Adolescencia marginal: actividades delictivas.

Desde el punto de vista jurídico una actividad marginal, puede remitirse en oportunidades a actuares delictivos y en principio un delincuente es un sujeto que comete acciones penadas por la ley.

Código Penal: delincuente: aquel que comete actos penados por la ley, y que no lo es aquel que no comete actos considerados como delito.

La ley pena una acción porque la considera antisocial, atentatoria contra la vida o los bienes de una comunidad, porque determina un daño a la sociedad.

Mientras que en la delincuencia adulta hay una relación de causa efecto, en el adolescente cuando se dice que alguien ha cometido un hecho el peso no cae sobre la figura delictiva sino sobre el individuo.

Lo que aparece como fundamental y con respecto al actuar juvenil es el sujeto y no la acción.

La ley considerará al marginal juvenil como un carenciado y por lo mismo su respuesta será esencialmente tutelar. La actitud que se va a tomar con el menor comprometido en un hecho que la ley califica como delito, será la actitud de cuidado, de custodia, de arbitrar los medios para proveerlo de aquellos aportes de que ha carecido, de protección y de formación.

La ley considera al joven como incapaz, no es capaz de tener plena responsabilidad de sus actos. Es un incapaz que va a llegar a ser capaz.

Para le ley marginal es alguien necesitado de protección cuya carencia se manifiesta a través de la comisión de hechos delictivos.

Un juzgado que entiende en causas de menores en la capital federal está compuesto de una secretaría de instrucción y una secretaría tutelar. La primera se ocupará de las características del hecho cometido y la segunda de las características psico sociales del trasgresor.

La consideración de la marginalidad juvenil desde el punto de vista social nos lleva a concebirlo como un desviado. Alguien que se aparta, se desvía de las normas establecidas.

El joven marginal se encuentra en un período de inmadurez, estaría en la etapa de transición entre el abandono de la total irresponsabilidad de la infancia y la adultez en el ejercicio responsable.

Adolescencia: período de moratoria psicosocial. En este período de moratoria el adolescente actúa en serie de comportamientos que implican un ensayo de los roles adultos. También ensaya con lo permitido y lo prohibido a través de conductas provocativas, desafiantes, para poner y ponerse a prueba.

Enfoque psicológico: la presencia del acto antisocial en un adolescente será un llamado de atención, una alerta, que indicará que en el desarrollo emocional de ese individuo “algo” ha ocurrido, para que la manifestación de ese “algo”, surga a través de un hecho antisocial.

Sin consideramos a la adolescencia como un período de crisis, en el que el sujeto pertenece al mundo infantil y al adulto, concluiremos en que la lucha por ubicarse definitivamente puede llevarlo a conductas de desajuste, a comportamientos antisociales de diversa índole y modalidad.

Es necesario detenerse para considerar la importancia del diagnóstico psicológico; en qué caso estamos en presencia de un episodio “normal” y cuándo nos enfrentameos a un trastorno de personalidad.

Hablaremos de factores, entendemos que existe toda una configuración, que de acuerdo a como se den los factores que la componen en su interrelación, podrá aparecer la conducta antisocial.

Vemos al adolescente con problemas de conducta antisocial con una personalidad defensiva, con aislamiento psicosocial, con una tendencia a la autopreservación, mientras que en aquellos en que el acto delictivo no indica la existencia de una patología, se observa una mayor responsabilidad, una abundancia de energía disponible y una búsqueda de nuevas oportunidades.

Definición operacional de las características:

– Compulsividad a la acción: es lo que predomina. El sujeto se siente compelido hacia la actuación delictiva, actúa a través de lo antisocial permanentemente sus conflictos. Indica yo débil, pobremente integrado, incapaz de la organización del mundo

– Intolerancia a la tensión y frustración: permanente urgencia. Todo debe ser en el acto. Muestra que las necesidades son fuertes, masivas.

– Visión tergiversada de la realidad: la realidad es dimensionada por el propio sujeto

– Noción del tiempo como presente absoluto: no hay pasado con autorreferencia. Por eso no puede haber postergación

– Falla en el proceso de simbolización: pensamiento a nivel de lo concreto. La acción sustituye a la elaboración. Remite a la carencia de instancias mediatizadoras

– Manejo del mundo como objeto: el mundo es vivido como “cosificado”. Incluso el cuerpo pertenece a la categoría de cosa. Indica trastornos en las relaciones interpersonales primarias

Las diferencias en los diferentes estratos sociales son de forma y no de fondo. Hay diferentes modalidades.

La diferencia entre varón y mujer radica en la manifestación del desajuste. Mientras que el varón se exterioriza en una reacción abierta contra la sociedad, en la mujer aparece en forma de un ataque hacia sí misma, a través de la prostitución o de una conducta sexual desenfrenada.

Entre los factores incidentales es preponderante el individual.

Crecimiento: primero, confianza básica en relación con madre. Segundo estadio, sería el de autonomía, logros del niño, que diferencia yo y tu (si falla, propensión a la duda y verguenza). Tercer estadio, el de la iniciativa, el niño trata de comprender los posibles roles futuros (si falla, aparecerá culpa paralizante). Siguiente, laboriosidad, ingresa a la escuela y aprende solidaridad (si fracasa puede sentirse inferior)

Un mayor monto de éxitos llevará a un desarrollo total normal. Mayor cantidad de fracasos, llevará a adolescencia perturbada.

