajes en el contestador– y vi que la luz no titilaba. Estaba desconectado. Empecé a sentir una taquicardia impresionante. Y pensé: “A Sol le pasó algo malo”. Me puse a temblar y le dije a Santi que no me animaba a subir hasta el cuarto de Sol. El subió y al rato empezó a decirme: “Sol está tirada en el piso… Tiene sangre”.

–¿Cuál fue tu reacción?
–Subí enseguida. La vi boca abajo, con sangre en su espalda. Me puse histérica. No entendía nada. Por unos segundos, no recuerdo qué pasó. Bajé y entró Vale. Empezamos a llamar por teléfono a todo el mundo. Después salimos a la calle y comenzaron a llegar todos los familiares y la policía. A las 4 de la mañana fui a declarar.

–¿Es cierto que después pediste que taparan la cara de Sol para no verla?
–Todos los días Sol venía del local de su padre con dos o tres lucas, que las guardaba en el interior de sus botas. Cuando llegó la policía a casa, le comenté esto al fiscal y me pidió que subiera hasta el cuarto de Sol para buscar el dinero. Antes de subir, me preguntó: “¿Te impresionás?”. Le contesté que sí, pero que no importaba, que iba a subir igual porque quería saber qué había pasado. Entonces, el fiscal me avisó que a Sol la habían dado vuelta, que estaba boca arriba (vuelve a llorar). Yo sabía que había sido acuchillada y no quería ver a Sol así. No quería quedarme con esa imagen. Pedí que taparan su cara. No quería ver su cara llena de sangre, con tajos.

–¿El balcón que daba a la habitación de Sol era accesible desde la obra en construcción vecina?
–Sí, eso yo lo declaré. Es más: la puerta de ese balcón no se podía cerrar con llave. Así que cualquiera se podía meter por ahí. Sé que los peritos encontraron pisadas en ese balcón. Siempre dejábamos esa puerta abierta, sobre todo los días calurosos. Eramos ingenuas. Nos sentíamos seguras. Estuvo mal no tener miedo. Nunca pensamos que alguien podía entrar.

–¿Cómo era la relación entre Sol y vos?

–Eramos muy confidentes. Teníamos una relación espectacular. Todo lo que viví con ella fue muy lindo. Nunca hubo maldad. Estoy en paz porque nunca tuve una pelea con ella. Los pocos problemas que tuvimos, los arreglamos hablando. Toda la tristeza va por dentro. Me encuentro con Sol cuando rezo por ella o miro sus fotos. Con todo esto, empecé a descubrir una faceta espiritual en mí.

–¿Ella te contó que tenía algún problema importante?
–Había tenido quilombos con su familia. Entre los 15 y los 18 se mudó varias veces de la casa de la madre a la del padre, y después estuvo viviendo un año y medio con sus abuelos. Ella tenía experiencia de convivencias difíciles, pero cada una de nosotras respetábamos el espacio de la otra. Compartíamos amigos, salidas, viajes y hasta planes. Ni siquiera llegamos a tener roces por cuestiones de dinero. Cuando alquilamos, Sol recibía 1.000 pesos de su papá, y eso estaba perfecto porque era más o menos lo que yo ganaba por mes. Te puedo asegurar que la plata nunca fue un problema entre nosotras. Teníamos planeado quedarnos hasta fines de octubre en el departamento, fecha en que terminaba el contrato. Y después, irnos juntas a hacer temporada de esquí en Andorra para ahorrar.

–En el pedido de detención, el fiscal menciona que tres personas habrían declarado que vos mantenías relaciones lésbicas.

–¡No es correcto! Las declaraciones de estos testigos no respaldan la afirmación del fiscal. Sólo alguna vez fui con una amiga a un boliche gay por curiosidad y para divertirme.

–¿Cómo cambió tu vida a partir de todo esto?

–Fue terrible (se pone a llorar). Enseguida empecé a hacer terapia. Con mi terapeuta me planteé tres cosas: hacer el duelo de Sol, apoyar la investigación para encontrar al asesino y rearmar mi vida. Yo compartía todo con ella. Era como una hermana. Siento un vacío. Mi objetivo es dar mi apoyo a la investigación con la máxima objetividad y fuerza. Siempre fui transparente. Nunca mentí. Sé que si oculto algo, puedo retrasar el hecho de que atrapen al asesino. En lugar de ser una chiquilina llorona, traté de ser objetiva. Y por eso me tildaron de fría y distante.

–¿Quién creés que la mató?
–Declaré lo que sabía. No estoy en condiciones de afirmar con certeza, ya que puede tener origen en algo pasional o puede ser un homicidio por encargo. Nunca atribuí la muerte de Sol a alguien que me conociera a mí. Nunca me sentí amenazada. Pero no quiero estar sola.

–¿Te sorprendió que te hayan imputado?
–Fue otro golpe. Me había recuperado un poco después de la muerte de Sol, pero la reconstrucción del hecho y la imputación fueron demasiado. Volví a revivir su muerte. Me hicieron subir a su cuarto y encontré a alguien tirado en el piso, tal como estaba ella. Fue fuerte. Me puse a llorar y no me pude recuperar. La gente a mi alrededor me hacía mil preguntas y sentía que la cabeza me iba a estallar. Incomprensiblemente me obligaron a realizar los supuestos actos del asesino, simular con un cable de computadora la forma en que la mataron, poniéndome en el protagonismo del autor del crimen. ¡Imaginate mi estado de ánimo! Estaba sola, porque si bien fui acompañada por mis papás, no los dejaron entrar. Salí de ahí creyendo que me iban a acusar de asesinar a Sol. Ni siquiera tenía abogado. Cuando me notificaron que estaba imputada, me pareció una locura. No entendía nada.

–En tu fotolog, los días 8, 9 y 10 de enero reescribiste interpretaciones de algunas pinturas famosas: El amor sagrado y el amor profano, de Tiziano, La dama del unicornio, de Rafael, y Retrato de Enrique VIII de Inglaterra, de Holbein. Eran textos muy sugestivos, violentos y con connotaciones sexuales, que cualquiera podría relacionar con la muerte de Sol…
–En casa no teníamos computadora. Así que yo “posteaba” (subir textos o imágenes a internet) en el laburo. Soy fanática de Cortázar y eso lo saqué de “Instrucciones para interpretar tres pinturas famosas”, de Historias de cronopios y de famas (N. de la R.: durante 2004 y 2005 Luli cursó dos años de la carrera de Letras en la UBA). La última de las pinturas, la de Enrique VIII, la posteé el 10, a la mañana, desde mi laburo, antes de saber que a Sol la habían matado. Fue todo una coincidencia. Nada más.

