psicologia forenseSoledad Bargna tenía 19 años y estudiaba en la UADE. Vivía con sus padres en un departamento de Honorio Pueyrredón al 800. Fue encontrada semidesnuda y asesinada a puñaladas. El principal sospechoso es Marcelo Pablo Díaz (40) .El ya confeso: reconocio que la mato por celos, pero que no la violo. Ella le habría abierto la puerta de su casa, sin sospechar sobre sus verdaderas intenciones. 

Marcelo Pablo Díaz (40) cumplía una condena por violación y asesinó a la chica durante una de sus salidas transitorias en mayo de 2009.

Díaz se quebró ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 26, poco después del inicio del proceso y confesó que mató a la chica, sin embargó negó un previo intento de violación y afirmó que mantenía una relación con ella, según informa la agencia de noticias Télam.

Tras la confesión, el acusado sufrió una crisis nerviosa y fue trasladado fuertemente custodiado a uno de los baños del edificio de Paraguay 1536, donde funciona el TOC 26.

Díaz está acusado de los delitos de homicidio calificado criminis causa (matar para ocultar otro delito y lograr la impunidad), en concurso real con abuso sexual simple, ya que los forenses determinaron que el atacante no llegó a penetrar a la víctima.

En caso de ser hallado culpable, Díaz recibirá una pena de prisión o reclusión perpetua y será declarado reincidente.

La chica fue encontrada luego asesinada de al menos 10 puñaladas.

Díaz, que vivía en el quinto piso, apareció ensangrentado y dijo que había escuchado el pedido de auxilio de la chica y había subido a ayudarla porque ladrones la estaban asaltando. Él fue trasladado al Hospital Durán con algunos cortes que se los habría hecho en su lucha con la víctima, o él mismo para intentar simular un ataque.

Las sospechas en torno a Díaz comenzaron a crecer cuando la Policía descubrió que estaba condenado a 12 años por una violación y que aquella mañana cumplía una salida transitoria en el departamento donde vivían su mujer y su hija de 8 años.

Cuando los investigadores allanaron su departamento encontraron la televisión encendida con una película pornográfica reproduciéndose en el equipo de DVD y a raíz de varias evidencias, quedó detenido por el homicidio.

El encargado contó que llegó a escuchar a la chica gritar: “Dejame, hijo de puta. Dejame hijo de puta”. Después de llegar al lugar y encontrarla acuchillada, el portero llamó de inmediato al 911 y decidió bajar a la puerta a esperar la llegada del patrullero. Pero al dirigirse hacia allí –una vez más por la escalera– se detuvo en el quinto piso, donde advirtió “algo raro”, dijeron los investigadores: “Se acercó al departamento y vio la puerta entreabierta y la pantalla de televisión mostrando una película pornográfica”, señalaron las fuentes.

Otro de los que escucharon los gritos fue Rodrigo, un muchacho del 8º piso.

–Fue un toque –contó–. Sólo un grito de mujer, después nada más.

–¿No saliste a ver qué pasaba? –se le preguntó en la vereda del edificio.

–No, creímos que era un asalto y nos encerramos todos.

En el departamento no hubo elementos faltantes. El edificio tiene ocho pisos y 29 departamentos. El hall de entrada quedó con las marcas de la sangre de Díaz hasta entrada la noche: después de los peritajes de los investigadores, nadie se animaba a emprender la tarea de limpiar la escena. Los vecinos entraban y salían del lugar esquivando las manchas rojas.

Era una chica hermosa. El arregla instrumentos musicales, está casado con una maestra jardinera y tiene un hijo de 10 años”, comentaban los vecinos que se habían visto sacudidos por el caso, mientras los periodistas rodeaban el edificio.

Mauro Fernández, novio de Soledad hasta unos meses antes de su muerte, encabeza el reclamo por la renuncia de Axel Gustavo López, juez de Ejecución Penal Nº 3 que benefició con salidas transitorias a Marcelo Pablo Díaz. “Además pedimos la exclusión de los violadores de la ley 24.660 –de Pena Privativa de la Libertad (relativa a la reinserción social de abusadores–, un registro de violadores nacional y público, un tratamiento permanente para los reincidentes y la creación de establecimientos que alberguen exclusivamente a los violadores”, detalló a Para Ti.

“Desde lo humano, me siento destrozado. Aunque estoy convencido de que desde el punto de vista técnico no soy responsable de lo que sucedió”, explicó a Diario PERFIL Axel Gustavo López, juez de Ejecución Penal Nº 3, a cargo de la polémica medida. Esto le respondio al diario:

¿Por qué le otorgó a Díaz las salidas transitorias?
—Todo el mundo tendría que entender que tenemos una ley sancionada en el año 1996, que hace que el condenado tenga ciertos derechos en potencia para modificar la forma de cumplir una pena privativa de la libertad. Es una obligación para el magistrado permitir el ejercicio de ese derecho y la cuestión con este hombre fue así. Yo verifiqué que cumplía con todos los requisitos.

—¿Esta persona tenía una condena por violación seguida de muerte?
—No. Esto es inexacto. Sí tenía una condena por agresión sexual y creo que por robo. Ahora no estoy en el juzgado, por eso no puedo darle datos concretos. Yo soy juez de ejecución, yo no condeno. La ley de ejecución dice que estas modalidades de cumplimento de pena son aplicables, no importa cuál sea el delito. Y le digo más: trato de no leer las condenas para no predisponerme para un lado o para el otro.

