¿AHOGÓ A SUS DOS HIJAS EN ESTADO PSICÓTICO?

Publicado: 21 marzo, 2011 en Casos reales
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Ciudad de México-Enloquecida, una mujer de 39 años de edad llamada María del Rosario Arrieta Peláez asesino a sus dos hijas aparentemente ahogándolas en un tambo con agua. Luego las llevo a su habitación y se fue a dormir.

Al despertar, Arrieta Peláez descubrió los cadáveres y sin acordarse de lo sucedido llamó A su esposo: Abraham Castro Garduño, quien avisó a la Policía capitalina.

Posteriormente intento suicidarse cortándose el cuello, pero no lo logro pues paramédicos la rescataron aún con vida para llevarla al hospital.

De Acuerdo con los paramédicos de la ambulancia número 8052 del ERUM, fueron alertados por una llamada telefónica para Acudir a la Unidad Habitacional. Al lugar se Presentaron los rescatistas Policías y para ver de qué se Trataba pero, al no recibir Respuesta a sus insistentes llamados a la puerta decidieron entrar por la fuerza, ahí encontraron los cuerpos de las victimas.
Los paramédicos localizaron tirada en el suelo y en un charco de sangre, pero Aún con vida y con una lesión en el cuello, ocasionada por arma punzocortante a la señora María del Rosario Arrieta Peláez. Por lo que procedieron una brindarle los primeros auxilios.

En tanto, las menores y Miriam Josebeth “N”, Embajador de 12 años, habían fallecido, presuntamente A consecuencia de que su mamá las ahogó en un tambo de agua. Ya que parte de sus cuerpos se encontraban todavía empapados con agua.

De inmediato trasladaron a la mujer al hospital de Balbuena en calidad de detenida, mientras que se dio parte a las autoridades ministeriales para iniciar la averiguación previa, por lo que al lugar se presentaron peritos en Criminalística, Medicina Forense y fotografía de la procuraduría capitalina.

Luego de realizar las primeras diligencias, los cadáveres de las menores fueron enviados al anfiteatro del Ministerio Público en la Coordinación Territorial Tlalpan-2.

De Acuerdo con las primeras indagatorias, la mujer padecía de constantes crisis nerviosa por lo que tomaba antidepresivos.

Re­sen­ti­da por­que su hi­ja ma­yor pre­fi­rió ir­se a vi­vir con su pa­dre, Ma­ría de­ci­dió co­brar ven­gan­za y en un arran­que de co­ra­je arre­me­tió con­tra sus ge­me­las de 12 años de edad, las cua­les se pre­su­me su­mer­gió en un tam­bo con agua has­ta que sus pul­mo­nes se lle­na­ron con el lí­qui­do; lue­go de su co­bar­de ac­ción, la pre­sun­ta res­pon­sa­ble in­ten­tó sui­ci­dar­se hi­rien­do su cue­llo con una na­va­ja, sin em­bar­go fue res­ca­ta­da por los cuer­pos de emer­gen­cia.

De acuer­do a da­tos re­ca­ba­dos por au­to­ri­da­des ju­di­cia­les, la tar­de del pa­sa­do 15 de fe­bre­ro es cuan­do la pre­sun­ta ho­mi­ci­da y pro­ge­ni­to­ra de las víc­ti­mas, re­co­no­ce co­mo la fe­cha en que aten­tó con­tra la vi­da de sus pe­que­ñi­tas; to­da vez que al ren­dir su de­cla­ra­ción mi­nis­te­rial con­fe­só que en días pos­te­rio­res ha­bía te­ni­do una fuer­te dis­cu­sión con su hi­ja ma­yor de 20 años de edad.

Lue­go de sos­te­ner una pelea con la jo­ven, de­ci­dió hecharla del ho­gar; lo que pro­vo­có que es­ta mo­les­tia que se ex­pan­dio al to­do el nú­cleo fa­mi­liar, in­clu­yen­do a las víc­ti­mas. Tiem­po des­pués, ele­men­tos po­li­cia­cos to­ma­ron co­no­ci­mien­to que en el do­mi­ci­lio lo­ca­li­za­do en Blo­que A, edi­fi­cio 14, de­par­ta­men­to 201, fue­ron en­con­tra­dos los cuer­pos sin vi­da de dos me­no­res de edad.

Los ca­dá­ve­res de las ge­me­li­tas fue­ron des­cu­bier­tos en su re­cá­ma­ra, acos­ta­das y ta­pa­das con las co­bi­jas; al des­ta­par­las se ob­ser­vó es­pu­ma en sus ca­vi­da­des bu­ca­les y na­sa­les.

En tan­to, la pre­sun­ta res­pon­sa­ble pre­sen­ta­ba una he­ri­da pun­zo­cor­tan­te en el cue­llo, le­sión de la que re­fi­rió ha­bér­se­la pro­vo­ca­do ella mis­ma, por lo que fue in­ter­na­da en el Hos­pi­tal Bal­bue­na, en ca­li­dad de de­te­ni­da y pos­te­rior­men­te da­da de al­ta.