–¿Y qué me podés decir sobre el incidente con el auto de Pablo, tu ex novio, que habrían destrozado junto con Sol?
–Una noche que yo me había quedado a dormir en lo de mi abuela, él apareció en casa para hablar con Sol. Yo ya me había peleado con él hacía tres semanas. Se quedó hasta tarde, tomaron varias cervezas y después, a los dos días, Sol me confesó que él intentó avanzarla a pesar de su resistencia. No sé si se besaron o no, pero como Sol vino de frente a contármelo, la perdoné y me puse de su lado. Entonces, ella me sugirió romperle el auto. Accedí y se lo hicimos bolsa. Ese fue mi único delito y reconozco que estuve mal. Le propuse a Pablo pagarle la mitad del arreglo, pero él no aceptó.

–Otra cosa muy sugestiva alrededor del crimen fue el nickname (apodo de identificación) que una amiga uruguaya que tenías en común con Sol utilizó para chatear días después del crimen: “el 10 sucedió lo que esperaba”.

–Fue una mala casualidad, pero ya quedó aclarado en el expediente. Esa amiga uruguaya, que estudia cine, hizo un corto de cine llamado Sucedió lo que esperaba y justamente lo fue a estrenar un día 10. Entonces usó ese nickname para promocionar su película, pero no tiene nada que ver con la muerte de Sol.

–¿Hay algo en torno de la muerte de Solange que tenés ganas de decir?
–Yo dije toda la verdad. Una persona que mata a alguien como lo hicieron con Sol, que no deja huellas ni rastros, tiene que estar mal de la cabeza. En una amistad como la nuestra, cómo alguien puede pensar que yo podría matarla.

Habla Lucila:

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Las ultimas noticias comentan que el perito legista Luis Kvitko complicó este mediodía a Lucila Frend al asegurar categóricamente que a su amiga Solange Grabenheimer la asesinaron alrededor de 24 horas antes de la revisión del forense en el lugar del hecho, es decir cuando la acusada estaba en la vivienda que compartía con la víctima.

Kvitko fue el primero en declarar en el juicio que se le sigue a Frend por el «homicidio doblemente calificado por alevosía y ensañamiento» de su amiga Solange, un delito que prevé la pena de prisión perpetua.
En su relato, el médico aseguró que el crimen de Solange pudo tener una connotación sexual y mencionó que en este caso advirtió una pequeña lesión anal.Además, dijo que la víctima no llegó a defenderse de su asesino porque primero la asfixió tapándole con la mano la boca y la nariz, y finalmente la apuñaló en el cuello. Kvitko aclaró: «Estoy hablando en potencial», ya que entre otras cosas afirmó que en este caso no se conoce el móvil del crimen.

Mientras tanto, la joven estudiante de cine es la única acusada por “homicidio doblemente calificado por alevosía y ensañamiento. Ella sigue defendindo su inocencia y en el ultimo juicio declaró que el asesino podría haber sido un albañil. Si bien los jueces no convalidaron la detención por falta de pruebas, sí admitieron que Frend siga siendo investigada como sospechosa.

Los investigadores siguen  apuntando fuerte que el asesino era parte del círculo íntimo de la víctima.

Noticias recientes:

La autopsia psicológica es una técnica innovadora en el país que se basa en el análisis de los hábitos de la víctima y la entrevista con su entorno, para luego poder sacar conclusiones.»Pude concluir que el autor podía ser seguramente del círculo de allegados conocido por Sol y, sin duda, alguien que no pudo aceptar un cambio o un límite impuesto por Sol»,  afirmó la especialista encargada de la autopsia.

Cuando el fiscal Alejandro Guevara le preguntó si el autor era masculino o femenino, contestó: «En su momento, no pude comprobar que fuera masculino. No había motivos masculinos. No hubo violación, robo o violencia».

Y, luego, se inclinó por una autora femenina cuando mencionó la mecánica del crimen y el posible móvil.

«La estadística marca que es el arma blanca el método de matar femenino más usado», afirmó la perito.

«Creo que el móvil ha sido pasional y por como venía Sol con su crisis, es probable que el victimario se haya sentido abandonado o traicionado. Desde lo estadístico, las mujeres matan cuando se sienten abandonadas o traicionadas», agregó.

A preguntas del fiscal se volvió a introducir una relación lésbica no consentida por Sol como posible desencadenante del crimen.

«Sol estaba experimentando. Era claramente heterosexual, lo que no la privaba de experimentar otras variables como las relaciones con personas de su mismo sexo», dijo.

Cuando el fiscal le preguntó si el asesino podía ser alguien que quiso experimentar con Solange, Musumeci contestó que «sí».

Incluso la experta mencionó que Sol estaba leyendo el libro «Eva Luna» de Isabel Allende que trata de «una chica que crece en un mundo masculino y obtiene contención en el ámbito de la homosexualidad y la prostitución».

Musumeci senaló que de acuerdo a lo que pudo apreciar en su estudio, Solange tenía conflictos con su amiga Lucila Frend por la convivencia, con su padre Roberto Grabennheimer por su trabajo y con su novio Santiago Abramovich por las idas y venidas.

«Sol estaba atravesando una profunda crisis existencial. Estaba a punto de cambiar su estilo de vida, reorganizando sus valores. Lo prioritario para ella era lo social, no lo laboral», dijo la especialista.

«Durante el último año estaba atravesando grandes cambios y empezaba a poner ciertos límites», agregó Musumeci.

La licenciada explicó ante los jueces que si bien en Argentina esta técnica es nueva, con ella se pueden detectar «huellas psicológicas que una persona muerta ha dejado en vida para cercar el círculo de sospechosos».

El presidente del tribunal, Oscar Zapata, no pareció convencido de esta técnica y le preguntó a la testigo cómo podía conocer a la occisa sin haberla entrevistado.

