Como un menor con problemas emocionales, de conducta y sociales, fue calificado Édgar, alias “El Ponchis”, luego de que un perito en psicología forense le practicara una prueba psiquiátrica conforme a los parámetros de la Guía Latinoamericana de Diagnóstico Psiquiátrico (GLADP).

El testimonio del psicólogo forense y a las conclusiones de la prueba psiquiátrica GLADP serán de suma importancia para que el juez determine la situación jurídica de “El Ponchis”, quien, de ser encontrado culpable, alcanzaría una penalidad de 3 años como máximo.
De acuerdo con las conclusiones externadas por el perito en psicología forense, “El Ponchis” sufre de un trastorno disocial de personalidad y es emocionalmente inestable.
Además, presenta trastornos de conducta, es desobligado socialmente y duro de  sentimientos para con los demás.
Durante la audiencia de debate de juicio oral en contra del menor, el perito en psicología forense declaró que el contexto donde vivió y se desarrolló el adolescente fue un factor determinante en la conducta del menor.
Además, señaló que su comportamiento no se modifica fácilmente a través  de la experiencia adversa, es decir que no cambia su conducta por medio de un castigo o pena.
Asimismo, externó que se frustra con facilidad, y que tiende a culpar a otros individuos por sus actos, o cuando sale algo mal.
Dentro del estudio realizado al menor, el perito en psicología forense indicó que Édgar es una persona que ejerce un poder de convencimiento sobre los demás, lo cual le permite desempeñarse o conducirse de la manera que mejor le funcione para cumplir con sus objetivos.
En conclusión, el estudio atribuyó que el menor tiene una cruel despreocupación por los sentimientos hacia las demás personas, que es irresponsable con las normas y obligaciones sociales, e incapaz de sentir culpa por conductas antisociales.
A pesar de las conclusiones dadas por el perito en psicología forense, el abogado defensor del menor no objetó el perfil psicológico que le atribuyeron a Édgar.
Édgar fue detenido el 2 de diciembre de 2010, por elementos del Ejército mexicano, en el aeropuerto Mariano Matamoros, cuando, junto con sus hermanas Érika y Elizabeth Jiménez Lugo, de 19 y 23 años, conocidas como “Las Chabelas”, pretendían abordar el vuelo 841 de Volaris con destino a Tijuana, Baja California, de donde planeaban  trasladarse a San Diego, California, Estados Unidos.
Al momento de su captura, “El Ponchis” confesó ante los soldados que ingresó al Cártel del Pacífico Sur (CPS), tras ser “levantado” y amenazado de muerte por Julio Jesús Radilla Hernández, quien lo drogaba para obligarlo a cometer los ilícitos por lo cuales está siendo juzgado.
Durante la primera semana de audiencia de debate de juicio oral, han rendido su declaración 45 personas, entre víctimas y peritos, todos ellos testigos en contra del menor, pedidos por la fiscalía especializada en adolescentes.
El lunes a las 9:00 horas se reanuda el juicio en contra de “El Ponchis”, en donde se espera la presencia de entre 10 y 15 testigos más.

Análisis del adolescente
De acuerdo con los parámetros de la Guía Latinoamericana de Diagnóstico Psiquiátrico (GLADP), el menor fue calificado como una persona con conducta cruel y despreocupada.

Inestabilidad emocional
La prueba reveló que Édgar, alias “El Ponchis”, sufre de un trastorno disocial de personalidad y es emocionalmente inestable, por lo que no puede entablar relaciones duraderas con las personas.

Trastornos de conducta
De acuerdo con la prueba GLADP, el menor es desobligado socialmente, es decir que no sigue los patrones normales de conducta, como ir a la escuela, no tiene respeto por las autoridades y carece de sentimientos.

Comportamiento negativo
El comportamiento de Édgar no se modifica fácilmente a través de la experiencia adversa, es decir que no cambia su conducta por medio de un castigo o pena, por lo que no tiene respeto por las figuras de autoridad.

Frustración
El estudio reveló que el menor es una persona que se frustra con facilidad y que ante ello tiende a culpar a otros individuos por sus actos, o cuando le sale algo mal.

Declaración
El psicólogo forense declaró que el contexto donde vivió y se desarrolló el adolescente fue un factor determinante en la conducta del menor, quien es irresponsable, y tiene una actitud marcada de desprecio por las normas.

Conclusión
El menor tiene una cruel despreocupación por los sentimientos hacia las demás personas, es irresponsable con las normas y obligaciones sociales e incapaz de sentir culpa por conductas antisociales.

Fuente: http://www.diariodemorelos.com/index.php?option=com_content&task=view&id=91721&Itemid=80

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