Al co­no­cer lo ocu­rri­do, la hi­ja ma­yor de la in­cul­pa­da se pre­sen­tó an­te el mi­nis­te­rio pú­bli­co don­de re­ve­ló que la se­ma­na pa­sa­da ha­bía des­cu­bier­to a su ma­dre en su re­cá­ma­ra en com­pa­ñía de otro hom­bre, to­da vez que ha­ce cin­co años es­ta­ba se­pa­ra­da del pa­dre de sus hi­jas.

Re­cor­dó que en­se­gui­da le re­cla­mó es­ta si­tua­ción, por lo su pro­ge­ni­to­ra de­ci­dió co­rrer­la de la ca­sa; al día si­guien­te al en­con­trar­se úni­ca­men­te con las ge­me­las las vic­ti­mó aho­gán­do­las en un tam­bo de 50 li­tros lle­no de agua que te­nía en el ba­ño.
Una vez co­me­ti­dos los crí­me­nes, la in­di­cia­da lla­mó a su ex pa­re­ja y pa­dre de las ni­ñas pa­ra in­for­mar­le que se “iba a arre­pen­tir por que­dar­se con la hi­ja ma­yor”, al cues­tio­nar­la le re­ve­ló que ha­bía ase­si­na­do a las ge­me­li­tas.

El protocolo de la necropsia y el resultado de los dictámenes periciales arrojaron que las menores murieron por asfixia por sumersión.La pre­sun­ta ho­mi­ci­da fue con­sig­na­da an­te un juez pe­nal con se­de en la Pe­ni­ten­cia­ría de San­ta Mart­ha Aca­ti­tla, don­de en­fren­ta­rá car­gos co­mo pro­ba­ble res­pon­sa­ble del de­li­to de ho­mi­ci­dio ca­li­fi­ca­do.

La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal determinó que la mujer que ahogó a sus dos gemelas en un tambo de agua no padece de sus facultades mentales, sino que actuó para causarle daño a su esposo. Las emociones se agolparon en el pecho de María del Rosario Arrieta Peláez, quien creció en el seno de una familia disfuncional, donde hubo violencia intrafamiliar, estudió sólo la secundaria y una carrera corta de corte y confección, pero ella decía que trabajaba como modista.

Una mujer con una escasa preparación pero con una inteligencia superior, según revelaron los estudios y análisis que personal pericial de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) le realizaron.

Hiram Almeida Estrada fiscal desconcentrado en Tlalpan, dio a conocer ante los representantes de los medios de información que la filicida actuó con premeditación, alevosía, ventaja y traición en agravio de las dos menores de edad, además de que al notificar a su expareja sentimental sobre la muerte de las menores de edad, le dijo “la vas a aguantar”, refiriéndose al homicidio, y posteriormente buscó la forma de quitarse la vida, pero como un mecanismo de castigo para su excompañero, y la hija de ambos, a la que ella misma había corrido de la casa materna, una semana antes.

Después de exponer los hechos, el funcionario presentó a los medios de comunicación a la homicida, quien con las manos esposadas al frente de su cuerpo, mostró disgusto por la presencia de los reporteros, fotógrafos y camarógrafos, y fingió un estado de debilidad, como si estuviera bajo la influencia de calmantes”.

-¿Por qué mató a sus hijas? Fue la primera pregunta a la homicida, a lo que contestó: “¿Eres periodista? No te voy a decir nada, sólo hablaré con el Ministerio Público y con mi abogado, con ustedes no”.

-Es su oportunidad de decir su versión, se le replicó, “¿Me vas a solucionar algo? No me vas a solucionar tu nada”.

¿Por qué se desquitó con sus hijas?, se le insistió, “yo no he hecho nada malo, no maté a mis hijas”.

-¿Se murieron solas?, se le espetó, “¿se murieron solas? ¿Es que es bobo? Dejen de estar preguntando que no voy a decir nada”, respondió fingiendo la voz entrecortada y con llanto.

En fracciones de segundos, la aparente fragilidad de la mujer, que entró acompañada de dos agentes de investigación, ataviada con un pants negro con franjas blancas, una sudadera amarilla y una gabardina blanca de doble botonadura, sujeta con un cinturón, desapareció y se tornó agresiva:

“No voy a decir nada y se me van de aquí todos. Sólo hablaré con el MP y con las autoridades correspondientes, los demás se van”.

-¿Está loca?, se le reviró, “¿Estoy loca? ¿En qué papel dice que estoy loca? ¿Loca porque no te contesto?”.

De inmediato las agentes se la llevaron para subirla a una patrulla, donde se le volvió a preguntar la razón por la que mató a sus niñas.

Después de mucho insistir contestó: “¡Vete al pinche huevo, pinche circo, vete a la chingada!”.

Tras los estudios de médicos legistas y de personal altamente capacitado en diversas disciplinas, se determinó que María del Rosario Arrieta Peláez  está en pleno uso de sus facultades mentales, por lo que quedó a disposición de un juez penal, para ser procesada en la Penitenciaría de Santa Martha Acatitla, como probable responsable del delito de homicidio calificado, en grado de parentesco.

 

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