Adolescente marginal: lo primero que encontramos es que sus historias infantiles son regularmente muy traumáticas. Abandonos y rechazos, graves carencias y negligencias, castigos frecuentes y privaciones reales. Muchas veces vivieron en instituciones. No se les ha proporcionado en general oportunidad para adquirir y desarrollar un código consistente y cohesivo de normas éticas y de valor.

Se produce un molde de desconfianza básica que se transforma en el modelo de subsecuentes relaciones emocionales perturbadas.

La capacidad para establecer identificaciones maduras está negada. No hay acceso a la posición edípica. Este molde de desconfianza se incrementa por carencias de todo aquellos que rodea al niño.

Falta de confianza la acentúa la falta de padre.

Cuando la agresión, la violencia, el permanente lenguaje de acción es lo más real, al enfrentarse más tarde, con tan pobre yo controlador, con ciertos factores económicos sociales “oportunos”, en cierta época de su vida, surge la conducta delictiva.

Si lo aprendido es la acción y la postergación no tiene validez, es más fácil llegar al robo.

La acción delictiva es una defensa frente a la desintegración psicótica.

El superyó también es deficitario, prácticamente inexistente. Y cuando aparece tiene características muy sádicas.

Vemos familias con perturbaciones en su relación, perturbaciones afectivas y sociales. Las familias son desintegradas: en dicha desintegración se da la presencia mucho más constante de la madre que del padre. Las características de la madre son narcisísticas. El vínculo con el hijo es muy lábil, dependiente, poco estructurado e insconsciente.

No puede establecer una buena relación de pareja.

El adolescente marginal tiene una visión muy idealizada de su madre, la vive como alguien perfecta. La idealización se produce precisamente porque la agresión es tan grande, debido al abandono, a la indiferencia, a la falta de afecto, que genera una gran culpa.

Desde el punto de vista social, sería una familia marginada sin ocupación estable, con vivienda precaria, promiscua, etc.

Si el primer vínculo de este adolescente fue una institución, también es un primer vínculo falente, carenciado y abandónico. Es una relación anormal y contrario a lo adecuado.

Para los adolescentes marginales el grupo de pares reviste connotaciones significativas, ya que, al fallar otras asociaciones pasan en él la mayor parte del tiempo. Hay ausencia del valor afectivo, y se nota una necesidad del otro para ser utilizado. Homogeneidad de los miembros que la componen. De ahí surge la unidad del grupo: del acto antisocial. Este propósito está permanentemente en el grupo, a menudo no existe una planificación previa, elaborada del delito, sino que éste “aparece” y se impone ante el grupo. El grupo de pares representa la posibilidad de canalizar toas las pulsiones agresivas, el grupo resulta ser el depositario que le permitiría llevar a cabo conductas con una finalidad vindicatoria.

En general se considera a la adolescencia marginal como una forma de conducta desviada, conceptualizándose a ésta como lo que viola las expectativas institucionalizadas.

El adolescente marginal es un fenómeno de masa porque entrarían en juego diversos factores: emancipación de la familia, inseguridad de estatus, conflicto cultural, la frustración.

Se crea en 1956 el Organismo Técnico Administrativo bajo el nombre de Consejo del Menor. Es el encargado de dar cumplimiento a todo aquello que emane del organismo jurisdiccional, relativo a la protección del menor. El organismo judicial, a través de los jueces de menores, trabaja con el menor y manda informes al organismo técnico administrativo. Esto permite al juez tomar decisiones. Una de las acciones más tomadas es la libertad vigilada: se ejerce a través de delegados tutelares, quienes informa al juez.

Adolescencia marginal: emergente de la sociedad.

Lo que debe tender todo tratamiento de estos adolescentes sería a la modificación del vínculo, creando básicamente una nueva relación valente para su desarrollo exitoso, dando una respuesta correcta a sus necesidades, llevándolo a la instauración de un Yo capaz, operativo, discriminador y regulador de la experiencia.

Prevención primaria: acciones sobre población en riesgo. Prevención secundaria: acciones que se van a ejercer cuando apareció el trastorno para que no se intensifique. Prevención terciaria: acción una vez instaurado el trastorno.

Cuatro etapas del tratamiento:

1) Resistencia: el paciente no tiene conciencia de enfermedad, hay que buscar al paciente. Objetivo: controlar la actuación y volver alguien próximo y de confianza

2) Acercamiento masivo: aflora la avidez y la necesidad de contacto masivo por carencias masivas. Afloran comportamientos regresivos. Meta: que el paciente se sienta gratificado.

3) Elaboración: aparece depresión. El paciente controla conducta y es capaz de conciencia. El paciente comienza a individualizarse.

4) Elaboración de la problemática de fondo: hay que trabajar sobre la separación del adolescente del internado y su reinserción. Mejor unir con terapia familiar y terapia posterior.

Terapeuta: múltiples roles.


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