Musumeci explicó que si bien es una técnica innovadora para Argentina, y que ella es una de las pioneras, la autopsia psicológica nació en los años 20 en París para estudiar las causas de un suicidio.

La licenciada comentó que hizo el estudio analizando los hábitos de Solange y entrevistándose con su entorno.

«No hay víctimas casuales. Si conocemos a la víctima es probable que conozcamos a la persona que quiso hacerle daño», concluyó.

Así recreó Lucila Frend la muerte de Solange Grabenheimer:

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12/07. Lucila Frend absuelta:

El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de San Isidro absolvió hoy a Lucila Frend del asesinato de su amiga Solange Grabenheimer.

En un fallo unánime, los jueces Luis Oscar Zapata, Lino Mirabelli y Hernán San Martín declararon inocente a Frend, por falta de pruebas, y además criticaron la investigación del fiscal Alejandro Guevara.

La data de la muerte fue la clave de la acusación contra Frend, ya que para el fiscal Guevara el crimen se cometió entre la 1 y las 7 de aquel 10 de enero de 2007, cuando “Luli” estaba en el PH.
Pero hoy los jueces dijeron que no hay certeza al respecto e incluso que todo indica que el crimen fue posterior a ese horario, cuando la imputada ya había salido rumbo a su trabajo.
“El horario de la muerte en el caso desde el punto de vista médico legal, como dato de certeza resulta ser tan extenso que deviene prácticamente inútil”, señala el veredicto.

Guevara sostuvo que el crimen se cometió cuando Solange «estaba durmiendo y sin poder defenderse»; que el asesino era «zurdo», como Lucila, y que el mensaje del crimen fue aleccionador, como diciendo «así vas a aprender».

La defensa, en cambio, advirtió que nunca se imaginaron que la Fiscalía tuviera «la osadía de ensayar una acusación» porque «‘Luli’ nunca pudo haber estado ahí» en la hora del crimen. Según la defensa, de los ocho médicos que intervinieron en la audiencia «cinco dijeron que el crimen pudo haber ocurrido a las 8 o a las 9 y los ocho declararon que podría haber ocurrido a las 10″ de ese 10 de enero.

Por su parte, el padre de Lucila, Eduardo Frend, declaró al abandonar el Tribunal «por fin se acabó de la mentira», mientras que la madre, Marina Harvey, agregó: «Vamos a ver qué pasa cuando investiguen en serio».

Después de haber abrazado entre lágrimas a uno de sus abogados tras escuchar el fallo, Lucila aseguró al salir del Tribunal que en los próximos días volverá a su trabajo, en Europa, pero aclaró que su compromiso con la causa por el crimen de su amiga «está intacto» y que volverá a la Argentina para declarar como testigo cada vez que sea necesario.

Mientras que el crimen de Solange quedó sin culpables, Lucila conluyó: «La batalla va a estar ganada cuando se encuentre al asesino».

Madre de la chica asesinada dijo:  «Estoy enojada con la Justicia y con el tribunal», dijo Patricia Lamblot, madre de la joven asesinada en 2007. Y agregó que al absolver a la única acusada los jueces «paralizaron todo lo que se hizo» hasta ahora. «Estamos de vuelta en cero», se lamentó.

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Claves del fallo:

La data de la muerte “No pudo haber sido antes de las 8 de la mañana”, dijeron los jueces.

A las 7.30, Lucila salió de la casa.

La manipulación Los jueces dieron por probado que el cuerpo fue manipulado tras el crimen, pero dijeron que esto tiene que haberse hecho cuando Lucila trabajaba.

ADN negativo Un pelo con sangre apareció adherido al cadáver de Solange.

“Había una mezcla de perfiles de ADN (…) con un perfil minoritario masculino no identificado”. Obvio, no era de Lucila. Además, “se halló un boxer con sangre que no fue relevado”, señalaron.

¿Zurdo o diestro? “No se puede ser concluyente” con respecto a la mano hábil del agresor, apuntaron.

Sexualidad La Fiscalía dijo que Lucila era homosexual.

Un “extremo no confirmado”, según el fallo.

Puertas Las puertas de acceso al PH no habían sido violentadas.

Pero la puerta del balcón cerraba mal: pudo haber entrado alguien.

Armas “No se encontró el arma homicida”, recriminó el fallo.

Temores La Fiscalía dijo que Lucila “tenía una inexplicable preocupación y miedo de ingresar a la casa” antes de hallar el cuerpo.

“No era la única”, según los jueces, que desacreditaron al novio de la víctima: “No hay una sola razón para que el fiscal le crea”.

Casilla de correo “El fiscal sostuvo que la imputada ingresó a la casilla de correo de la víctima, dando a entender que lo hizo para borrar algún mensaje incriminante”, dijeron.

“La familia (de Sol) tuvo la misma iniciativa”, objetaron.

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Isalvables fallas de origen:

Antes que hablar de un crimen perfecto, en el caso de Solange hay que pensar en un crimen mal investigado. Como ocurrió con tantos otros hechos ocurridos desde 1998 en la Provincia –cuando las investigaciones quedaron a cargo de nóveles fiscales–, este expediente sufre demasiadas e insalvables fallas de origen: una investigación policial más enfrascada en la grande de muzzarella que en imitar a CSI, un análisis forense que parece hecho por un curandero y una reconstrucción del hallazgo del cuerpo en la que el fiscal dilapidó grandes chances de obtener pruebas al violar todas las garantías constitucionales. Así, no se logró establecer con certeza cómo ni a qué hora mataron a la víctima, por lo cual era casi imposible condenar Lucila Frend o a cualquier otro acusado.

La Justicia se condenó a sí misma porque la investigación está plagada de irregularidades.

