Violación post mortem de sus hijas, crisis de identidad sexual y odio a las mujeres. Las impactantes revelaciones del perito que más lo trató.

Ricardo Barreda (72) asesino a sus dos hijas, a su esposa y a su suegra argumentando que lo maltrataban psiquicamente.  El odontólogo se ensaña con sus misterios. Durante toda su vida, el múltiple asesino se entrenó en manejar los silencios: aceptó sin chistar situaciones domésticas humillantes y calló cuando debería haber hablado. Por eso, quienes lo conocen, creen que nunca dijo toda la verdad sobre lo que ocurrió aquel domingo familiar que terminó en tragedia, con él como único testigo.

La Revista Noticias logró entrevistar a el perito psicólogo que más lo interrogo durante el proceso judicial, Enio Linares, quien se animo a revelar detalles horrorosos de este crimen serial, de por sí, macabro e incomprensible. Y asegura que Barreda violó a sus hijas post mortem, que disparó su escopeta por “una crisis de identidad sexual no resuelta” –“mató afuera a la mujer que no podía matar adentro”, aclara- y que Berta André, la nueva pareja del odontólogo, en cuya casa él cumple un arresto domiciliario, está en peligro.

“Barreda violó a las chicas después de muertas. Eso fue parte de la dinámica del crimen: primero te mato y después, muestro mi masculinidad”, le asegura el psicólogo a NOTICIAS.

Según recuerdan Linares y el abogado de la familia de las víctimas, Horacio González Amaya, durante el juicio, el tribunal preguntó a los peritos si habían encontrado en la autopsia algún dato que les llamara la atención. Para sorpresa de muchos, refirieron a moretones en los muslos de las víctimas que no habían sido producto de una caída y una sustancia –fosfatasa ácida prostática, una enzima que se encuentra en el semen- en la vagina de las chicas. Barreda, en su primera y escueta intervención ante los jueces, preguntó: “¿En cuál de las dos?”. Y el perito respondió: “En las dos”.

González Amaya describe la escena como si fuera hoy y descarta que, al menos, una de las hijas hubiera mantenido relaciones sexuales con su novio en las 48 horas anteriores a su muerte. Por eso, el abogado fue el primero en inferir una intervención de Barreda sobre el cadáver.

Linares abona la teoría del intento de penetración que, por tratarse de un cadáver, no estaría tipificado como delito en el Código Penal. “Recuerdo claramente -dice- que Barreda preguntó: ‘¿Pero había semen?’”.

Noticias: ¿Por qué en el juicio no se profundizó sobre el tema?

Linares: Porque sólo se estaba discutiendo si Barreda era inimputable o no, y esto no hacía a la cuestión.

Hoja de ruta. El perito se atreve a más. A exponer otros rasgos, hasta ahora inéditos, de la personalidad de Barreda y del posible móvil del crimen. Linares entrevistó al odontólogo unas 15 veces. Había sido convocado por el abogado de la familia de las víctimas para que realizara su propio diagnóstico sobre el verdugo de las mujeres, con quienes habría existido una relación enfermiza de sometimiento y agresión recíproca. Así fue como Linares, presidente de la Academia de Medicina Legal y Ciencias Forenses y licenciado en Psicología con un post grado en Criminología de la Universidad de Salamanca, se sumó a casi una decena de peritos (de parte y oficiales) que analizaron los dichos y las conductas del imputado. La conclusión mayoritaria, seguida por los jueces, fue que el odontólogo no estaba loco y que había comprendido el significado de los escopetazos a quemarropa.

Barreda siempre se mostró capaz de acorralar sus dichos. Pedía tiempo para anotar las preguntas que le hacían los psicólogos en una pequeña libreta que rescataba, impecable, de entre sus ropas. Esos segundos que quedaban suspendidos entre la palabra oral y la escrita le permitían pensar mejor. Nunca un arrebato, un impulso. Cara imperturbable, agria. Y hostil. “Era visible, casi físicamente, el control que ejercía respecto de su propia conducta (…) El gesto y verbo parsimoniosos le permitían ganar tiempo para seleccionar la información (…) Habla mucho y dice poco”, concluyeron en su informe los peritos oficiales de La Plata, Silvia Silicaro y Jorge Bertini.

En estas largas charlas terapéuticas, Linares hizo foco en la sexualidad del reo. Y, según el perito, descubrió una crisis de identidad sexual que Barreda intentó resolver jalando del gatillo. “Cuando nacemos, todos tenemos los dos géneros. Las cuestiones culturales nos van guiando hacia una elección sexual. Barreda no pudo resolver el conflicto entre su costado masculino y femenino. Y como no podía exteriorizar lo femenino, adoptó caminos desviados que llegaron a la muerte. Mató afuera lo que no podía matar adentro”, explicó el psicólogo.

Noticias: ¿Quiere decir que tenía un deseo homosexual?

