Las extrañas y bizarras fantasías del psicópata lo llevan al aislamiento y la frustración. Para el futuro asesino serial, estos violentos sueños le traen mayor soledad y aislamiento. Soledad que a su vez le provoca buscar alivio en nuevas fantasías.

En un momento dado, para mantener viva su fantasía, el asesino serial necesita vivirla. Se debate en conseguirlo tal vez por años, pero el inexorable momento llega. Llegan días de intenso retraimiento, entra en trance como preludio del crimen, y todo esto es producto de sus fantasías. La víctima entra a escena siendo un mero símbolo u objeto que jugará el desdichado papel que el psicópata le tiene preparado. Las extrañas y crueles mutilaciones que el asesino propina a la víctima son parte de un rito interno, que solo él comprende. En palabras de Dennis Nilsen: “Construía otro mundo, al cual entraban hombres del mundo real, sin embargo ellos no recibían ningún daño bajo las reglas y leyes de mis sueños. Ese es pues, mi crimen.”

Aún con lo grotesco y brutal que pueda parecer el crimen, casi nunca alcanza el nivel de la fantasía misma. Usualmente termina en desilusión, pero a pesar de lo anterior la fantasía nunca se aleja, seguirá unida fuertemente a la psique del asesino. Ocurre en varios casos que el psicópata mantiene “souvenirs” producto de los crímenes, los cuales utiliza para alimentar y mantener las fantasías.

A pesar de todo lo escrito anteriormente, se considera que una cosa es fantasear que se mata a alguien y otra muy distinta es poner “manos a la obra.” Esta a discusión el saber cual es la serie de detonantes para una conducta criminal. Hasta ahora se tiene seguro que las drogas y el alcohol son dos causantes importantes, como en el caso de Gacy quien incluía al valium, las anfetaminas y la marihuana en su arsenal.

Estrés

De acuerdo a Ressler, los agentes “estresantes” resultan ser ciertos eventos tras los cuales el psicópata es llevado al extremo del crimen. Estos pueden ser: “conflictos con personas del sexo opuesto, con los padres, dificultad económica, problemas maritales, el nacimiento de un niño, daño físico, asuntos legales, muerte de alguien cercano, etc.” Situaciones todas ellas, que someten al individuo a fuertes cargas de estrés. En tanto que el asesino se ve abrumado por la frustración, el enfado y el resentimiento, las fantasías comienzan a confundirse con la realidad hasta eclipsarla por completo.

La muerte de la madre de Ed Gein desencadenó su carrera psicópata. Por su parte, tras una fuerte discusión con su madre, Ed Kemper virtualmente enloqueció. Christopher Wilder, quien viajó a través de los Estados Unidos para violar y matar a ocho mujeres, asegura que comenzó a matar, tras ser rechazado en su propuesta matrimonial.

Después del asesinato

El estudioso del tema, Joel Norris establece que hay seis fases en el ciclo del asesinato serial:

  1. La fase del aura. Que es cuando el asesino comienza a perder contacto con la realidad
  2. La fase de la búsqueda. Cuando el asesino determina buscar a la víctima.
  3. La fase de la caza. En este momento ya seleccionó a la infortunada víctima y ya va por ella.
  4. La fase de la captura. Cuando finalmente la víctima cae en la trampa.
  5. La fase del asesinato. O fase totémica, que es cuando el asesino llega a la cúspide en sus emociones.
  6. La fase de la depresión. Finalmente llega la depresión tras haber cometido el asesinato.

Norris explica que cuando aparece la depresión, ésta desencadena el comienzo del ciclo de nueva cuenta (razón por la cual este fenómeno criminal es conocido como asesinato serial, porque existe un patrón definido en serie). Bundy aceptó que nunca logró obtener lo que buscaba, siempre terminaba con un sentimiento de vacío y soledad. Y da una breve descripción de lo que ocurre: “el asesino no hace mas que llevar a cabo una fantasía de carácter ritual… pero una vez sacrificada la víctima, la identidad que ésta tenía dentro de la fantasía del asesino se pierde. La víctima ya no representa lo que el criminal pensaba en un principio. La imagen de la novia que le rechazó, la chirriante voz de la odiada madre o la aplastante lejanía del padre ausente: todo permanece en vívida forma en la mente del asesino, aún tras el asesinato. El crimen no borra o cambia el pasado, porque el asesino termina por odiar mas asimismo y el clímax de unos momentos atrás no logra compensar estos sentimientos.”

Esta evidente falla no revierte el doloroso pasado infantil, sino que refuerza las lesiones emocionales. La tortura y la muerte de la víctima no libera al psicópata de su estigma, sino que revive su tragedia personal.

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