La psicología jurídica en el continente americano

Publicado: 9 marzo, 2011 en Psicología jurídica
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Reseña histórica de la especialidad en el continente americano.
Como práctica específica, la misma aparece definida por el campo en que se ejercita, pero sin características propias que la hagan definirse como un área conformada en su totalidad.
El antecedente más cercano y directo de la psicología jurídica lo encontramos en la criminología, pero esta área, fue ocupada, primero por los abogados y luego por médicos.
Cuando hacen su aparición los psicólogos, su inserción en el área se ve condicionada a un rol de ciencia auxiliar menor. Los psicólogos reducían su función al mero rol de “testistas” y “diagnosticadores”, lo que incluso llegó a instaurarse como Ley en el ejercicio profesional, condicionando la práctica por casi dieciocho años, prohibiendo a los psicólogos el ejercicio de prácticas psicoterapéuticas.

Sudamérica: la especialidad aparece más definida en Argentina.
Los primeros se incorporan simultáneamente de medicina forense de los tribunales nacionales y provinciales, en tareas específicamente periciales, es decir, tareas de diagnóstico en el fuero penal.
En el fuero civil, la tarea específica y más importante es el trabajo pericial de diagnóstico y determinación en casos de divorcio, guardas y tenencia de hijos, determinación de estados psíquicos de los posibles adoptantes y, junto con el fuero laboral, la determinación del “daño psíquico”.
La tarea del perito consiste en la determinación de la lesión sufrida como causa concomitante del accidente protagonizado y el porcentaje cuantitativo de disminución producida en el sujeto querellante.
Ámbito tribunalicio: La intervención del profesional psicólogo puede ser de tres maneras; como perito de parte o consultor técnico, como perito de oficio, o como perito oficial.
También la incorporación de psicólogos se produce en los servicios penitenciarios federal y provinciales, en dos áreas diferentes, una la criminológica y en el área sanitaria, encargada del tratamiento psicoterapéutico específico.
El sentido de la curación se centra en la estructuración yoica del paciente. Podríamos pensar que la tarea efectuada no pertenece a la psicología jurídica, sino que se acerca mucho más a la psicología clínica; pero no es así, básicamente porque el paciente no acude a la consulta, sino que es traído compulsivamente a ella, careciendo de conciencia de enfermedad, y en la mayoría de los casos, de sentimiento de culpa y necesidad de reparación, de allí que el objetivo del tratamiento está en crear en el paciente la conciencia de la necesidad de una terapéutica adecuada a su problemática, como inicio de una posible recuperación.
Evolución del tratamiento: todas las derivaciones para la continuación de tratamientos y establecimientos dependientes de ONG y Administraciones Privadas, que mediante convenios con el estado, aceptan recibir a los menores y continuar el proceso adaptativo, y en contacto permanente con el Instituto, lo cual posibilita que el cambio no sea tan brusco y notorio para la rehabilitación del menor.
En estas organizaciones también se hallan integrados a sus planteles psicólogos con especialización jurídica.

 

Ley de ejercicio profesional de la psicología:

Se considera ejercicio profesional de la psicología: la enseñanza, investigación, aplicación o indicación de teorías, métodos, recursos, procedimientos y técnicas específicamente psicológicas en: el diagnóstico, el desempeño de cargos.
Condiciones: título habilitante, título extranjero revalidado o que estén en vigencia.
No pueden ejercer la profesión: los condenados por delitos hasta el transcurso de un tiempo igual al de la condena que en ningún caso podrá ser menor de dos años; los inhabilitados por sentencia judicial hasta tres años después de su rehabilitación; los que padezcan enfermedades psíquicas graves.
Obligaciones: aconsejar internación; proteger a los examinados; colaboración, secreto profesional y fijar domicilio profesional.
Prohibido: prescribir medicamentos, participar honorarios