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Referencias :  

http://www-3.minutouno.com/minutouno/nota/38508__page_1/

http://www.infobae.com/contenidos/378547-100894-0-Los-peritos-dicen-que-Lucila-Frend-no-es-una-asesina

http://www.parati.com.ar/nota.php?ID=9121

http://www.clarin.com/policiales/Insalvables-fallas-origen_0_516548453.html

http://www.clarin.com/policiales/Claves-fallo_0_516548454.html

criminales

La psiquiatria forense criminal esta orientada a evaluar y analizar hechos criminales en un contexto de salud mental. Las actividades principales son la determinacion del estado mental al momento de los hechos o imputabilidad y la determinacion de competencia para ser juzgado o la procesabilidad.
IMPUTABILIDAD

Es definir de manera general la acepción idiomática que se refiere al tema y así «imputar» es «atribuir a otro una culpa o delito» (Diccionario de la Real Academia Española), de manera que con este verbo se descarta la atribución a sí mismo, esto es, en especial, la confesión, la ostentación del hecho, el vanagloriarse del mismo, etcétera, donde corresponde la expresión «atribuirse». Tanto en esa atribución como en la afirmación personal radica la información esperada del médico asistencial, la posibilidad de que esa atribución sea de características psicopatológicas. Ese servicio, que mencioné antes, le da una característica informativa al testigo médico asistencial.

Es sabido que para juzgar se parte de la imputación moral, es decir el juicio previo a la acción, sobre si ésta resiste la calificación de acción buena o mala. Para nuestra interpretación ese juicio previo a la acción no involucra el hecho, sino su mecanismo o desenvolvimiento; abarca más el comprender el acto, valorarlo, que dirigir su persona que es más cercana al hecho, salvo en los hechos premeditados de los normales o de los enfermos mentales, circunstanciales o de permanencia mayor.

Si el planteo se hace desde el lado opuesto, el de la inimputabilidad, el concepto de Jiménez de Asúa de que la inimputabilidad está presente cuando el acusado no pudo discriminar la naturaleza ilícita de la acción, de modo tal que toma trascendencia la posibilidad discriminatoria que estimo mayor que entre lo bueno y lo malo, ya que esa posibilidad puede transitar como problema ético individual. La información psiquiátrica deberá referirse forzosamente no sólo a la enfermedad psiquiátrica o aun a la normalidad psiquiátrica habitual de una persona y que supere lo genérico del encuadre patológico reconocido; se hace necesario saber si ese sujeto tiene o no «capacidad de comprender» su actuación y si tiene o no libertad como «capacidad de dirigir» esa actuación, a la que podría agregarse que es la «capacidad de querer» la acción. He mencionado repetidamente la acción como acto, a sabiendas que esto solo no es el «hecho». La acción o la omisión están en el acto, conducta típica descripta previamente como delito, pero el «acto» circunscripto así, pasa a ser un «hecho» que tiene mayor duración que aquel, puesto que debe relacionarse el momento que se realiza con el momento que ocupan las condiciones psíquicas, como relación de causalidad. 
Disiento con aquellos que afirman que la condición psíquica que se mencionó no deba ser provocada intencionalmente por el autor, puesto que tal provocación puede estar tanto dentro de la normalidad como dentro de una determinada patología, y en este caso se presenta como un eslabón más dentro de la patología psíquica existente y que ha modificado la típica forma de reacción del individuo sin la patología actual. Es decir, hay una intencionalidad del sujeto en normalidad y hay otra intencionalidad en el sujeto con psicopatología. Quizá tendría que mencionar que la costumbre de un dolo referido al sujeto normal deba ser contrapuesto, a veces muy cerca, con un dolo de características psicopatológicas («dolo psicopatológico»).
Muchos de los conceptos que la medicina aportó al derecho deben ser cambiados ya: tal el caso de homologar conciencia con memoria. Un error científico ha unido la perturbación de la conciencia en sus distintos grados con la perturbación de la memoria, cuando en realidad en el problema de la inimputabilidad la memoria del hecho no es incompatible con «comprender la criminalidad del acto o dirigir sus acciones».

Es indudable que el peritar en muchos casos choca por un lado con la duda judicial sobre la psiquiatría asistencial y una presunta liviandad sobre el juicio de cese de peligrosidad y la reinserción social del inimputable, y por otro lado la necesidad de venganza social en la sentencia, de acuerdo con las expresiones populares y de los denominados comunicadores, que «sentencian en tribunales populares» por peligrosidad y no por el hecho en sí, incluyendo en ello las consultas populares.

También me he formulado ya antes dos alternativas: ¿Debe estudiarse siempre la posibilidad de imputabilidad como una circunstancia fehaciente, antes de considerar presente la inimputabilidad? ¿Dónde queda la vigencia del principio in dubbio pro reo?

Quien tiene o tuvo una patología psíquica, fracciona el problema penal y por consiguiente el médico legal o psiquiatra forense, sea como diagnóstico del estado actual, sea como diagnóstico en el momento del hecho, sea como diagnóstico en personas vivas o en ya fallecidas, pero en el mejor de los casos, ya sólo con un estado actual a distancia y una referencia a valorar sólo en la sentencia de la conducta descripta en los autos en las personas, como referencia o como testimonio en relación con un delito, sea como acusado, sea como víctima. En el cadáver se dan las circunstancias de haber cometido un hecho delictuoso: la de ser víctima de un hecho de ese carácter, el suicidio, la muerte de causa dudosa en muerte súbita o luego de coma o de abandono de persona, etcétera.

Nuestro país se ha caracterizado por una educación básica ligada a anuencia religiosa, donde no se enseñan los delitos, pero sí los miedos, no se posibilita el desarrollo de responsabilidad social, persiste en muchos la confusión entre delito y pecado. No debe olvidarse que este último es un producto individual, mientras que el delito necesita de la norma social previa, de la ley que castiga el hecho porque lo ha definido como delito, lo tipifica, lo declara antijurídico (contrario al interés jurídico tutelado) y sanciona a su autor por ser culpable.

La imputabilidad en la enfermedad psíquica se fundamenta en el texto del art. 30, en cuyo primer párrafo se cubren alternativas diagnósticas del tema: Defecto mental, alteración morbosa de las facultades y el estado de inconsciencia. Pero la expresión que le precede, «ya sea», indica alternativas, puesto que el tema de la imputabilidad no pertenece a la medicina con la imposición de un diagnóstico, sino que es un tema plenamente legal y judicial, fundamentado en dos alternativas posibles:

1) Sufrir de un defecto mental al momento de los hechos
2) Posibilidad de comprender la criminalidad del acto, al momento de los hechos;
3) Posibilidad de controlar sus acciones a mandato de ley.

