Se conoce como teorías de la personalidad a aquellas que intentan dar una explicación universal de los procesos y características psicológicas fundamentales que pueden encontrarse en la naturaleza humana.

Las teorías de la personalidad se interesan en la investigación y descripción de aquellos factores que en su conjunto hacen al individuo, para poder comprender su conducta e intentar predecirla.

Actualmente no existe una teoría unificadora dentro del campo de la psicología de la personalidad, encontrándose en su lugar varias grandes teorías que en algunos casos sólo son de interés histórico

La personalidad:

La palabra personalidad etimológicamente proviene de la palabra persona, que en griego es prosopón y significa “máscara”; se define como la organización dinámica dentro del individuo, de aquellos sistemas psicofísicos que determinan su conducta y su pensamiento característico. Es una organización relativamente estable y perdurable del carácter, temperamento, intelecto y físico de una persona, lo cual determina su adaptación única al ambiente. Son formas la mayor parte del tiempo estables, características del individuo, de pensar, experimentar y comportarse.

Se desarrolla y cambia a través de la vida, pues es el resultado de la interacción de la herencia genética y el ambiente del ser humano, por el aprendizaje social y las experiencias personales. Es la manera habitual en que se comportan las personas, donde manifiestan sus conductas y experiencias. Es individual y social; individual porque cada persona es única e irrepetible y social porque somos conscientes de nuestros actos vemos como nos condiciona el entorno y lo construimos. No tienen una existencia, se infiere a partir de la conducta de los seres humanos. Es una abstracción que nos ayuda a ordenar la experiencia y predecir el comportamiento.

La personalidad tiene dos componentes, uno de base genética, denominado temperamento, y otro que es identificado como carácter, que depende de determinantes sociales y del ambiente del individuo. Por medio del carácter es como desarrollamos nuestras virtudes y habilidades, nos indica el modo que tiene el ser humano de actuar, pensar y expresar afectividad.

Perfil psicológico:  

El perfil psicológico que forma el carácter se compone de distintos elementos:

 

Emotividad

 

Se refiere a cuando una persona vibra intensamente y todo le impresiona. Se le facilita captar los problemas de los demás, ser comprensiva y cordial. Es influenciable e inestable. Cambia de estado de ánimo con facilidad. Es dependiente emocionalmente de otras personas.

 

 No Emotividad

 

No cualquier suceso le impresiona, es de reacción serena y estable. Se conduce con tranquilidad. Le cuesta trabajo entender los problemas de los demás. Es una persona calculadora, mide y raciona su entrega. Es distante y lejana.

 

Actividad

 

Es la facilidad que se tiene para pasar de la decisión a la acción, gran sentido de la planeación y ejecución. Comete errores continuamente porque quiere saber los resultados de todas sus acciones llegando a la precipitación y al activismo.

 

No Actividad

 

Sabe lo que tiene que hacer y pospone la acción, piensa dos veces las cosas, vive en un panorama de poca virtualidad y una falta en la formación de la voluntad.

 

Resonancia Secundaria

 

La persona vive del ayer, es un archivo de experiencias pasadas con las que compara todo, lo conserva y lo almacena en su mente. Tarda en ubicarse en su presente; es ordenada, metódica, constante y tenaz, no requiere estímulos externos para mantener sus compromisos. Es poco objetiva y sumamente crítica, exigente e intransigente consigo misma y los demás, se fija más en los defectos que en las cualidades y es rencorosa.

 

Resonancia Primaria

 

Vive apasionadamente el presente, es de sangre ligera, agradable, simpática, accesible y de fácil trato. Sabe perdonar; requiere de estímulos y de aplausos constantes, un defecto suyo es la inconsistencia, se compromete con toda la fuerza pero se desanima fácilmente.

 

Amplitud de Campo Consciente Estrecho

 

Se tensiona fácilmente al realizar varias cosas al mismo tiempo, las lleva a cabo con profundidad. Detallista y minuciosa de campo cultural limitado, profundo pero pobre. Terca, solo vale su punto de vista.

 

Amplitud de Campo consciente Amplio

 

Puede efectuar distintas tareas a la vez sin tensiones, gran agilidad mental, capta las cosas de manera global y a la primera impresión. Puede hablar dePolaridad Combativa Diplomática

Polaridad Combativa Agresiva

 

Facilidad para relacionarse, dispuesta a ayudar y le es difícil ofender, piensa demasiado las cosas, es excesivamente prudente. Debe auto valorarse, no tiene o muestra dificultades para expresar lo que piensa y siente desde el punto de vista del respeto a la individualidad.

 

Polaridad Combativa Agresiva

 

Expresa sin prudencia lo que piensa y siente en el momento, sin importarle si puede ofender a los demás, es transparente, dice todo con claridad, muy sincera. No toma en cuenta las consecuencias de sus acciones. Hiere con facilidad a los demás y corre el peligro de no ser aceptado.

 

 Avidez Caracteriológica Egocéntrica

 

Una persona centrada en sí misma, acostumbrada a recibir más que a dar. Puede ser tremendamente generosa y en otras ocasiones puede ser todo lo contrario.

 

Avidez Caracteriológica Alocéntrica

 

Espontáneamente se olvida de sí para darse a los demás, se siente realizada; se centra en los intereses de los demás más que en los de ella misma.

