Buscan pistas del asesino en cerebros

Publicado: 9 marzo, 2011 en Psicología forense
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A veces un asesinato es cometido por una persona que sufre una enfermedad psicótica, como los escizofrénicos o los maníacos depresivos.

Nadie sabe qué provoca el comportamiento psicótico pero algunos científicos comienzan a encender nuevas luces sobre cómo se activan actitudes violentas o incluso los asesinatos. El doctor Tonmoy Sharma, director del Centro Clínico de Investigación Neurocientífica de Kent, en Inglaterra, mostró que existe un daño causado en un aspecto crucial del funcionamiento del cerebro, conocido como “memoria activa”.

Las áeras rojas y amarillas se activan en los cerebros de una persona sana.

Ésta es la habilidad de mantener información en el cerebro por un muy corto período de tiempo. Por ejemplo, la capacidad de mirar a un horario de tren y recordar el número del tren que necesitas tomar.

Se trata, básicamente, de la capacidad de navegar por la vida.

El doctor Sharma escaneó el cerebro de varios voluntarios mientras hacían ejercicios de “memoria activa”.

Sólo unas pocas áreas se activan en el caso del cerebro de un psicótico.

Descubrió que muchas de las áreas del cerebro que se activan en un paciente normal, no se activan en un paciente psicótico.

“Para un paciente de estas características, la vida puede ser un desafío constante. No recordará información que es vital para él, y no podrá organizarse correctamente porque no recordará lo que ha dicho cinco minutos antes”, dijo Sharma.   

El doctor demostró también que los psicópatas tienen una especial dificultad para sentir. Muchas menos áreas de su cerebro se activan cuando se les muestra la fotografía de una persona que conocen.

“En algunas circunstancias, el sistema de reconocimiento emocional es tan insensible que alguien con quien has vivido durante un largo periodo de tiempo te puede parecer un extranjero”, explicó Sharma.

“Para un paciente psicótico ésta puede ser una experiencia terrorífica”, agregó.

Psicópatas

En cambio, los psicópatas parecen sanos. Pueden ser simpáticos y manipuladores, pero también son capaces de los peores actos de violencia sin ningún remordimiento. El 90% de los asesinos en serie son psicópatas.

El profesor Robert Hare, experto en el comportamiento psicópata, midió las ondas del cerebro de los pricópatas mientras se les mostraban palabras con carga emocional y otras de contenido neutro.

A diferencia de otros pacientes, los psicópatas no reaccionaban de forma distinta ante palabras como “cáncer” o “muerte”.

Según Hare, “el lenguaje y las palabras para los psicópatas no tienen una dimensión emocional. Un psicópata puede decir ‘Te amo’ pero sin sentir nada distinto de cuando piden una taza de café”.

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Defectos cerebrales

De acuerdo a varios investigadores, defectos en el cerebro o lesiones graves en el mismo son un factor presente en los casos de conducta violenta y/o psicópata. Lesiones en el hipotálamo, el lóbulo temporal o en la región límbica provocan desajustes en la conducta y/o en la personalidad.

El hipotálamo regula el sistema hormonal y las emociones. El llamado “cerebro superior” tiene poco control sobre esta región. Y existe una gran cercanía física entre las regiones que controlan la sexualidad y la agresividad dentro del mismo hipotálamo. Esta región cerebral puede lesionarse a través de un accidente o por desnutrición.

El lóbulo temporal es más susceptible al daño físico debido a que la parte del cráneo que lo protege es muy delgada. Las lesiones por golpe seco o trauma provocan en el afectado reacciones emocionales violentas. Generalmente las lesiones del lóbulo derivan en problemas de epilepsia.

El investigador Pavlos Hatzitaskos demostró que una gran porción de los condenados a muerte, tuvo severas lesiones cerebrales y que 70% de los pacientes que sufrieron algún daño cerebral, desarrollarán alguna conducta violenta. La mayoría de los asesinos seriales sufrieron lesiones en la cabeza durante las golpizas de que fueron objeto, golpes completamente accidentales, etc.

Otros detalles

Los asesinos seriales requieren de estímulos particularmente fuertes para experimentar excitación nerviosa. Por ejemplo: un repentino y fuerte sonido no les asusta, contrariamente a lo esperado. Su ritmo cardiaco y la temperatura de la piel son sensiblemente más bajos que el promedio. El sistema nervioso autónomo de la gente más violenta es intensamente pasmoso.

Como conclusión se puede decir que aunque los factores vistos influyen decisivamente en la aparición de conductas criminales, no bastan aún para predecir por completo el asunto. Existen innumerables lesiones cerebrales que no conducen necesariamente a conductas violentas. Lo que se sabe es que de ningún patrón en particular emerge un asesino serial. Tal vez sea la combinación de una predisposición química con factores ambientales. En unos años mas es posible que conozcamos la respuesta.

 

 

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