Entrevista a la Dra. Susana P. Garcia Roversi

Publicado: 13 agosto, 2012 en Entrevistas
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En esta oportunidad, en  Psicología Jurídica Forense tuvimos el agrado de entrevistar a la Doctora Susana Roversi. Ella es autora de la colección “Sin Piedad” y amablemente nos respondio diez preguntas. Sus respuestas son muy detalladas y nos proporciona mucha más información sobre el mundo la psicología y psiquiatía forense.

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Hola, ¿Se podría presentar?

Mi nombre es Dra. Susana P. García Roversi, soy Abogada; Diplomada en Psiquiatría Forense para Abogados (Univ. De Belgrano, CABA); Profesora de Ciencias Sociales y Humanidades a nivel secundario y terciario, y Profesora de Inglés. Además son autora del vol. 1 de la Colección “Sin Piedad”.

2) Cuéntenos de qué se trata la Colección “Sin Piedad” y dónde se puede adquirir.

La Colección, de mi exclusiva autoría, contará con cinco volúmenes –el primero se encuentra editado desde septiembre de 2011– y trata el homicidio llevado a cabo en todas sus formas, como así también algunos otros crímenes que si bien no sesgan el valor incalculable de la “vida” de una o varias personas, la/s privan de su dignidad y las dañan en forma psicológica y física en forma permanente, de cara al futuro. Tales serían los casos de secuestros por tiempo prolongado, delito del cual se encuentran algunos casos a fines del siglo XX, pero que, a partir del nuevo milenio, hizo su aparición, en forma resonante, con el aditamento del cautiverio, esclavitud y, en algunos casos, incesto. Está dirigida al público en general, con un lenguaje claro, sin tecnicismos, completado el conjunto con notas al pie cuando la circunstancia así lo exige. He abrevado  directamente en las fuentes, en su mayoría en inglés y francés. He aquí el proyecto completo:

Volumen 1: Asesinos múltiples 1. Dedicado a los asesinos en masa e itinerantes, y sus subtipologías importantes como ser: asesinos de familia, en lugares de trabajo, en establecimientos educativos y asesinos líderes de cultos.

Volumen 2: Asesinos múltiples 2. Dedicado a los asesinos en serie, con una subclasificación, con fin didáctico, a veces, teniendo en cuenta: la victimología (mujeres, hombres, niños/as, adolescentes, entre otros), o sus perpetradores (médicos; enfermeras/os – conocidos como Angels of Mercy, “ángeles misericordiosos”; niños; mujeres –en sus diversas variantes: “viudas negras”; damas de compañía o cuidadoras; madres–); parejas y “socios” criminales; el móvil (codicia, “fama”, satisfacción sexual, etc.), o su causa, como son los que padecen deficiencias mentales (delirantes, místicos o misionarios).

Para ambos volúmenes (Asesinos Múltiples 1 y 2 ), se tiene en cuenta el FBI Crime Classification Manual, como eje, aunque en las reseñas que se presentan, cuando estos criminales son juzgados y condenados, siempre se realizan diagnósticos –a cargo de la defensa o del tribunal o la Corte intervinientes–, en caso de enfermedades mentales, se sigue el DSM IV (Diagnostic and Stadistical Manual, “Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales”, versión IV –vigente–, elaborado por la American Psychiatric Association).

Volumen 3: Crímenes de alto impacto social.

Volumen 4: Casos irresueltos. Misterios eternos.

 Volumen 5: El siglo XX y su historia negra.

Se puede adquirir en las grandes cadenas de librerías del país y otras de la Ciudad Buenos Aires. En la página de Facebook (www.facebook.com/coleccionsinpiedad) se puede consultar por direcciones o por las páginas web de dichas librerías, para adquirirlo por Internet, tanto para el interior del país como para el exterior, pues hacen envíos. También allí se indica cómo conseguirlo en España y en Chile, donde tenemos distribuidores.

 3) ¿Se podría decir que los asesinos tienen características en común? ¿Cuánto influye, en su psicopatología, la niñez o situaciones pasadas de cada uno de ellos?