 

 Afectivo

 

Cálido, con necesidad de amar y ser amado. Necesita manifestaciones de afecto para sí y con los demás. Sabe crear un ambiente cálido alrededor de ella; agradable, atenta, detallista, profundamente humana y espontánea.

 

No Afectiva

 

Tiene necesidad de amar y ser amado pero no le interesa demostrarlo. Es una persona correcta, amable y estable. Tiende a crear un fondo de frialdad en torno a si y le crea una frustración y vacío interior.

 

Tendencia Intelectual Especulativa

 

Busca el por qué, y la esencia de las cosas, la raíz de los problemas, investiga, teoriza y le gusta la lectura. Es muy culto; puede ser que no llegue a la acción concreta, sino que se quede en el campo teórico.

 

Tendencia Intelectual Práctica

 

Es el que busca el para qué de las cosas, lo que funciona y la aplicación de las cosas. Tiene dificultad para investigar, siempre realiza lo que le dejará un beneficio, utilidad o beneficio.

Conductismo:

Representantes: J. B. Watson (conductismo radical), B.F. Skinner

Para el Conductismo, la Psicología debe ser ciencia eminentemente práctica, sin nada de introspección, y teniendo como objetivo la predicción y el control de la conducta. Estudian al hombre en función de su adaptación, tomando muchos conceptos en la Teoría de la Selección Natural de Charles Darwin. Sus postulados principales son:

  • Existe una interacción entre la persona y el ambiente. La influencia de los estímulos ambientales depende de cómo los interpretan los seres humanos.
  • La conducta es propositiva. Cada persona es un agente activo, competente para mediar su conducta y ser capaz de conocerse a sí mismo y al mundo externo.
  • Los pensamientos y las experiencias de las personas las llevan a auto regularse, ya que construyen una capacidad de auto crítica y los problemas de personalidad aparecen cuándo se carece de autocrítica y auto eficacia.
  • La conducta presenta alta especificidad y su consistencia es producto de ambientes homogéneos.

Nos comportamos del modo en que hemos aprendido a hacerlo de acuerdo con los resultados de todas nuestras vivencias. Se encadenan las secuencias estímulo – respuesta y aprendemos a establecer conductas cuándo se ha producido un reforzamiento o beneficio para la persona.

Son los estímulos del ambiente y no el libre albedrío lo que forja la personalidad. Creemos que alguien merece elogios cuando decide libremente obrar bien y merece culpa cuando libremente obra mal. Sin embargo, para Skinner tanto el elogio como la culpa son igualmente irracionales, dado que toda conducta está determinada por las contingencias de reforzamiento, no por libre albedrío del individuo. Los sentimientos se producen en el cuerpo como reacciones desordenadas.

El condicionamiento operante, el individuo está condicionado por su ambiente. La bondad y la maldad son recompensadas, no hay libertad de dignidad. La conducta humana es un fenómeno natural y por lo tanto, puede ser estudiada científicamente. Como todo fenómeno natural, la conducta humana está sujeta a leyes naturales. La conducta humana no es un fenómeno errático, aleatorio. Nuestra conducta tiene razones, causas. Nos comportamos como lo hacemos por algunas razones. Para el conductismo radical, los pensamientos y sentimientos no son auto-originados sino producidos por nuestra interacción con el medio. Algo ocurre en el medio que nos hace sentir o pensar algo. La relación de la conducta con el medio es recíproca. La conducta afecta al medio y el medio afecta a la conducta.

 Humanismo

Principales exponentes: Abraham Maslow y Carl Rogers

Una Teoría positiva y optimista que mira hacia la autorealización del ser humano, representada principalmente por Maslow y Rogers. Ambos estaban convencidos de la bondad del hombre y de las necesidades de permitirle ser él mismo.

Todos tendemos a la Autorealización, es una motivación innata. La auto realización se conforma de:

  • El desarrollo de las potencialidades.
  • El desarrollo de nuestras capacidades.
  • Y por la satisfacción de las necesidades (la pirámide de necesidades).

En términos de desarrollo general, nos movemos a través de estos niveles como si fueran estadios. De recién nacidos, nuestros focos (o casi nuestro completo complejo de necesidades) está en la Alimentación y el resto de necesidades básicas. Inmediatamente, empezamos a reconocer que necesitamos estar seguros. Poco tiempo después, buscamos atención y afecto. Un poco más tarde, buscamos la autoestima. Bajo condiciones de estrés o cuando nuestra supervivencia está amenazada, podemos “regresar” a un nivel de necesidad menor. Por Ejemplo:

  • Cuando nuestra gran empresa ha quebrado, podríamos buscar un poco de atención.
  • Cuando nuestra familia nos abandona, parece que a partir de ahí lo único que necesitamos es amor.