Linares: Yo no puedo afirmar eso. Sólo digo que había una crisis de identidad sexual no resuelta, que su personalidad está escindida en ese aspecto. Un homosexual que se asume como tal, resuelve ese conflicto. Él no pudo.

Noticias: ¿Por qué no podía exteriorizar lo femenino?

Linares: Posiblemente por la influencia de la figura de su padre, un militar que representaba autoridad y severidad.

Noticias: Sin embargo, su imagen es la de un hombre potente, con varias amantes.

Linares: Eso es una fachada, para que los otros crean que es así. El estuvo entrenado para simular. Por eso manoseaba a las compañeras de estudio de su hija o tenía amantes. Su vida fue una simulación: que era buena persona, educado…

Noticias: ¿Y no fue así?

Linares: El cínico nunca es una buena persona. Miente y cumple su objetivo caiga quién caiga.

Noticias: ¿Por qué nunca habló de la cuestión sexual en el juicio?

Linares: Era enmarañar el expediente. Pensamos que hacer este diagnóstico iba a generar un escándalo y a distraer de la discusión central: saber si Barreda había entendido o no la criminalidad de sus actos y, por consiguiente, si era inimputable.

Noticias: Pero no todas las personas que tienen un conflicto sexual terminan matando.

Linares: Aquí influyó el yo débil de Barreda. Un yo fuerte puede resolver conflictos y hacer una clara elección sexual.

Pasado pisado. Si bien él prefiere no recordarlo, el pasado del odontólogo estuvo marcado en el orillo por mujeres imperativas y quehaceres domésticos. Quizás el episodio más famoso, que trascendió a la prensa, y dejó a Barreda con sobrenombre propio, fue la orden que le impartió su esposa Gladys Mac Donald, un rato antes de su decisión final: “Hacé las cosas de conchita que es lo que mejor te sale”. La frase fue una daga clavada en su ego machista y, según Linares, en su puja sexual irresuelta. “Entonces, conchita va a podar la parra”, rumió él, se dirigió hacia un armario debajo de la escalera, tomó la escopeta y mató a las cuatro damas que sentía complotadas en su contra.

Aunque, en realidad, la influencia decisiva de las mujeres en su vida se remonta al vínculo con una madre posesiva que había sido maltratada física y psíquicamente por el marido. Cuentan que un día, porque el pollo estaba frío, el militar tomó de los pelos a su esposa y le metió la cabeza debajo de una canilla para despabilarla, en presencia del niño Barreda. La mujer se internó en el inconsciente del hijo, idealizada, sin manchas ni reproches, hasta el final de sus días. La madre se convirtió así en el punto de partida y de llegada de sus decisiones. “Barreda es el planeta que gira alrededor del sol madre”, graficaron los peritos Silicaro y Bertini. E, incluso, funcionó como una cuña en su matrimonio, influyendo en la primera separación de la infortunada Gladys. “Una madre posesiva y un padre ausente, debido a la diferencia de edad con Barreda, marcó la incertidumbre sexual de este sujeto”, explica Linares. Y agrega: “Cuando se separó de su esposa y se fue a Mar del Plata estaba intentando resolver esto, aunque no pudo. Volvió a sus mujeres. Ahora también vuelve a una mujer”.

Noticias: ¿Por qué necesita ese retorno a lo femenino?

Linares: Para copiar, envidiar… intercambiar roles.

Noticias: Si usted afirma que, con el asesinato de su familia, mató afuera lo que no podía matar adentro. ¿Cree que resolvió ese conflicto?

Linares: No. Por eso su actual pareja, Berta, está en peligro. Porque va a volver a cometer el mismo error contra la mujer, contra sí mismo.

Noticias: ¿Volver a matar?

Linares: No digo eso… Pero sí cometer un error, no sé cuál. Esto va más allá de lo que Berta haga o diga.

Noticias: ¿Por qué eligió a Berta?

Linares: ¿Quién eligió a quién? Sigue la simulación: dice que está enamorado para salir de la cárcel. Ahora pide la libertad definitiva.

Noticias: ¿Qué opina de la decisión de la Justicia de otorgarle un arresto domiciliario?

Linares: Es un error jurídico tremendo. Quiere decir que la Justicia no entendió nada sobre la información que le aportamos desde lo psicológico, lo criminológico y lo social. Mañana, cuando él vuelva a cometer el mismo error, ¿qué van a decir los jueces?

Noticias: ¿Y con un tratamiento psicológico, no puede mejorar?

Linares: Ningún terapeuta maneja a un psicópata. Este sujeto nos está manejando a todos.

Actualmente  (Abril del 2011) Barreda fue beneficiado con la libertad condicional, por la ley del 2×1.

“Al fin se hizo Justicia”, expresó el odontólogo al retirarse de los tribunales platenses tras ser notificado del fallo.

comentarios
  1. zamira dice:

    hola me gustaria saber sobre la psicologia criminal y sociologia criminal yo estudia Lic. criminologia quisiera saber si puedes subir de esos temas informacion garcias y mui boni pag.

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