Por supuesto que comparten características en común en la mayoría de los casos. La influencia de la psicopatología de la niñez; el abuso (ya sea en el seno familiar, en los colegios, en el trabajo, entre algunos otros); la falta de contención, y en algunos casos –sobre todo en los asesinos de masas o itinerantes– la ignorancia, negligencia o deficiente atención de los signos de advertencia de, generalmente,  trastornos mentales, tanto por parte del entorno familiar como social, cumplen un rol muy importante en el comportamiento criminal  de estos sujetos. En el caso de los asesinos en serie existe la llamada “tríada fatal” que se produce, en forma progresiva, durante el crecimiento del niño: 1) enuresis persistente durante la pubertad, generalmente debida al abuso (físico y/o psicológico) al que es sometido el niño, como consecuencia de la falta de presencia, abandono o displicencia del padre o la madre; piromanía, también como consecuencia del abuso al que es sometido, la cual le permite descargar toda su ira contenida, desde muy temprana edad, y por último el maltrato, tortura y muerte de animales pequeños, lo que sería la antesala de la escalada hacia el asesinato. Esta “tríada” es, por lo general, la causante de que el niño viva en un mundo de fantasías violentas y, asimismo, la causa preponderante en la formación del trastorno antisocial de personalidad (psicopatía). Vale la pena agregar que se han dado casos, en pequeñas proporciones, de niños (púberes o impúberes) y adolescentes que han asesinado por el solo hecho de saber “qué se siente” al quitarle la vida a otra persona. Aquí estaríamos en presencia de una psicopatía temprana, que puede o no tener relación con la tríada citada, pero que no va más allá de un solo asesinato. En este supuesto (por ejemplo, “los niños asesinos de Liverpool” o “las niñas de Alcácer”) puede darse el caso de un trastorno psicótico compartido o folie à deux (locura compartida por dos); trois (tres) o quatre (cuatro) lo cual se trata de un raro síndrome psiquiátrico en el que un síntoma de psicosis temprana (o también una psicopatía) particularmente delirante, es transmitida de un individuo (dominante) a otro/s (dominados). Una vez separados, el dominante, muy probablemente, seguirá con su delirio o psicopatía, mientras que el dominado puede reintegrarse a la vida social. Siempre en estos casos, cumplidas las condenas u otorgadas las libertades condicionales, se les impone la obligación de no volverse a ver nunca más.

 4) ¿Cree que han cambiado los crímenes con el transcurso del tiempo?

Creo que la historia del crimen corre en paralelo con la historia de la humanidad. Quizás podría afirmar que varían los métodos o, en determinados momentos, la victimología.  Actualmente, en la Argentina, recién estamos tomando conciencia de la cantidad de mujeres que son asesinadas, por su condición de tal, o sea el feminicidio. Con solo remontarnos unas décadas atrás podremos ver que la gran mayoría de los casos más impactantes (algunos incluso sin resolver) tiene como víctima a mujeres e, incluso, adolescentes (Norma Penjerek, Aurelia Bryant, Cecilia Giubileo, Liliana Tallarico María Soledad Morales,  Carolina Aló, María M. García Belsunce, Nora Dalmasso, Rosa Galliano, Andrea Pajón, entre muchas otras), y estos sucesos van en aumento; solo en 2011 fueron asesinadas 282 mujeres en distintos hechos. Con un agravante: luego del asesinato de Wanda Tadei, quemada viva por su esposo Eduardo Vázquez, ha aumentado considerablemente esta metodología.

En EE.UU. ha disminuido considerablemente  el problema de los asesinos en serie, a raíz del enorme trabajo que ha realizado el FBI respecto del seguimiento y concentración de la información de los crímenes violentos. Si bien siguen existiendo (y en muchos otros países también) el entrecruzamiento de información, a nivel federal, facilita la captura en forma más rápida y, en consecuencia, se ha acotado la cantidad de víctimas de este tipo de asesino múltiple. También el avance de la Criminalística (balística, rastros, dactiloscopia, biología genética –ADN–, etc.) bien aplicada –reitero, en algunos países,  ha producido una sofisticación mayor en cuanto a la metodología aplicable al asesinato, con el fin de evadir la identificación y captura del homicida.

 5) Podría describir el caso que más la impactó.

Hasta ahora, mis investigaciones se han basado en los asesinatos múltiples, pues los dos primeros volúmenes abarcan esta tipología. Pero no puedo inclinarme por un caso en especial, sino por una subtipología, que es la de los asesinos de familias. El familicidio es un tipo de asesinato múltiple, o asesinato-suicidio, en el cual, uno de los cónyuges asesina al otro y a uno o más hijos o hijastros; pero, también, se han dado casos de homicidio de uno o ambos padres y de algún otro pariente –hijos, hermanos, sobrinos, abuelos, nietos–, a manos de algún miembro de la familia –hijos, hermanos, sobrinos, tíos–. En el primero de los casos nombrados, los trastornos psíquicos –temporales o permanentes– del asesino cobran una importancia relevante, sobre todo en los casos de suicidio del atacante; pero todo queda limitado a la investigación posterior –si hubo o no “señales de advertencia”, por ejemplo–, pues , con su propia muerte, el asesino “se lleva con él” los motivos que tuvo para su desgraciado accionar, aunque, en algunos pocos casos, dejan notas o cartas, generalmente, confusas, teniendo en cuenta su estado mental en ese momento.