La teoría de Rogers está construida a partir de una sola “fuerza de vida” que llama la tendencia actualizante. Esto puede definirse como una motivación innata presente en toda forma de vida dirigida a desarrollar sus potenciales hasta el mayor límite posible. No estamos hablando aquí solamente de supervivencia: todas las criaturas persiguen hacer lo mejor de su existencia, y si fallan en su propósito, no será por falta de deseo. El ser humano presenta una actitud innata hacia el desarrollo y su ideal máximo es la satisfacción de las necesidades para realizarse en la vida. Rogers describe un elemento central de la personalidad, que él denomina el sí mismo, una configuración organizada de las percepciones del sí mismo que son admisibles en la conciencia. El proceso de convertirse en persona de acuerdo con los humanistas es el siguiente:

  • Hacer a un lado las máscaras
  • Dejar de sentir los deberías
  • Abandonar las presiones externas
  • Valorar lo que uno piensa y siente
  • Aceptar nuestra responsabilidad
  • Adaptarse a los cambios
  • Asumir nuestra individualidad
  • Aceptarnos como somos
  • Aceptar a los demás
  • Confiar en sí mismo

Cuando percibes una situación amenazante, sientes ansiedad. La ansiedad es una señal que indica que existe un peligro potencial que debes evitar. La idea de la defensa es muy similar a la descrita por Freud, exceptuando que Rogers la engloba en un punto de vista perceptivo, de manera que incluso los recuerdos y los impulsos son formas de percepción. Y define solo dos defensas: negación y distorsión perceptiva. La negación significa algo muy parecido a lo que significa en la teoría freudiana: bloqueas por completo la situación amenazante. La negación de Rogers incluye también lo que Freud llamó represión: si mantenemos fuera de nuestra consciencia un recuerdo o impulso (nos negamos a recibirlo), seremos capaces de evitar la situación amenazante. La distorsión perceptiva es una manera de reinterpretar la situación de manera que sea menos amenazante. Aquí también intervendría la proyección como defensa.

Una de las aportaciones de Rogers al humanismo es la división de las relaciones de la persona: la intrapersonal ( la relación con nosotros mismos) y la interpersonal (la relación con los demás).

Psicoanálisis

En sus investigaciones y estudios, Freud encontró pruebas de que la conciencia del ser humano solo es una pequeña parte de las mentes humanas, y con su Hipótesis Metapsicológica planteó la siguiente división:

Consciente
Nivel en que los pensamientos y percepciones son plenamente comprendidos y percibidos por la persona.
 Pre consciente
Se constituye por los pensamientos, recuerdos y aprendizaje no conscientes, que requieren de una atención especial para acceder a ellos con facilidad.
Inconsciente

Los deseos innatos reprimidos que han escapado a la conciencia.

En la Hipótesis Estructural, estableció que la estructura psíquica está compuesta de tres elementos que son el Ello, que es una estructura completamente inconsciente, el Super Yo también inconsciente, y el yo que es la parte consciente y mediadora.

El Ello
La parte biológica e instintiva, la que nos lleva a la supervivencia, es nuestro principio primitivo.
 El Superyo
Comienza con las restricciones del Complejo de Edipo. Es la parte de moralidad y restricciones, es el heredero del Edipo y se conforma por el Ideal del Yo, que es lo que quisiéramos ser, y por el Yo Ideal que es la idea que tenemos de nosotros mismos, que conforman la autoestima y la salud mental.

El superyo es aquella instancia psiquica que nos integra a la sociedad, marca los limites y los valores, es también el portador de “ideal del yo” con el que el “yo” se mide, al que aspira a alcanzar y cuya exigencia se empeña en

El Yo (el ego)
La realidad que debe satisfacer los impulsos del ello en el momento en que el objeto esté disponible y no todo el tiempo pues el superyo va a establecer los limites.

Según Freud, la personalidad se va desarrollando a través de etapas que ocurren en la infancia, que tienen una función biológica como centro y plantea que los acontecimientos que se llevan a cabo en éstas fases pueden ser determinantes en la formación de la personalidad del ser humano.

Etapas del desarrollo Psicosexual según Sigmund Freud:
Oral
Interés en las gratificaciones centradas en la boca como: chupar, comer, morder, besar y acariciar, el bebé siente placer al contacto con la piel materna. Si el niño disfruta fuertemente por comer en exceso, puede tener una fijación en esta fase y desarrollar una personalidad oral receptiva que seguirá buscando por medio de la boca. Como el placer de fumar, el comer de más y el ser una persona crédula. Por otro lado, si se frustran repentinamente los placeres orales pueden quedar fijaciones que van a crear una persona oral agresiva, que procura el placer siendo agresivamente verbal y hostil hacia los demás. La fase oral comienza 
Anal
Se distingue por la gratificación al expeler y retener las heces fecales; aceptación de las exigencias sociales relativas al control de esfínteres. Abarca del final de la etapa oral hasta los tres años de edad. Si los padres son muy estrictos en sus métodos, los hijos pueden reaccionar de dos maneras:
  • Retener las heces y desarrollar un carácter obstinado, mezquino y compulsivo
  • Rebelarse expulsando las heces en un momento inoportuno, presentando rasgos de carácter destructivo, prepotencia, desorden y falta de higiene.
 Fálica
Su preocupación inicial está en los genitales; se establece la polaridad fálico – castrado (aún no masculino – femenino), y la identificación con el padre o la madre, llevando a cabo exploraciones sexuales o imitando papeles de adultos. En esta etapa se resuelve el complejo de Edipo que conlleva a la identificación con el progenitor del mismo sexo (para el Edipo Positivo), con el sexo opuesto (Edipo Negativo), o con ambos (Edipo Completo). Este complejo estructura la personalidad y el deseo humano y sirve para aceptar las normas sociales por parte del individuo. Acontece de los tres a los seis años de edad.
 De Latencia
De los seis años al inicio de la adolescencia. Existe una fuerte sublimación espontánea de los sentimientos libidinales, por razones evolutivas existe para facilitar una integración cultural del sujeto a su entorno.
Genital
A partir de la pubertad. Se reafirma la identidad sexual del hombre o la mujer.

