Helen Morrison
Título original: My Life Among the Serial Killers
Año de publicación: 2004
Editorial: Océano
Colección:
Traducción: Gemma Deza Guil
Edición: abril 2005
ISBN: 978-84-494-1913-3
Precio: 24 EUR

Descripción del libro:
En esta obra, la doctora Morrison narra sus vivencias con algunos de los asesinos en serie más famosos de todo el mundo: Richard Macek, el asesino con cara de niño; Ed Gein, el verdadero Norman Bates (Psicosis, 1960); John Wayne Gacy, el payaso asesino; Peter Sutcliffe, el destripador de Yorkshire; Bobby Joe Long, el Hannibal Lecter de Florida; Robert Berdella, el carnicero de Kansas City; Michael Lee Lockhart, el asesino itinerante; el matrimonio Fred y Rosemary West, los verdugos de la Casa de los horrores; Marcelo Costa de Andrade, el redentor de ángeles, y Gary Ridgway, el asesino del río Green, entre otros. A lo largo de su investigación la doctora Morrison nos desvela el estremecedor perfil de estos asesinos en serie. Sus descubrimientos rompen todos los esquemas.

La escritora reduce en detalles a los asesinatos y extrae varias conclusiones que caracterizan a un asesino en serie, algunas son:

* Los asesinos en serie no son psicópatas. Tienen un sistema de actuación demasiado caótico y desorganizado. Según la psiquiatra el psicópata o sociópata presenta un cuadro clínico mucho más coherente y además puede ser tratado y curado, mientras que no existe tratamiento ni cura para el asesino en serie.

* No son asesinos sexuales. Su método y finalidad no es obtener placer sexual. Aunque abusen, violen, sodomicen y torturen a sus víctimas, antes, durante o después de la muerte de las mismas, esto (siempre según la autora) no les produce ningún placer sexual.

* No son asesinos por el entorno social y/o familiar. No en todos los casos existen antecedentes de maltratos físicos y psicológicos familiares. En la mayoría de los casos existe una vida conyugal estable en la que no se ataca ni a la mujer ni a los hijos. La clase social suele ser media, sin excesivos problemas económicos.

* No son asesinos culturales. El fenómeno del asesino en serie no es exclusivo de Norteamérica o del sistema occidental o de la época actual. Se produce en todos los países, en todas las culturas y en todas las épocas.

* No son retrasados mentales. El cociente intelectual de estos fenómenos suele estar por encima de la media.

* No son asesinos con finalidad. Carecen de ningún motivo para matar. La autora no ha encontrado realmente ninguna causa en ninguno de los casos que ha tratado. Sus víctimas, aunque puedan tener sexos, edades y rasgos físicos comunes, son escogidas con total y absoluta aleatoriedad. Y los compara con los asesinos de masas que, por lo visto, si tienen una causa concreta para subirse a una azotea con un fusil semiautomático y tirotear a los pobres transeúntes que pasean en una plaza.

La autora piensa que la razón ha de ser genética. El matar se reduce a un impulso incontrolable causado por el mal funcionamiento de una enzima del sistema límbico que inhibe las reacciones violentas del ser humano. O sea, aquéllos que no segreguen esta enzima o no lo hagan en cantidades suficientes, serían automáticamente asesinos en serie. Entonces, se trataría de una enfermedad tan aleatoria como el síndrome de down.

La teoría a la que se adscribe la psiquiatra es la de del asesino genético. Sin descartar del todo la teoría del gen asesino (XXY) se muestra más partidaria del reciente descubrimiento de una enzima en el sistema límbico que inhibe las reacciones violentas a las que por instinto de supervivencia estamos condenados. Los humanos normales matamos mas bien poco (es un decir) debido al control de esta enzima. Los que carecen de ella o apenas producen cantidades suficientes podrían ser nuestros famosos asesinos en serie.

comentarios
  1. Jorge dice:

    hola soy de argentina soy acusado de homicidio de un abogado en posadas misiones. Todos podemos matar yo jamás pensé presenciar pero gracias a dios y mi amigo policía que estaba junto con mig me salvo la vida cuando el abogado nos apuntaba el arma ahora quieren condenarnos por tan sólo pref vivir, luchar por la vida tengo una hija de 1 año y 3 meses y hace casi 1 año y 8 q estoy privado de mi libertad por favor ayúdame me llamó jorge da rosa.

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