Si los «ya sea» fueran limitativos, en primer lugar la sentencia sería médica, y en segundo lugar en muchos casos habría contradicción con las dos alternativas de inimputabilidad que da el Código Penal.

Sostuve en Alcoholización2 que la Medicina no es una ciencia exacta y tampoco con conocimientos e interpretaciones permanentes o al menos durables, razón por la cual no puede ser base para interpretaciones judiciales que se fundamenten en entidades nosológicas que los conocimientos van cambiando y alterando en ubicaciones o clasificaciones. Mal podría entonces obligar un concepto médico que carece de consistencia cronológica al juez que debe dictar una sentencia de sanción en años.

He citado anteriormente los actos realizados —acción—, y debemos referirnos brevemente a la no realización de actos debidos —omisión—, para llegar a la confirmación que en algunos hechos no hubo acto humano y que la no comprensión del deber del acto no es imputable, así como en algunos casos —tal un catatónico— la imposibilidad de dirigir la acción. En una ubicación alienista —como ha sido la interpretación de la norma durante largo tiempo— se reduce la situación, como lo hicieron H. y A. Fingarette3 al afirmar que el peor efecto psicótico es la pérdida de racionalidad, porque al perderla también deja de comprender y valorar las leyes de su existencia social. No es ésta la situación de mayor interés en la labor psiquiátrico-forense, aunque considero que invade la norma, como en el caso de inimputabilidad del delirante celoso al matar el objeto de sus celos, y la condena de ese delirante si en núcleo ajeno a su delirio roba, hurta o estafa. A. Goldstein4 señaló la exigencia del cumplimiento de las reglas de N. Naghten, es decir la prueba de que en el momento del hecho la acción se cometía bajo la influencia de un defecto de la razón debido a una enfermedad mental, y el sujeto imputado no sabía la naturaleza ni la calidad de la misma, y si lo sabía ignoraba que lo que hacía estaba mal hecho. Estas reglas tienen adhesión a las facultades intelectuales cognoscitivas (de las clásicas tres esferas o facultades de la actividad psíquica, la intelectual, la volitiva y la afectiva), donde el criterio de enfermedad mental, que no es médico sino legal, admite desde lo temporal a lo permanente y desde una de las facultades a alguna de las otras dos —volitiva y afectiva— y aun su conjunto. A. Brooks5 señala comprensivamente a su vez tres excusas de inimputabilidad: «Yo no sabía lo que hacía», «Yo no me pude controlar» y «Yo estaba loco cuando lo hice». Es indudable que la variable de la primera es «Yo no sabía que lo que hacía era contrario a la ley», con lo que se acerca a la necesidad del «conocimiento de la ley» para que el reproche de culpabilidad sea eficiente. La ley nunca debería penar la ignorancia, sino en todo caso repararla o contemplarla.
Por otra parte no existen dificultades frente a la pérdida de un control argumentada, si es que no se encuentran razones en el comportamiento global del sujeto, en razón de su unidad y de su personalidad o individualidad, que siempre se debe tener presente, al igual que «si no lo pude resistir» se discute en la acción, y «no lo quise resistir» se discute en la omisión. Este conocimiento psiquiátrico forense guarda relación con las exigencias legales, como por caso señala E. Mezger,6 «es imputable el que posee al tiempo de la acción las propiedades exigibles para la imputación a título de culpabilidad».

Sobre la propia base del juzgamiento de inimputabilidad del Código Penal Argentino, debieran circunscribirse las razones psiquiátrico-forenses de inimputabilidad, al encontrarse en situación psicobiológica de no disponer de la capacidad para valorar y comprender la ilicitud del acto o para dirigir su persona, en la acción u omisión. Quedan involucrados así no sólo el conocer sino también el valorar (querer) y una definida dirección voluntaria.

En un discutir jurídico puro se entiende la imputabilidad como «capacidad de culpabilidad» y a su vez «culpabilidad» como el reproche personal por la infracción del deber. En ese nivel hasta puede aceptarse una «capacidad de deber» (como refería J. Córdoba Roa),7 como un concepto que en el momento de calificar circunstancias de inimputabilidad en la discusión pericial, puede ser trascendente para salir de una utopía moral en una alteración del funcionamiento biológico, que coloca al sujeto en la imposibilidad de exigirle abstenerse de verificar la conducta reprochable o prohibida. Por ello, «capacidad de obligación o de deber» son explicativas una de otra y coinciden para el análisis del caso. El error principal, en el estudio pericial, sería considerar que hubo elección del actuar en un inexistente libre albedrío psiconeuroendocrinológico del comportamiento.

La conciencia del ser libre existe en la normalidad, sin duda, pero nunca puede afirmarse en la patología psiquiátrica, ya que ésta constituye por sí misma la mayor pérdida de la libertad. En este tema influyen mucho los presupuestos morales de una decisión de actuar o no en contra de la ley, y por otra parte el fin de la sanción penal, y que constituyen conciliábulos psicológico-jurídicos sobre dominio y decisión («dominio sobre la decisión»).

No contemplo la posibilidad de salir del fundamento que se ha dado al Código Penal Argentino; su concepción clásica y de defensa social aparta las concepciones más modernas, donde la fundamentación de la pena es para motivar a que se obre dentro de la norma jurídica y por consiguiente estaría exento de tal sanción quien no puede ser motivado por ella, sabiendo desde ya que la teoría de la sanción por motivación del sancionable se parece mucho a una «doma», incompatible con el derecho moderno y por consiguiente con el Estado.

También debe contemplarse, siempre a los fines de análisis de la imputabilidad, que puede existir coincidencia entre las normas jurídicas, expresadas como protección de los valores fundamentales de la sociedad (siguiendo a F. Muñoz Conde)8 y la escala de valores del individuo, y también es justo señalar desde ya que puede existir incompatibilidad entre el sujeto y la norma, casi siempre como un problema de subcultura, y en cuyo caso no debe haber análisis pericial, pues no es del caso o del hecho, sino de una ética individual o del grupo de pertenencia, a quien igual se le pide que no agreda la norma genérica de convivencia o configuración social y que la respete, con lo cual queda a salvo el derecho de opinión y disenso.