El Yo libera la frustración y la ansiedad por medio de los sueños, que tienen como finalidad satisfacer los deseos de forma disfrazada. Y por medio de los mecanismos de defensa.

Mecanismos de Defensa
De la etapa Oral
  • Represión Impide que los pensamientos y sentimientos dolorosos entren a la conciencia.
  • Regresión Se regresa a una fase anterior de desarrollo ante ansiedad o conflicto.
  • Proyección Atribuimos a otros defectos, errores y deseos inaceptados.
  • Negación Se pretende ignorar las realidades desagradables para no enfrentarse a ellas.
  • Escisión Dividir entre lo bueno y lo malo
  • Identificación Apropiarse de las cualidades de las personas que uno admira.
  • Fijación Detención del desarrollo en un estadio por la intensidad de un conflicto.
  • Idealización Asimilar aspectos de otro y transformarse sobre el modelo de este.
  • Inhibición Disminuir la intensidad de un impulso
  • Introyección Incorporación de cualidades e imágenes de los padres por el bebé.
 De la etapa Anal
  • Racionalización Justifica las ideas y conductas propias ante el temor del rechazo de los demás.
  • Intelectualización Dar una forma discursiva a los conflictos y emociones para controlarlos
  • Formación reactiva Se adoptan emociones o sentimientos contrarios a los verdaderos.
  • Fantasía Cuando se imagina lo que no se puede conseguir en la realidad.
  • Desplazamiento Descarga de hostilidad sobre un objeto que no tuvo la culpa.
 De la Etapa Fálica
  • Sublimación Aceptar y orientar los impulsos a otra actividad, artística, intelectual o social.
Personalidad

La personalidad se desarrollará según se hayan resuelto los estadios en el desarrollo del niño. (Estadio: Etapa o fase de un proceso, desarrollo o transformación.)

Etapa Actitud Rasgos Logro!
Oral Incorporativa Optimismo, Credulidad, Pasividad, Admiración, Engreimiento Sentimiento de seguridad ante la vida
Mordiente Pesimismo, Desconfianza, Manipulatividad, Envidia, Auto Desprecio
Anal Expulsiva Generosidad Excesiva, Expansión, Conformidad, Desorden, Informalidad, Odio a sí mismo Sentimiento de autocontrol y seguimiento de las normas
Retentiva Mezquinidad, Estrechez, Obstinación, Orden, Puntualidad estricta, Vanidad
Fálica Seductora Orgullo, Arrojo ciego, Insolencia, Gregarismo Incorporación de rol de género y códigos sobre las relaciones heterosexuales
Integradora Humildad, Timidez, Vergüenza, Aislacionismo

 

 

 

Erik Erikson: Teoria de la personalidad:

Teoría

Erikson es un psicólogo del Yo freudiano. Esto significa que acepta las ideas de Freud como básicamente correctas, incluyendo aquellas debatibles como el complejo de Edipo, así como también las ideas con respecto al Yo de otros freudianos como Heinz Hartmann y por supuesto, Anna Freud.

No obstante, Erikson está bastante más orientado hacia la sociedad y la cultura que cualquier otro freudiano, tal y como cabía esperar de una persona con sus intereses antropológicos. Prácticamente, desplaza en sus teorías a los instintos y al inconsciente. Quizás  por esta razón, Erikson es tan popular entre los freudianos y los no-freudianos por igual.

El Principio Epigenético

Erikson es muy conocido por su trabajo sobre la redefinición y expansión de la teoría de los estadios de Freud. Establecía que el desarrollo funciona a partir de un principio epigenético. Postulaba la existencia de ocho fases de desarrollo que se extendían a lo largo de todo el ciclo vital. Nuestros progresos a través de cada estadio está determinado en parte por nuestros éxitos o por los fracasos en los estadios precedentes. Como si fuese el botón de una rosa que esconde sus pétalos, cada uno de éstos se abrirá en un momento concreto, con un cierto órden que ha sido determinado por la naturaleza a través de la genética. Si interferimos con este órden natural de desarrollo extrayendo un pétalo demasiado pronto o en un momento que no es el que le corresponde, destruimos el desarrollo de la flor al completo.

Cada fase comprende ciertas tareas o funciones que son psicosociales por naturaleza. Aunque Erikson les llama crisis por seguir la tradición freudiana, el término es más amplio y menos específico. Por ejemplo, un  niño escolar debe aprender a ser industrioso durante ese periodo de su vida y esta tendencia se aprende a través de complejas interacciones sociales de la escuela y la familia.

Las diversas tareas descritas por el autor se establecen en base a dos términos: una es la tarea del infante, llamada “confianza-desconfianza”. Al principio resulta obvio pensar que el niño debe aprender a confiar y no a desconfiar. Pero Erikson establece muy claramente que debemos aprender que existe un balance. Ciertamente, debemos aprender más sobre la confianza, pero también necesitamos aprender algo de desconfianza de manera que no nos convirtamos en adultos estúpidos.

Cada fase tiene un tiempo óptimo también. Es inútil empujar demasiado rápido a un niño a la adultez, cosa muy común entre personas obsesionadas con el éxito. No es posible bajar el ritmo o intentar proteger a nuestros niños de las demandas de la vida. Existe un tiempo para cada función.