Antropología Estructural

Levi-Strauss

Capítulo IX: El hechicero y su magia
La integridad física no resiste a la disolución de la personalidad social.
La eficacia de la magia implica la creencia en la magia, y que ésta se presenta en tres aspectos complementarios: en primer lugar, la creencia del hechicero en la eficacia de sus técnicas; luego, la del enfermo que aquel cuida o de la víctima que persigue, en el poder del hechicero mismo; finalmente, la confianza y las exigencias de la opinión colectiva, que forman a cada instante una especie de campo de gravitación en cuyo seno se definen y se sitúan las relaciones entre brujo y aquellos que él hechiza.
Los jueces no esperan que el acusado impugne una tesis, y menos aún, que refute los hechos; le solicitan que corrobore un sistema del cual solamente poseen un fragmento, y cuya totalidad quieren que el acusado reconstruya de una manera apropiada.
Nuestro héroe se encuentra preso de un problema que tal vez no carece de equivalente en el desarrollo de la ciencia moderna: dos sistemas, de los cuales se sabe que son ambos igualmente inadecuados, ofrecen sin embargo, uno con respecto al otro, un valor diferencial y esto a la vez desde un punto de vista lógica y desde un punto de vista experimental. ¿Con respecto a qué sistema de referencias se lo juzgará entonces? ¿El de los hechos, donde ambos se confunden, o el que les es propio, donde adquieren valores desiguales, teórica y prácticamente?
Triple experiencia: la del shamán mismo que, si su vocación es real, experimenta ciertos estados específicos, de naturaleza psicosomática; la del enfermo, que logra o no una mejoría, la del público, en fin, que también participa de la curación, y para quien el entusiasmo que experimenta la satisfacción intelectual y afectiva que obtiene determinan una adhesión colectiva que inaugura a su vez un nuevo ciclo.
Tres elementos indisociables del complejo shamanístico. Se organiza en torno de dos polos, uno formado por la experiencia íntima del shamán y el otro por el consenso colectivo.

Capítulo X: La eficacia simbólica
La cura consistiría en volver pensable una situación dada al comienzo en términos afectivos, y hacer aceptables para el espíritu los dolores que el cuerpo se rehúsa a tolerar. Que la mitología del shamán no corresponde a una realidad colectiva carece de importancia: la enferma cree en esa realidad y es miembro de una sociedad que también cree en ella. Lo que no acepta son dolores incoherentes y arbitrarios que, ellos sí, constituyen un elemento extraño a su sistema, pero que gracias al mito el shamán va a reubicar en un conjunto donde todo tiene sustentación.
La eficacia simbólica consistiría precisamente en esta propiedad inductora que poseerían, unas con respecto a otras, ciertas estructuras formalmente homólogas capaces de constituirse, con materiales diferentes en diferentes niveles del ser vivo; procesos orgánicos, psiquismo inconsciente, pensamiento reflexivo.
El poder traumatizante de una situación cualquiera no puede resultar de sus caracteres intrínsecos, sino de la capacidad que poseen ciertos acontecimientos que surgen en un contexto psicológico, histórico y social apropiado, de inducir una cristalización afectiva que tiene lugar en el molde de una estructura preexistente.
Inconsciente: la función simbólica, que en todos los hombres se rige por el conjunto de estas leyes.

Crimen y costumbre en la sociedad salvaje

Malinowski

La hechicería y el suicidio como influencias legales:
La hechicería confiere gran poder, riqueza e influencia a un hombre y éste emplea todo esto para sus propios fines, pero el mismo hecho de que tiene mucho que perder y poco que ganar si comete abusos flagrantes le hace ser moderado por regla general.
Hechicero: es demasiado rico e importante como para hacer algo que esté fuera de la ley, y por lo tanto puede permitirse ser honrado y justo.
La magia negra actúa como una auténtica fuerza jurídica ya que se emplea para ahcer cumplir las reglas de la ley tribal, previene la violencia y restablece el equilibrio perturbado.
Todas estas cosas son punibles y el que vigila la mediocridad de los otros es el jefe, cuyo privilegio esencial y deber hacia la tradición es imponer la dorada medianía a los demás.
La magia negra se considera el principal instrumento del jefe para imponer sus privilegios y prerrogativas exclusivos.
Es siempre una fuerza conservadora y suministra la fuente principal del saludable miedo al castigo y de la retribución que son indispensables en cualquier sociedad ordenada.
La hechicería no es exclusivamente ni un método de administrar justicia ni una forma de práctica criminal. Puede usarse de ambas formas, aunque no se emplea nunca en oposición directa a la ley, prescindiendo de lo a menudo que se usa para causar perjuicios a un hombre más débil a favor de uno más poderoso. Sea cual fuere la forma como se emplee, es un modo de fortalecer el status quo, un método de expresar la formación de otras nuevas.
En la psicología del suicidio pueden registrarse dos motivos: primero, hay siempre algún pecado, crimen o explosión pasional que debe ser expiado; segundo, una protesta contra los que han sacado a la luz este pecado, han insultado públicamente al culpable y le han colocado en una situación intolerable.
El suicidio no es ciertamente un medio de administrar justicia, pero proporciona al acusado y oprimido una forma de escape y de rehabilitación. Así, pues, el suicidio, como le hechicería, es un modo de hacer que los nativos observen estrictamente la ley, un medio de evitar los tipos de conducta extremos e inusitados.

Material: Catedra Varela (UBA, Facultad de psicología)

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