Por su parte, en el segundo supuesto, por lo general, se trata de homicidas psicópatas, que buscan eliminar a su familia por considerarla un “estorbo” para lograr sus objetivos; para “aliviarles” una situación hipotética “de angustia” o, simplemente, por codicia –cobrar seguros de vida, herencias, etc.–. En todos estos casos, por lo general, son descubiertos, capturados y enjuiciados; algunos resultan condenados y otros, muy pocos, confinados a instituciones de salud mental por causa de insania. Realmente, cuando investigaba en estos casos, me sentía abrumada de solo saber que un padre (varones en un 90% de los casos), por las razones que fueran, podía asesinar a toda su familia y, sobre todo, cuando no se suicidaba, pretendía seguir con su vida “como si nada hubiera pasado”. Me es muy difícil “elegir” un caso, pues todos son, definitivamente, horribles. Por dar un ejemplo, John List asesinó a su familia completa (induso a su madre), el 9/11/71, en New Jersey, para que “fueran al cielo”, pero él no se suicidó pues, de esa manera, “no hubiera podido reunirse con ellos ya que la Iglesia desaprueba el suicidio”. “Desapareció” por casi 20 años, y vivió bajo una falsa identidad, “buscando un nuevo comienzo”, y fue descubierto gracias a un programa de televisión norteamericano sobre casos no resueltos, en el cual se hizo una escultura de cómo sería en ese entonces, luego de transcurridas dos décadas. Fue reconocido por un televidente, quien se comunicó, vía telefónica, diciendo que ese rostro era el de “su vecino y amigo”, en el estado de Virginia. Pero también los casos de Marcus Wesson, quien asesinó a nueve de sus hijos/as y nietos/as incestuosos, en California; o el de los adolescentes Jasmine Richardson de 12 años, quien junto con su novio hizo lo propio con su padre, su madre y su pequeño hermano en Canadá, o el de José Rabadán, de 15 años, con sus padres y su hermanita con síndrome de Down, en España, son casos muy fuertes e impactantes.

 6) ¿Cuál es el trabajo de un psiquiatra forense?

La Psiquiatría Forense puede definirse de dos maneras: 1) es la disciplina que se propone el estudio y diagnóstico de las personas, con o sin  trastornos psíquicos, que entran –o pueden entrar en colisión con la ley, o 2) es la rama de la medicina legal que tiene por objeto el estudio de  las funciones psíquicas de las personas que están o pueden entrar en colisión con las normas jurídicas.

Su objetivo es contribuir a una correcta administración de justicia, informando a jueces, tribunales y abogados  sobre aspectos específicos  que le son propios: 1) el estudio de las funciones psíquicas; 2) el estudio de las características psicopatológicas del delito, del delincuente y de la víctima; 3) informa  sobre las bases psico-biológicas de la capacidad de obrar y de la imputabilidad; 4) evalúa la peligrosidad psiquiátrica del enfermo mental y aconseja  su internación.; 5) realiza un estudio psicopatológico de la personalidad; 6) realiza una evaluación sobre la capacidad  para otorgar testamento; 7) determina la evolución y el pronóstico del trastorno psíquico, y 8) examina y diagnosticar la capacidad de estar en un juicio.

Entonces, el objeto de la Psiquiatría Forense es la determinación de la alteración psíquica o de la conducta del sujeto delincuente, y también la de la víctima, conceptos que tienen un carácter relativo y dependen del contexto socio-cultural. Es decir: lo psíquico en cuanto alterado, es decir, la conducta psicopatológica es el objeto de la Psiquiatría y de su rama Forense.

Posee relación directa con otras disciplinas, pues la evaluación de un sujeto, teniendo en cuenta sus actos contrarios a la ley, es interdisciplinaria. Es por ello que posee estrecha relación con la neurología; la psicología (la cual se ocupa del estudio de la actividad psíquica normal, es decir la conducta, sus vivencias y los contenidos de conciencia, le permite a la psiquiatría conocer el funcionamiento psíquico); la psicopatología (que es la fundamentación científica de la psiquiatría y constituye “el puente” entre la psiquiatría y la psicología);la sociología y también recurre a la grafopatología (rama de la grafología que detecta por la escritura determinados rasgos, tendencia y hasta enfermedades tanto físicas como psíquicas).