Si pasamos bien por un estadio, llevamos con nosotros ciertas virtudes o fuerzas psicosociales que nos ayudarán en el resto de los estadios de nuestra vida. Por el contrario, si no nos va tan bien, podremos desarrollar maladaptaciones o malignidades, así como poner en peligro nuestro desarrollo faltante. De las dos, la  malignidad es la peor, ya que comprende mucho de los aspectos negativos de la tarea o función y muy poco de los aspectos positivos de la misma, tal y como presentan las personas desconfiadas. La maladaptación no es tan mala y comprende más aspectos positivos que negativos de la tarea, como las personas que confían demasiado.

Niños y adultos

Quizás la innovación más importante de Erikson fue la de postular no 5 estadios como Freud había hecho, sino 8. Erik elaboró tres estadios adicionales de la adultez a partir del estadio genital hasta la adolescencia descrito por Freud. Ninguno de nosotros nos detenemos en nuestro desarrollo (sobre todo psicológicamente) después de los12 o 13 cumpleaños. Parece lógico estipular que debe haber una extensión de los estadios que cubra el resto de nuestro desarrollo.

Erikson también tuvo algo que decir con respecto a las interacciones de las generaciones, lo cual llamó mutualidad. Ya Freud había establecido claramente que los padres influían de una manera drástica el desarrollo de los niños. Pero Erikson amplió el concepto, partiendo de la idea de que los niños también influían al desarrollo de los padres. Por ejemplo, la llegada de un nuevo hijo, representa un cambio de vida considerable para una pareja y remueve sus trayectorias evolutivas. Incluso, sería apropiado añadir una tercera (y en algunos casos, una cuarta) generación al cuadro. Muchos de nosotros hemos sido influenciados por nuestros abuelos y ellos por nosotros.

Un ejemplo claro de mutualidad lo encontramos en los problemas que tiene una madre adolescente. Aún cuando tanto la madre como el hijo pueden llevar una vida satisfactoria, la chica está todavía envuelta en tareas de búsqueda de sí misma y de cómo encajar en la sociedad. La relación pasada o presente con el padre de su hijo puede ser inmadura tanto en uno como en el otro y si no se casan o viven juntos, ella tendrá que lidiar con los problemas de encontrar una nueva pareja. Por otro lado, el infante presenta una serie de necesidades básicas de todo niño, incluyendo la más importante: una madre con las habilidades maduras y apoyo social, como toda madre.

Si los padres de la chica en cuestión se unen para ayudar, tal y como cabría esperar, también romperán con sus funciones evolutivas, volviendo a un estilo vital que pensaban que habían pasado y altamente demandante. A estas generaciones se pueden añadir otras, y así sucesivamente.

Las formas en que nos interactuamos son extremadamente complejas y muy frustrantes para los teóricos. Pero ignorarlas sería obviar algo muy importante con respecto a nuestro desarrollo y nuestras personalidades.

Estadio (edad) Crisis psico-
social
Relaciones significati-
vas
Modalidades psicosociales Virtudes psico-
sociales
Maladapta-
ciones y
Malignida-
des
I (0-1) infante Confianza vs.
desconfianza
Madre Coger y dar en respuesta Esperanza,
Distorsión sensorial y
Desvaneci-
miento
II (2-3)
bebé
Autonomía
vs. vergüenza y duda
Padres Mantener y dejar ir Voluntad,
determinación
Impulsividad y
Compulsión
III (3-6)
prescolar
Iniciativa vs.
culpa
Familia Ir más allá jugar Propósito,
coraje
Crueldad y
Inhibición
IV (7-12)
escolar
Laboriosidad
vs. inferioridad
Vecindario y
escuela
Completar
Hacer cosas juntos
Competencia Virtuosidad
Unilateral y
Inercia
V (12-18 o más)
adolescencia
Identidad yoica
vs. confusión de roles
Grupos,
Modelos de roles
Ser uno mismo.
Compartir ser uno mismo
Fidelidad,
lealtad
Fanatismo y
Repudio
VI (los 20’s)
adulto jóven
Intimidad vs.
aislamiento
Colegas,
amigos
Perderse y hallarse a uno mismo en otro Amor Promiscuidad y
Exclusividad
VII (20’s tardíos a 50’s) adulto medio Generabilidad
vs. autoabsorción
Hogar,
Compañeros de trabajo
Lograr ser
Cuidar de
Cuidado Sobrextensión y Rechazo
VIII (50’…Guiño adulto viejo Integridad vs.
desesperación
Los humanos o los “míos” Ser, a través de haber sido. Enfrentar el no ser Sabiduría Presunción y
Desesperanza

Estadio I

El primer estadio, el de infancia o etapa sensorio-oral comprende el primer año o primero y medio de vida. La tarea consiste en desarrollar la confianza sin eliminar completamente la capacidad para desconfiar.

Si papá y mamá proveen al recién nacido de un grado de familiaridad, consistencia y continuidad, el niño desarrollará un sentimiento de que el mundo, especialmente el mundo social, es un lugar seguro para estar; que las personas son de fiar y amorosas. También, a través de las respuestas paternas, el niño aprende a confiar en su propio cuerpo y las necesidades biológicas que van con él.