Si recurriera a la codificación penal italiana y la invocara para aclarar, lograría los términos «capacidad de querer» y «capacidad de entender». La primera frase guarda relación como la intelectualmente elegida, como opción mejor, o también como la autodeterminación de hacer o no hacer. «Capacidad de entender» se relaciona con el mundo de valores de la realidad externa y por consiguiente la aptitud para representarse y valorar la propia conducta y prever sus efectos.9

M. Cabaleiro Goás10 define al hombre como el «poseedor de libertad». Se ha aceptado la libertad como la facultad y posibilidad humana de elegir: el hombre, decidiendo entre varias opciones, decide su vida y existencia en cada una de las circunstancias en que hubo posibilidad de decisión. La existencia del clásico «libre albedrío» nos lleva a la posibilidad de hacer o no hacer, de elegir o no elegir, de decidir o no decidir. Si se toman los conceptos de San Agustín puede señalarse el libre albedrío como la facultad de la razón y de la voluntad por medio de la cual es elegido el bien, mediante el auxilio de la Gracia, y el mal por la ausencia de ella. Sin embargo, la decisión es psicológicamente independiente de la voluntad. La libertad no es tal por la elección o por la simple decisión, sino que por el contrario es la libertad la que hace posibles las decisiones y sólo así puede darse la responsabilidad, tanto por la elección como por la decisión. Pero la libertad es frágil, necesita la condición de disponer de sí misma para la decisión, y también de una segunda condición que está dada porque las circunstancias no le cercenan camino en su posibilidades.

H. Ey11 expresa que «las enfermedades orgánicas son amenazas a la vida», las «enfermedades mentales son atentados a la libertad», y agrega que «en efecto, el proceso mórbido entorpeciendo, disolviendo la actividad psíquica disminuye la libertad y la responsabilidad del enfermo mental», atribuyendo a la pérdida de autonomía de la razón y de la personalidad, al regreso subintegrado de la actividad psíquica a ciclos cada vez más automáticos y determinando precisamente esa pérdida de la libertad. Afirma que «la Psiquiatría es una patología de la libertad, es la Medicina aplicada a los debilitamientos de la libertad».

El caso concreto y particular frente a cada hombre interferido en su libertad por la enfermedad, por la intoxicación o por ambas actuando simultánea o sucesivamente, continuada o intermitentemente, es el que demuestra precisamente la trascendencia de la alteración morbosa de su libertad, en el elegir y decidir su acción. Es lugar común el ejemplo ya mencionado del delirante celoso que puede no ser responsable penalmente en el homicidio de su mujer y sí ser lo en un robo o en una estafa, delitos ajenos a la
sistematización delirante que padece. Comprender relaciona los motivos y los actos que integran el hecho y no se debe confundir comprensión con explicación causal.

Fuente: http://psiquiatriaforensepr.com/forense_criminal.html(Blog recomendado)

Para confirmar que un suicidio ha sido simulado y que en realidad lo que esconde detrás es un asesinato, los forenses echan mano de los psiquiatras, alguno de ellos expertos también en forensia, para que realicen la autopsia psicológica de la víctima.

Aunque siempre existe un componente psicológico al efectuar el examen del cadáver (habitualmente para buscar la motivación del homicida y la resistencia de la víctima), en los casos de duda esta prueba se hace todavía mas importante.

Las autopsias psicológicas surgieron en la década de 1930 en los Estados Unidos, por el elevado índice de suicidio que acarreo la crisis económica del 29.  Después, estos estudios se paralizaron hasta que a mediados del siglo XX resurgieron en el mismo país que los vio nacer. Ahora, se esta convirtiendo en el eje de estudio para combatir los suicidios en Japón y en los países nórdicos donde estas depresiones que llevan a la muerte se han convertido en un gran problema, al constituir la mayor causa de fallecimiento de sus población.

Como la de otros investigadores, la función del psiquiatra es descodificar mensajes, habitualmente subjetivos, pero en estos casos los expertos aseguran que es mas sencillo porque «los muertos mienten poco». Por eso, el psiquiatraforense debe acceder a lugares intimos de la víctima y a los informes en relación a la muerte de los investigadores y otros peritos.

Su trabajo comienza en la escena del crimen y mientras los agentes de la inspección ocular «levantan» huellas dactilares y otras pruebas, este experto levantara las huellas psicológicas de la víctima que han quedado en los espacios en los que habito y en las personas que tuvieron relación con ella, incluso, con quienes la vieron en las ultimas horas y percibieron su actitud.

Para ellos, el rostro de la víctima al morir y la posición en la que aparece, es el mejor punto de partida. En ella se refleja si la persona era consciente de lo que se avecinaba, Por ejemplo, si una persona se suicida estampando su coche tendrá la cara tensa, con el labio inferior contraído y los dientes apretados: sabia lo que le iba a pasar. Mientras que en otro tipo de suicidios, por ejemplo con algunos tóxicos, es probable que mantenga una expresión cercana a la serenidad.
Pero no siempre es posible que estos especialistas acudan, aunque si tendrán acceso a las fotografías de los investigadores. También le llegara el informe y a partir de entonces indagara si las lesiones o la forma de morir es compatible con el carácter de esa persona.
Algunos psiquiatras mantienen que la manera de suicidarse varía según la constitución física, la cual esta asociada a la personalidad.
Existen tres tipos:
-Leptosomatico: Se caracteriza por su delgadez. Es una persona que oscila entre la frialdad y la hipersensibilidad y su suicidio requerirá una gran preparación midiendo todos los acontecimientos, escogiendo con mucha probabilidad un lugar alejado pensando aun en si estará todo listo para el acto: puede emplear un arma de fuego o veneno.
-Atlético: Tiene un esqueleto fuerte con una musculatura desarrollada, es una persona reiterativa, tenaz y calculadora que acabara con su vida de forma brusca, por ejemplo ahorcandose, pero lo hará buscando que la culpabilidad moral recaiga sobre alguien cercano que, seguramente, sera quien encuentre el cuerpo.
-Pícnico: Persona bajita y regordeta que pasa de la exaltación a la depresión con facilidad. Según los psiquiatras, se suicida de manera llamativa debido a su carácter pasional, por lo que optan por quitarse la vida de una forma ostentosa como por ejemplo tirándose a la vía de un tren o degollandose frente a un espejo.