Existen varios tipos de Psiquiatría Forense: penal, civil, laboral y previsional. La Psiquiatría Forense penal se ocupa de: 1) la imputabilidad; 2) la alteración morbosa de las facultades mentales; 3) los estados de inconsciencia; 4) la insuficiencia de las facultades mentales; 5) la peligrosidad; 6) la emoción violenta (que actúa como atenuante del delito cometido) ; 7) la psicogénesis delictiva, y 8) la violencia del entorno familiar. La Psiquiatría Forense civil, por su parte: 1) examina la capacidad civil de las personas; 2) tiene que prestar los informes requeridos en los juicios por incapacidad civil; 3) se encarga de su rehabilitación; 4) determina la internación de enfermos mentales; 5) determina la capacidad civil de los sordomudos, y 6) e informa el daño psíquico que podría tener la persona sometida a estos estudios. Por su parte, la Psiquiatría Forense laboral se aboca a las relaciones surgidas del trabajo y estudia: 1) las reacciones por estrés post-traumático; 2) las reacciones vivenciales neuróticas; 3) la depresión psicótica u otros trastornos mentales; 4) establece si hay simulación, y 5) establece si ha quedado –en carácter residual– algún desorden mental orgánico post-traumático. Por último la Psiquiatría Forense previsional (la cual es convocada cuando se solicita algún beneficio previsional por invalidez) examinan si existen: 1) retrasos mentales; 2) algún síndrome psico-orgánico; 3) psicosis alcohólica; 4) trastornos mentales crónicos (esquizofrenia, bipolaridad, por ejemplo) o trastornos psicóticos transitorios; 5) parafrenias; 6) trastornos afectivos mayores; 7) trastornos depresivos no psicóticos; 8) neurosis, y 9) personalidades anormales.

7) Muchas veces se presentan crímenes de índole mafioso ¿Son la Criminología o la Psicología Forense profesiones peligrosas?

Por supuesto que, en este tipo de delitos, son profesiones peligrosas, pero noto que aquí se me pregunta sobre la Psicología Forense la cual es una rama de la Psicología Jurídica que se ocupa de auxiliar al proceso de administración de Justicia en el ámbito tribunalicio. Es una división de la Psicología aplicada relativa a la recolección, análisis y presentación de evidencia psicológica para propósitos judiciales. Por tanto, incluye una comprensión de la lógica sustantiva y procesal del derecho en la jurisdicción pertinente para poder realizar evaluaciones y análisis psicológico-legales e interactuar apropiadamente con jueces, fiscales, defensores y otros profesionales del proceso judicial.

La Psicología Forense actúa, como he dicho, interdisciplinariamente con la Psiquiatría Forense, pues esta última requiere ser médico primero y es el único que puede indicar medicación. Tanto unos como otros tienen la capacidad de brindar testimonio o presentar informes en los juzgados, siempre en un lenguaje legal para proveer información de una forma que pueda ser entendida y aprovechada. En cada país, los psicólogos forenses deben entender la Psicología, reglas y estándares del sistema jurídico nacional para que sean considerados como testigos creíbles. Es fundamental el entendimiento del modelo legal procesal  (inquisitivo o acusatorio) bajo el cual funciona el sistema. Un psicólogo forense puede ser entrenado en Psicología Clínica, Social, Organizacional, o cualquier otra rama de esta ciencia; sin embargo, la adecuada comprensión teórica y experiencia práctica en evaluación psicológica, a través de instrumentos psicométricos y proyectivos así como de la psicopatología, son fundamentales para la práctica pericial.

La Psicología Forense implica –junto con la Criminología– también capacitar y asesorar a policías, criminalistas u otro personal oficial de las fuerzas públicas de seguridad para proveer información psicológica relevante para el perfilamiento criminal de presuntos actores de hechos punibles.

Teniendo en cuenta entonces, el carácter de alta exposición que tienen los profesionales tanto de la salud mental como los criminólogos y criminalistas, por su influencia en el carácter de la sentencia a recaer en determinados delitos, que los que provienen del crimen organizado aumentan el nivel de peligrosidad (al igual que ocurre con los jueces, fiscales y otros peritos) precisamente por la cantidad de ramificaciones que poseen “en el afuera”, las cuales se pueden manifestar en represalias contra ellos y/o sus familiares, con el fin de evadir una eventual condena.

8) ¿Cuál piensa que es la principal dificultad para el desarrollo profesional en el ámbito de la Psiquiatría Forense?