Si los padres son desconfiados e inadecuados en su proceder; si rechazan al infante o le hacen daño; si otros intereses provocan que ambos padres se alejen de las necesidades de satisfacer las propias, el niño desarrollará desconfianza. Será una persona aprensiva y suspicaz con respecto a los demás.

De todas maneras, es muy importante que sepamos que esto no quiere decir que los padres tengan que ser los mejores del mundo. De hecho, aquellos padres que son sobreprotectores; que están ahí tan pronto el niño llora, le llevarán a desarrollar una tendencia maladaptativa que Erikson llama desajuste sensorial, siendo excesivamente confiado, incluso crédulo. Esta persona no cree que alguien pudiera hacerle daño y usará todas las defensas disponibles para retener esta perspectiva exagerada.

Aunque, de hecho, es peor aquella tendencia que se inclina sobre el otro lado: el de la desconfianza. Estos niños desarrollarán la tendencia maligna de desvanecimiento (mantenemos aquí la traducción literal de “withdrawal”, como caída o desvanecimiento. Para mayor información sobre los términos técnicos aplicados a la teoría de Erikson, refiérase a la bibliografía al final del resumen. N.T.). Esta persona se torna depresiva, paranoide e incluso puede desarrollar una psicosis.

Si se logra un equilibrio, el niño desarrollará la virtud de esperanza, una fuerte creencia en la que se considera que siempre habrá una solución al final del camino, a pesar de que las cosas vayan mal. Uno de los signos que nos indican si el niño va bien en este primer estadio es si puede ser capaz de esperar sin demasiado jaleo a demorar la respuesta de satisfacción ante una necesidad: mamá y papá no tienen por qué ser perfectos; confío lo suficiente en ellos como para saber esta realidad; si ellos no pueden estar aquí inmediatamente, lo estarán muy pronto; las cosas pueden ser muy difíciles, pero ellos harán lo posible por arreglarlas. Esta es la misma habilidad que utilizaremos ante situaciones de desilusión como en el amor, en la profesión y muchos otros dominios de la vida.

Estadio II

El segundo estadio corresponde al llamado estadio anal-muscular de la niñez temprana, desde alrededor de los 18 meses hasta los 3-4 años de edad. La tarea primordial es la de alcanzar un cierto grado de autonomía, aún conservando un toque de vergüenza y duda.

Si papá y mamá (y otros cuidadores que entran en escena en esta época) permiten que el niño explore y manipule su medio, desarrollará un sentido de autonomía o independencia. Los padres no deben desalentarle ni tampoco empujarle demasiado. Se requiere, en este sentido, un equilibrio. La mayoría de la gente le aconsejan a los padres que sean “firmes pero tolerantes” en esta etapa, y desde luego el consejo es bueno. De esta manera, el niño desarrollará tanto un autocontrol como una autoestima importantes.

Por otra parte, en vez de esta actitud descrita, es bastante fácil que el niño desarrolle un sentido de vergüenza y duda. Si los padres acuden de inmediato a sustituir las acciones dirigidas a explorar y a ser independiente, el niño pronto se dará por vencido, asumiendo que no puede hacer las cosas por sí mismo. Debemos tener presente que el burlarnos de los esfuerzos del niño puede llevarle a sentirse muy avergonzado, y dudar de sus habilidades.

También hay otras formas de hacer que el niño se sienta avergonzado y dudoso. Si le damos al niño una libertad sin restricciones con una ausencia de límites, o si le ayudamos a hacer lo que él podría hacer solo, también le estamos diciendo que no es lo suficientemente bueno. Si no somos lo suficientemente pacientes para esperar a que el niño se ate los cordones de sus zapatos, nunca aprenderá a atárselos, asumiendo que esto es demasiado difícil para aprenderlo.

No obstante, un poco de vergüenza y duda no solo es inevitable, sino que incluso es bueno. Sin ello, se desarrollará lo que Erikson llama impulsividad, una suerte de premeditación sin vergüenza que más tarde, en la niñez tardía o incluso en la adultez, se manifestará como el lanzarse de cabeza a situaciones sin considerar los límites y los atropellos que esto puede causar.

Peor aún es demasiada vergüenza y duda, lo que llevará al niño a desarrollar la malignidad que Erikson llama compulsividad. La persona compulsiva siente que todo su ser está envuelto en las tareas que lleva a cabo y por tanto todo debe hacerse correctamente. El seguir las reglas de una forma precisa, evita que uno se equivoque, y se debe evitar cualquier error a cualquier precio. Muchos de ustedes reconocen lo que es sentirse avergonzado y dudar continuamente de uno mismo. Un poco más de paciencia y tolerancia hacia sus hijos podría ayudarles a evitar el camino recorrido que ustedes han seguido. Y quizás también deberían darse un respiro ustedes mismos.

Si logramos un equilibrio apropiado y positivo entre la autonomía y la vergüenza y la culpa, desarrollaremos la virtud de una voluntad poderosa o determinación. Una de las cosas más admirables (y frustrantes) de un niño de dos o tres años es su determinación. Su mote es “puedo hacerlo”. Si preservamos ese “puedo hacerlo” (con una apropiada modestia, para equilibrar) seremos mucho mejores como adultos.

Estadio III

Este es el estadio genital-locomotor o la edad del juego. Desde los 3-4 hasta los 5-6 años, la tarea fundamental es la de aprender la iniciativa sin una culpa exagerada.