El suicidio de niños y adolescentes: coincidirá en parte con esta personalidad inmadura y fantástica. Ellos anuncian su muerte a los cuatro vientos y para morir elegirán por ejemplo, tirarse por una ventana, para que todo el mundo vea lo mal que le tratan sus padres, amigos o pareja. La diferencia que hay entre los niños y los picnicos es que aquellos no son conscientes de la irreversibilidad de la muerte. Solo es una forma de escapar.

Ademas de estas lineas generales, en apariencia subjetivas, la autopsica psicologica es un metodo riguroso y cientifico debido al proceso de elaboracion que tiene.

El psiquiatra lee los diarios, las cartas, ve fotografias y bucea en los pensamientos y deseos mas intimos de la victima. Analiza sus antecedentes psiquiatricos y delictivos si los tuviera, sus costumbres diarias, si consumia alcoholo drogas y en que cantidad, sus miedos… La teoria es que el miedo acompaña al individuo hasta en su forma de morir: alguien que padezca de vertigo jamas se suicidara tirandose por una ventana.

Despues, el psiquiatra da el salto a las entrevistas personales con familiares, amigos y vecinos, compañeros de estudio, trabajo, religion… Debe estudiar las relaciones de pareja, aunque esta nosea formal o publica, da igual que edad tenga la victima. Es importante que la muestra de entrevistados sea amplia, pero tambien selectiva. Debe excluir a los sospechosos pues pueden manipular la informacion que los demas facilitan al psiquiatra.

En estas entrevistas el experto busca sobre todo algun sintoma previo al suicidio. Los especialistas aseguran que a no ser que se trate de un delirio, supuesto en el que entraria en juego una enfermedad mental, todos los suicidas anuncian sus intenciones de una manera o de otra. «Nunca falla», dicen con rotundidad. Asi que cuando algun allegado advierta de sus deseos de morir no hay que pasar por alto el aviso.

Despues, el experto indaga en los antecedentes psiquiatricos, medicos y delictivos de los familiares. Para ellos, las personas no somos solo un producto genetico, ademas somos producto de nuestra historia y de la conducta de nuestra familia. Si la victima ha visto o sufrido agresiones en su entorno y si algun pariente ha tenido antecedentes de problemas psiquiatricos, pueden haberle causado un trauma que lo haya conducido al suicidio.

Diagnostico: Asesinato…
Una vez reunidos todos los datos, se ponen sobre la mesa y se intercambian impresiones con todos los agentes involucrados en la investigacion: medico forense, investigadores cientificos y de homicidios. El intercambiar criterios sustenta las conclusiones que aparezcan en la autopsia psicologica.

El punto final de la autopsia psicologica esta en la elaboracion del informe. En este documento tiene que constar:

a)Un perfil de la personalidad del individuo.

b)Una valoracion de los factores de riesgo suicidas, agresivos y accidentales.

c)Una valoracion de su estilo de vida, que incluya que incluya el estado mentalen el que se encontraba en el momento de la muerte.

d)Se plasmaran tambien sus conflictos personales y las motivaciones que pudieron llevarle al suicidio.

e)Se determinara si existieron señal su asesino.es de aviso presuicida, para concluir si en el momento antes de morir podia encontrarse en tal estado de desequilibrio que le llevase a morir intencionadamente.

Cuando el informe arroja una conclusion desfavorable a la aparente causa de la muerte, el suicidio, el trabajo del psiquiatra pone luz a mas aspectos de la investigacion. Con los testimonios y el conocimiento de la intimidad, los conflictos y motivaciones de la victima, es capaz de reunir un circulo de sospechosos que hayan podido relacionarse con ella. La teoria es que victima y verdugo poseen caracteristicas complementarias, es casi como decir que a cada tipo de victima, un tipo de asesino.

Fuente: http://ellaboratoriodegwen.blogspot.com/2007/10/autopsia-psicologica-suicidio-o.html

Es la que surge del dictamen de los peritos, que son personas llamadas a informar ante el juez o tribunal, por razón de sus conocimientos especiales y siempre que sea necesario tal dictamen científico, técnico o práctico sobre hechos litigiosos.
ASPECTOS MÁS RELEVANTES DE ESTA PRUEBA, SON:
1.- La Procedencia:
Procede cuando para conocer o apreciar algún hecho de influencia en el pleito, sean necesarios o convenientes conocimientos científicos, artísticos o prácticos.
2.- La Proposición:
La parte a quien interesa este medio de pruebas propondrá con claridad y precisión el objeto sobre el cual deba recaer el reconocimiento pericial, y si ha de ser realizado por uno o tres de los peritos. El Juez ya que se trata de asesorarle, resuelve sobre la necesidad, o no, de esta prueba.
3.- El Nombramiento:
Los peritos tienen que ser nombrados por el Juez o Tribunal, con conocimiento de las partes, a fin de que puedan ser recusados o tachados por causas anteriores o posteriores al nombramiento.
Son causas de tacha a los peritos el parentesco próximo, haber informado anteriormente en contra del recusante el vínculo profesional o de intereses con la otra parte, el interés en el juicio, la enemistad o la amistad manifiesta.
4.- El Diligenciamiento:
Las partes y sus defensores pueden concurrir al acto de reconocimiento pericial y dirigir a los peritos las observaciones que estimen oportunas. Deben los peritos, cuando sean tres, practicar conjuntamente la diligencia y luego conferenciar a solas entre sí. Concretan su dictamen según la importancia del caso, en forma de declaración; y en el segundo, por informe, que necesita ratificación jurada ante el Juez. El informe verbal es más frecuente y quedará constancia del mismo en el acta.
5.- El Dictamen Pericial:
Los peritos realizarán el estudio acucioso, riguroso del problema encomendado para producir una explicación consistente. Esa actividad cognoscitiva será condensada en un documento que refleje las secuencias fundamentales del estudio efectuado, los métodos y medios importantes empleados, una exposición razonada y coherente, las conclusiones, fecha y firma.
A ese documento se le conoce generalmente con el nombre de Dictamen Pericial o Informe Pericial.
Si los peritos no concuerdan deberá nombrarse un tercero para dirimir la discordia, quién puede disentir de sus colegas.
Todo dictamen pericial debe contener:
  • La descripción de la persona, objeto o cosa materia de examen o estudio, así como, el estado y forma en que se encontraba.
  • La relación detallada de todas las operaciones practicadas el la pericia y su resultado.
  • Los medios científicos o técnicos de que se han valido para emitir su dictamen.
  • Las conclusiones a las que llegan los peritos.
6.- La Ampliación del Dictamen:
No es usual que se repita el examen o estudio de lo ya peritado, sin embargo se puede pedir que los Colegios Profesiones, academias, institutos o centros oficiales se pronuncien al respecto e informen por escrito para agregarse al expediente y después oportunamente sea valorado.
7.- La Apreciación y Valoración:
La prueba pericial tiene que ser apreciado y valorado con un criterio de conciencia, según las reglas de la sana crítica. Los Jueces y tribunales no están obligados a sujetarse al dictamen de los peritos. Es por esto que se dice «El juez es perito de peritos».