La Psiquiatría, al ser una disciplina médica, tiene como elemento fundamental la realización de un diagnóstico, lo que implica la capacidad de distinguir trastornos mentales y alteraciones de la conducta debidos a otras causas. Pero ha variado mucho desde sus inicios a la fecha. Las teorías alienistas ven al criminal, de por sí, como un enfermo que debe ser encerrado; en cambio los no alienistas examinan, informan y controlan (antes, durante y luego del proceso legal) al criminal y determinan si está realmente enfermo o no. En el primer supuesto, se proponen lugares de internación, donde se los medica, controla o rehabilita. La mayor dificultad que yo veo es que aún sigue habiendo resabios alienistas en los cuerpos médicos forenses, que no se adaptan a los cambios que se están produciendo, cada vez más rápidamente, en cuanto a la determinación de su una persona está o no enferma. Las neurociencias avanzan a pasos agigantados, pero se siguen enseñando y practicando las teorías alienistas, y los jóvenes, con nuevos conocimientos, no encuentran lugar en estos “cotos cerrados” en los que puedan desarrollarse. Es muy frecuente ver las discusiones entre los peritos forenses oficiales y los propuestos por las partes, pues los primeros se niegan a aceptar las nuevas teorías, técnicas y tratamientos que sí tienen los segundos (de los cuales algunos formaron parte del poder judicial y se apartaron por este motivo) y, lamentablemente los jueces suelen inclinarse más hacia los dictámenes oficiales. Sería muy beneficioso que hubiera dos tipos de peritos oficiales forenses: uno para la fiscalía y otro para la defensa, pues muchos imputados no pueden afrontar los gastos de un perito forense de parte y quedan a merced de los dictámenes oficiales.

9) ¿Cómo valoraría la formación que desde las Universidades Argentinas se brinda en esta disciplina? ¿Se encuentra el licenciado bien capacitado a nivel teórico y práctico?

No puedo valorar lo que no conozco y mi especialidad es en Psiquiatría Forense para abogados. Pero por lo que he podido ver, a lo largo de mis investigaciones, la Psicología solo puede tratar casos en los cuales no sea necesaria la medicación, pues no tienen formación médica y por ende, químico-neurológica. Puede que se encuentren realmente capacitados, por ejemplo, para elaborar, interdisciplinariamente, perfiles criminales, pero para ello deben poseer conocimientos de Criminología, con el fin de relacionar ambas ciencias y, reitero, actuar en forma interdisciplinaria.

10) ¿Qué recomendación le daría a los jóvenes estudiantes que pretenden formarse y desarrollarse profesionalmente en el campo de la Psicología Forense?

Que no dejen de actualizarse y capacitarse continuamente y que sean muy cautelosos con los diagnósticos; por ello es inevitable el trabajo, reitero, interdisciplinario. Los trastornos mentales suelen estar encubiertos, bajo neurosis, fobias,  traumas, conductas “extrañas” que los psicólogos tratan con psicoterapia. Deben estar muy atentos a lo que se denomina “señales de advertencia”; no dejar el “el árbol impida ver el bosque” y saber dar un paso al costado cuando se torna ineludible el tratamiento psiquiátrico. En muchos casos de asesinos múltiples de los que he investigado, estos sujetos habían sido tratados por psicoterapeutas y hasta por médicos clínicos, debido a determinados signos que presentaban (falta de higiene, abandono o negligencia en los estudios, encierros prolongados, poca o nula comunicación con su entorno). Los resultados fueron desastrosos. Pero también es justo señalar que los médicos psiquiatras se encuentran también inmersos en una muy deficiente atención de la salud mental en todo el mundo. Con el buen fin de evitar la estigmatización de la persona que haya sufrido un trastorno mental transitorio, recuperable o controlable, se evitan las internaciones prolongadas, se delega en el entorno el control de la medicación y, sin lugar a dudas, las personas que sufren serios trastornos mentales, como los esquizofrénicos paranoides son muy difíciles de controlar, sobre todo cuando son mayores de edad. Por lo tanto tengo tres conclusiones importantes: una es que cualquiera de nosotros puede sufrir un trastorno mental transitorio, recuperable o controlable y no por ello debemos ser estigmatizacios de por vida; en segundo lugar, no todos las personas con trastornos mentales son peligrosas para la sociedad y/o para sí mismos, por lo tanto merecen una oportunidad de reinserción social y, por último, es el Estado el que debe otorgar las herramientas de contención “en el afuera”, en forma profesional  y no cargar solamente sobre los hombros de la familia o el entorno este control, pues atañe a la Salud Pública, deber ineludible de todo Estado.

¡Muchas gracias!

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Datos:

Dra. Susana P. García Roversi

Abogada. Diplomada en Psiquiatría Forense

Facebook : www.facebook.com/coleccionsinpiedad

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