La iniciativa sugiere una respuesta positiva ante los retos del mundo, asumiendo responsabilidades, aprendiendo nuevas habilidades y sintiéndose útil. Los padres pueden animar a sus hijos a que lleven a cabo sus ideas por sí mismos. Debemos alentar la fantasía, la curiosidad y la imaginación. Esta es la época del juego, no para una educación formal. Ahora el niño puede imaginarse, como nunca antes, una situación futura, una que no es la realidad actual. La iniciativa es el intento de hacer real lo irreal.

Pero si el niño puede imaginar un futuro, si puede jugar, también será responsable…y culpable. Si mi hijo de dos años tira mi reloj en el váter, puedo asumir sin temor a equivocarme que no hubo mala intención en el acto. Era solo una cosa dando vueltas y vueltas hasta desaparecer. ¡Qué divertido!. ¡Pero si mi hija de cinco años lo hace…bueno, deberíamos saber qué va a pasar con el reloj, qué ocurrirá con el temperamento de papá y que le ocurrirá a ella!. Podría sentirse culpable del acto y comenzaría a sentirse culpable también. Ha llegado la capacidad para establecer juicios morales.

Erikson es, por supuesto, un freudiano y por tanto incluye la experiencia edípica en este estadio. Desde su punto de vista, la crisis edípica comprende la renuencia que siente el niño a abandonar su cercanía al sexo opuesto. Un padre tiene la responsabilidad, socialmente hablando, de animar al niño a que “crezca”; “¡que ya no eres un niño!”. Pero si este proceso se establece de manera muy dura y extrema, el niño aprende a sentirse culpable con respecto a sus sentimientos.

Demasiado iniciativa y muy poca culpa significa una tendencia maladaptativa que Erikson llama crueldad. La persona cruel toma la iniciativa. Tiene sus planes, ya sea en materia de escuela, romance o política, o incluso profesión. El único problema es que no toma en cuenta a quién tiene que pisar para lograr su objetivo. Todo es el logro y los sentimientos de culpa son para los débiles. La forma extrema de la crueldad es la sociopatía.

La crueldad es mala para los demás, pero relativamente fácil para la persona cruel. Peor para el sujeto es la malignidad de culpa exagerada, lo cual Erikson llama inhibición. La persona inhibida no probará cosa alguna, ya que “si no hay aventura, nada se pierde” y particularmente, nada de lo que sentirse culpable. Desde el punto de vista sexual, edípico, la persona culposa puede ser impotente o frígida.

Un buen equilibrio llevará al sujeto a la virtud psicosocial de propósito. El sentido del propósito es algo que muchas personas anhelan a lo largo de su vida, aunque la mayoría de ellas no se dan cuenta que, de

ya llevan a cabo sus propósitos a través de su imaginación y su iniciativa. Creo que una palabra más acertada para esta virtud hubiera sido coraje; la capacidad para la acción a pesar de conocer claramente nuestras limitaciones y los fallos anteriores.

Estadio IV

Esta etapa corresponde a la de latencia, o aquella comprendida entre los 6 y 12 años de edad del niño escolar. La tarea principal es desarrollar una capacidad de laboriosidad al tiempo que se evita un sentimiento excesivo de inferioridad. Los niños deben “domesticar su imaginación” y dedicarse a la educación y a aprender las habilidades necesarias para cumplir las exigencias de la sociedad.

Aquí entra en juego una esfera mucho más social: los padres, así como otros miembros de la familia y compañeros se unen a los profesores y otros miembros de la comunidad. Todos ellos contribuyen; los padres deben animar, los maestros deben cuidar; los compañeros deben aceptar. Los niños deben aprender que no solamente existe placer en concebir un plan, sino también en llevarlo a cabo. Deben aprender lo que es el sentimiento del éxito, ya sea en el patio o el aula; ya sea académicamente o socialmente.

Una buena forma de percibir las diferencias entre un niño en el tercer estadio y otro del cuarto es sentarse a ver cómo juegan. Los niños de cuatro años pueden querer jugar, pero solo tienen conocimientos vagos de las reglas e incluso las cambian varias veces a todo lo largo del juego escogido. No soportan que se termine el juego, como no sea tirándoles las piezas a su oponente. Un niño de siete años, sin embargo, está dedicado a las reglas, las consideran algo mucho más sagrado e incluso puede enfadarse si no se permite que el juego llegue a una conclusión estipulada.

Si el niño no logra mucho éxito, debido a maestros muy rígidos o a compañeros muy negadores, por ejemplo, desarrollará entonces un sentimiento de inferioridad o incompetencia. Una fuente adicional de inferioridad, en palabras de Erikson, la constituye el racismo, sexismo y cualquier otra forma de discriminación. Si un niño cree que el éxito se logra en virtud de quién es en vez de cuán fuerte puede trabajar, entonces ¿para qué intentarlo?.

Una actitud demasiado laboriosa puede llevar a la tendencia maladaptativa de virtuosidad dirigida. Esta conducta la vemos en niños a los que no se les permite “ser niños”; aquellos cuyos padres o profesores empujan en un área de competencia, sin permitir el desarrollo de intereses más amplios. Estos son los niños sin vida infantil: niños actores, niños atletas, niños músicos, niños prodigio en definitiva. Todos nosotros admiramos su laboriosidad, pero si nos acercamos más, todo ello se sustenta en una vida vacía.