psicologia forenseVÍCTIMA. Barrera tenía 23 años y un hijo. Fue asesinado de un disparo en la cabeza el 5 de enero último.

 

La Lic. Angélica Chirinos trata de descubrir cómo fue la vida de la víctima antes del deceso. Tratará de establecer si el policía convivía con algún sufrimiento o preocupación y si esos estados pudieron influir en su muerte como desenlace.

FRÍAS, Choya (C) La psicóloga forense del Poder Judicial de Frías, Lic. Angélica Chirinos, lleva más de un mes desarrollando una detallada pericia científica cuyo propósito es reconstruir parte de la vida del policía asesinado, Jonatan Mauro Barrera, especialmente en los hechos acontecidos en los últimos días y horas antes de su deceso, relaciones, preocupaciones, actividades desarrolladas y objetivos, entre otros aspectos, que sirvan de aporte a la Justicia para sumar elementos al marco de investigación judicial.
“La autopsia psicológica es un proceso de recolección de datos y análisis con el énfasis puesto en el examen de los eventos de la vida del fallecido cuando esa muerte -sea suicidio u homicidio- es considerada por la Justicia sospechosa o dudosa”, explicó la licenciada en una entrevista concedida a EL LIBERAL.
El objetivo de este profundo trabajo es el de reconstruir de forma retrospectiva la vida y relaciones de la víctima desde lo más cercano al crimen, que la llevará hacia posibles situaciones de las causas de su muerte.
“La idea de la autopsia no es llegar al objetivo de quién y cómo lo asesinaron, sino sumar una pericia más a las de diferentes tipo y característica que la jueza tendrá como herramienta de análisis al momento de elaborar su resolución”, afirmó la profesional.
Si bien debido a que el trabajo aún no está terminado, prefirió no emitir ningún tipo de resultado sobre el tema del joven de 23 años asesinado el 5 de enero pasado. La licenciada explicó que todo este tiempo ha trabajado con la realización de más de veinte entrevistas relacionadas con el ambiente familiar, amigos, compañeros de trabajo, afectos y en caso de existir hasta los considerados enemigos de Jony, por lo que destacó la predisposición de todas las personas convocadas para dejar su aporte sobre su personalidad.
Sin embargo, también debe trabajar con otras pruebas e informaciones que existan en el expediente del proceso judicial. “Recolección de datos (hace referencia al lugar del hecho, peritos intervinientes, características del hábitat, grupo de interacción, escritos y objetivos personales); informadores (personas allegadas al fallecido como compañeros de trabajo y amigos)”.
Luego se realiza “el estudio de materiales (además de las entrevistas fotografías, cartas, diarios personales, etc); integración de fuentes de datos (cotejando y delimitando los elementos constantes y concordantes); y grupo de control (aquí entran personas no involucradas afectivamente con el fallecido).
Una vez concluido este trabajo, el cual ya se encuentra prácticamente en su etapa final, se realiza una integración de todos los datos obtenidos y la licenciada formulará un informe pericial.
“En este caso no sólo voy a trabajar con la comparación de las entrevistas, sino también en la integración entre entrevistas, expedientes y pruebas”.


Causas. Con esta pericia se podrían determinar: razones del homicidio o con miras a descubrir la cadena casual, aclaración del porqué la muerte se produjo en determinado momento, determinar o demostrar si hubo la presencia o no de una enfermedad mental.

Aporte. Con el caso Barrera, es la segunda vez que se aplica este tipo de pericia psicológica forense en Frías para sumar elementos que luego serán evaluados por la Justicia si son determinantes o no para la causa.

Utilidad. La psicología como herramienta de utilidad para el desarrollo judicial se ha incrementado notablemente en los últimos años, y mucho más aún en Frías, constituyéndose para las magistradas un mecanismo de mucha utilidad para el proceso de investigación de las causas.

Fuente:http://www.elliberal.com.ar/secciones.php?nombre=home&file=ver&id_noticia=110323FHU

La escena del crimen:

La escena del crimen es el lugar donde se ha desarrollado un hecho que puede ser calificado como delito y como tal amerita una investigación. La importancia de la escena del crimen radica en que guarda los indicios y evidencias que van a permitir el esclarecimiento de la verdad. Una investigación puede culminar en éxito o fracaso dependiendo del tratamiento cuidadoso y ordenado de la escena del crimen, de los indicios y evidencias que pueden llevar a encontrar la verdad de los hechos.

‡ La escena constituye un documento viviente de las acciones del
agresor, así como de su victima y base para las interpretaciones del
hecho en sí.

‡ Hay evidencia física por cuanto describe la conducta del agresor
posibilitando descubrir la motivación de su conducta, relacionar el
acto criminal con otros, clasificar al criminal como organizado o
desorganizado asi como determinar otros elementos que van a
contribuir significativamente al esclarecimiento del hecho delictivo.

El perito psicológo forense:

-El perito es un doctor o experto en una ciencia, disciplina, arte, u

oficio, que dictamina con la aplicación de tecnología y metodología científica respecto a cuestiones técnicas que son sometidas a su consideración por los órganosinvestigador y jurisdiccional.