—¿Usted me está diciendo que no lee la causa de una persona que va a dejar en libertad?
—Yo, todos los días, sin variación alguna, estampo mi firma en más de cuatrocientos decretos y reclusiones. ¿Usted piensa que yo puedo leer todo eso? Así, la cosa no va. Esto ha sido avisado históricamente y se han hecho los reclamos a las autoridades competentes. Pedimos que por favor pongan en funcionamiento dos juzgados de ejecución penal creados hace más de tres años y que aún no funcionan por falta de lugar. Somos la Cenicienta del Poder Judicial. A nadie le interesa nuestra suerte, salvo cuando hay un escándalo mediático.

—Entonces según la ley vigente, ¿Díaz debía estar en la calle?
—Esta persona había cumplido los requisitos de cumplimiento parcial de la porción de la condena. Tenía conducta ejemplar y concepto muy bueno. La calificación del concepto la realiza el Servicio Penitenciario Federal e implica la posibilidad de una adecuada reinserción social. A mí me elevan una propuesta positiva para que incorpore a este interno al régimen de salidas transitorias. Si mal no recuerdo, hacía más de un año y medio que este hombre estaba egresando sin ningún conflicto. Por eso lo incorporamos al régimen de semilibertad, que es la posibilidad que otorga el artículo 23 de esta ley de ejecución. Pero no dejaba de estar detenido.

—Los vecinos del edificio dicen que este hombre dormía todas las noches allí.
—No todas las noches, probablemente tenía egreso por 48 horas. Este régimen no implica una libertad condicional, sino egresos periódicos para afianzar lazos familiares, para estudiar y/o trabajar. El estaba en una casa de preegreso en la Unidad 19 de Ezeiza.

—¿Usted no notó indicios de que esta persona pudiera reincidir?
—Ninguno, ninguno, ninguno. Ya le digo: registraba conducta ejemplar. Y no es que yo lo pongo en condiciones de salidas transitorias “porque se porta bien”, como dice la gente. Lo que se valora acá es la evolución que el interno tiene dentro del régimen penitenciario. Estaban dadas todas las condiciones, todos los requisitos. No es que lo diga yo, lo dice la ley, lo dicen los legisladores que han votado esta ley.

—Sin embargo muchos análisis de peritos y psicólogos plantean que un delincuente sexual no se recupera.
—Estamos absolutamente de acuerdo. Sé que hay una corriente tendiente a considerar que los agresores sexuales no se recuperan. Es necesario plantear una seria discusión a nivel legislativo porque si yo impongo una condena a una persona imputable que supuestamente comprende lo que está haciendo, esa condena tiene vencimiento. Tarde o temprano la persona, sea o no sea peligrosa, va a estar en la calle. Quiero que la gente comprenda bien esto: la discusión debe cambiar. Si a mí me dicen que el agresor sexual no cambia, o no se recupera porque es un enfermo, entonces lo que hay que hacer es una internación manicomial, un tratamiento puramente psiquiátrico. No tratamiento carcelario con trabajo y educación.

—¿Entonces para usted el problema está en la legislación vigente?
—Yo no quiero hacer un juicio de valor, es algo que debe debatirse en el Congreso. Si a mi me obligan a ejecutar o a controlar la ejecución de una pena de un agresor sexual del mismo modo que la de un interno que comete un delito de robo, hay algo que no cuaja. Además no hay un programa real dentro del Servicio Penitenciario Federal para tratar a los agresores sexuales. Entonces cualquier agresor sexual, trabajando y estudiando regularmente, sale en libertad. Esa libertad, lamentablemente, está bien dada.

—Más allá de las cuestiones legales, ¿qué le diría en este caso a la familia de la joven que asesinaron en Caballito?
—Desde lo humano estoy destrozado. No puedo dejar de sentirme responsable. Sé que desde el punto de vista técnico no soy responsable, pero no puedo dejar de pensar en que a esta persona yo la puse en la calle. A mí no me causa alegría poner a un violador en la calle. Tengo hijos y sé que no hay forma de que el padre de esta chica me comprenda. No puedo pedirle eso a un padre sufriente, porque yo como padre tampoco lo entendería.

El día 12 de Mayo del 2011 condenan a prisión perpetua a Marcelo Pablo Díaz (40) por violar y asesinar de 26 puñaladas a Soledad Bargna (19) . Los tres jueces integrantes del Tribunal Oral Criminal optaron por “abuso seguido de muerte”, lo declararon reincidente y le unificaron la pena anterior. El acusado había pedido no presenciar el veredicto.

En el primer día de juicio, Díaz había confesado el crimen. Pero dijo que mantenía una relación sentimental con Soledad y que la asesinó durante una pelea provocada porque él quiso dejarla. “Yo no la violé”, resaltó. Su relato fue desacreditado por el fiscal, que lagrimeó tras el veredicto.

“Haber inventado una relación con mi hija no se lo voy a perdonar nunca . Díaz es un pervertido, lo dije más de una vez. No se arrepintió de nada de lo que hizo y no reconoce culpa. Hoy estoy muy conforme y contento con el fallo. Pero ahora hay que hacer algo para que cambien las leyes. De lo contrario, éstas cosas van a seguir pasando”, le dijo Guillermo Bargna (Padre de la víctima) , ya más calmado.

comentarios
  1. Silvia Castro dice:

    Ña justicia Argentina es super corrupta como todo, es un asco, el pueblo y la gente de laburo son los victimas de tanta inoperancia!!!

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