Sin embargo, la malignidad más común es la llamada inercia. Esto incluye a todos aquellos de nosotros que poseemos un “complejo de inferioridad”. Alfred Adler habló de ello. Si a la primera no logramos el éxito, ¡no volvamos a intentarlo!. Por ejemplo, a muchos de nosotros no nos ha ido bien en matemáticas, entonces nos morimos antes de asistir a otra clase de matemáticas. Otros fueron humillados en el gimnasio, entonces nunca harán ningún deporte o ni siquiera jugarán al raquetball. Otros nunca desarrollaron habilidades sociales (la más importante de todas), entonces nunca saldran a la vida pública. Se vuelven  seres inertes.

Lo ideal sería desarrollar un equilibrio entre la laboriosidad y la inferioridad; esto es, ser principalmente laboriosos con un cierto toque de inferioridad que nos mantenga sensiblemente humildes. Entonces tendremos la virtud llamada competencia.

Estadio V

Esta etapa es la de la adolescencia, empezando en la pubertad y finalizando alrededor de los 18-20 años. (Actualmente está claro que debido sobre todo a una serie de factores psicosociales, la adolescencia se prolonga más allá de los 20 años, incluso hasta los 25 años. N.T.). La tarea primordial es lograr la identidad del Yo y evitar la confusión de roles. Esta fue la etapa que más interesó a Erikson y los patrones observados en los chicos de esta edad constituyeron las bases a partir de la cuales el autor desarrollaría todas las otras etapas.

La identidad yoica significa saber quiénes somos y cómo encajamos en el resto de la sociedad. Exige que tomemos todo lo que hemos aprendido acerca de la vida y de nosotros mismos y lo moldeemos en una autoimagen unificada, una que nuestra comunidad estime como significativa.

Hay cosas que hacen más fácil estas cuestiones. Primero, debemos poseer una corriente cultural adulta que sea válida para el adolescente, con buenos modelos de roles adultos y líneas abiertas de comunicación.

Además, la sociedad debe proveer también unos ritos de paso definidos; o lo que es lo mismo, ciertas tareas y rituales que ayuden a distinguir al adulto del niño. En las culturas tradicionales y primitivas, se le insta al adolescente a abandonar el poblado por un periodo de tiempo determinado con el objeto de sobrevivir por sí mismo, cazar algún animal simbólico o buscar una visión inspiradora. Tanto los chicos como las chicas deberán pasar por una serie de pruebas de resistencia, de ceremonias simbólicas o de eventos educativos. De una forma o de otra, la diferencia entre ese periodo de falta de poder, de irresponsabilidad de la infancia y ese otro de responsabilidad propio del adulto se establece de forma clara.

Sin estos límites, nos embarcamos en una confusión de roles, lo que significa que no sabremos cuál es nuestro lugar en la sociedad y en el mundo. Erikson dice que cuando un adolescente pasa por una confusión de roles, está sufriendo una crisis de identidad. De hecho, una pregunta muy común de los adolescentes en nuestra sociedad es “¿Quién soy?”.

Una de las sugerencias que Erikson plantea para la adolescencia en nuestra sociedad es la una moratoria psicosocial. Anima a los jóvenes a que se tomen un “tiempo libre”. Si tienes dinero, vete a Europa. Si no lo tienes, merodea los ambientes de Estados Unidos. Deja el trabajo por un tiempo y vete al colegio. Date un respiro, huele las rosas, búscate a ti mismo. Por norma, tendemos a conseguir el “éxito” demasiado deprisa, aunque muy pocos de nosotros nos hayamos detenido a pensar en lo que significa el éxito para nosotros. De la misma manera que los jóvenes Oglala Dakota, quizás también necesitemos soñar un poco.

Existe un problema cuando tenemos demasiado “identidad yoica”. Cuando una persona está tan comprometida con un rol particular de la sociedad o de una subcultura, no queda espacio suficiente para la tolerancia. Erikson llama a esta tendencia maladaptativa fanatismo. Un fanático cree que su forma es la única que existe. Por descontado está que los adolescentes son conocidos por su idealismo y por su tendencia a ver las cosas en blanco o negro. Éstos envuelven a otros alrededor de ellos, promocionando sus estilos de vida y creencias sin importarles el derecho de los demás a estar en desacuerdo.

La falta de identidad es bastante más problemática, y Erikson se refiere a esta tendencia maligna como repudio. Estas personas repudian su membresía en el mundo adulto e incluso repudian su necesidad de una identidad. Algunos adolescentes se permiten a sí mismos la “fusión” con un grupo, especialmente aquel que le pueda dar ciertos rasgos de identidad: sectas religiosas, organizaciones militaristas, grupos amenazadores; en definitiva, grupos que se han separado de las corrientes dolorosas de la sociedad. Pueden embarcarse en actividades destructivas como la ingesta de drogas, alcohol o incluso adentrarse seriamente en sus propias fantasías psicóticas. Después de todo, ser “malo” o ser “nadie” es mejor que no saber quién soy.

Si logramos negociar con éxito esta etapa, tendremos la virtud que Erikson llam.

Fuentes:

http://carmenlobo.blogcindario.com/2010/06/01457-erik-erikson-teoria-de-la-personalidad.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADas_de_la_personalidad

 

 

 

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